VENEZUELA: Cambios sinceros - EntornoInteligente

El Universal / Una de las exigencias básicas de la oposición, frente al proceso de diálogo, es la renovación de los poderes públicos. No puede malinterpretarse el verdadero interés, el cual no es otro que la búsqueda de la independencia de los poderes del Estado, lo que es fundamental para que podamos hablar, seriamente, de democracia.

En el caso del Poder Judicial el asunto no es sencillo, pues no tenemos cualquier judicatura, sino una de las más dependientes, mediocre y corrupta que se conozca. No se trata de sacrificar unos adláteres, cambiando unos nombres por otros o incorporando redactores de votos salvados. Ya eso lo hemos tenido en el pasado y no ha ayudado en nada al sistema de justicia. Lo que se busca es una justicia autónoma, profesionalizada, sin ideologías y ajena a las directrices del gobierno.

Se pide aplicar la Constitución, pues el sistema chavista no ha hecho otra cosa que burlarse de los lineamientos constitucionales para manipular todo el Poder Judicial y el Ministerio Público. Se estableció un Comité de Postulaciones Judiciales controlado por la mayoría parlamentaria y se consolidó un sistema de libre nombramiento y remoción de jueces, el cual ha acabado con la carrera judicial y ha sometido a todos los jueces al control de Miraflores. El gobierno judicial está en manos del TSJ y éste en manos del gobierno. Negar esta realidad es una gran hipocresía.

Hay que rescatar el sistema de selección de magistrados, jueces y fiscales pactado en la Constitución. Los magistrados deben salir de listas profesionales de la sociedad civil y los jueces y fiscales deben ingresar por concursos públicos de oposición, los cuales han quedado en el olvido. Además, hay que despolitizar el tribunal disciplinario, para evitar que se sigan botando jueces por decisiones incómodas, lo que muchas veces se hace con algún disfraz, para guardar las apariencias.

También hay que rescatar el gremio de abogados y jueces, para que éstos puedan controlar ciertos abusos. No se puede tolerar impunemente sentencias que desconozcan la esencia misma del Estado de Derecho, sin que la comunidad jurídica reaccione con la contundencia necesaria. Apresar gente sin juicio ya es un exabrupto hasta en el país africano más atrasado.

Se trata de profundas reformas que no pueden implementarse de un plumazo; pero que una vez iniciadas pueden dar resultados inmediatos. El día que tengamos a jueces que sean capaces de confrontar el poder, sin temor a ser expulsados o enjuiciados, podremos hablar de equilibrio de poderes. Mientras tanto, el Poder Judicial seguirá sirviendo a los caprichos del poder.

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Con Información de El Universal

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