Venezuela acecha campaña presidencial colombiana en frontera

La sombra de Venezuela se cierne nuevamente sobre la contienda electoral colombiana, especialmente en los departamentos fronterizos donde la influencia política del vecino país marca profundamente el comportamiento del electorado. En la recta final de la campaña presidencial, candidatos de derecha como Paloma Valencia del Centro Democrático han buscado estratégicamente el respaldo de líderes opositores venezolanos, considerados símbolos de resistencia al socialismo. Valencia viajó a Panamá para obtener el apoyo público de María Corina Machado, líder de la oposición venezolana, consolidando así una narrativa que vincula el futuro colombiano con el destino de la nación vecina. Este movimiento refleja cómo la política interna de cada país se entrelaza de manera inevitable en la región.

La derecha colombiana ha aprovechado durante más de una década el temor al llamado "castrochavismo", término acuñado por el expresidente Álvaro Uribe para movilizar electoralmente sus bases. En la actual campaña, candidatos como Valencia y el ultaderechista Abelardo de la Espriella compiten por las banderas conservadoras y por la posibilidad de enfrentar en segunda vuelta a Iván Cepeda, el candidato de izquierda que busca continuar el gobierno de Gustavo Petro. El discurso del miedo a la "venezolanización" de Colombia ha encontrado particular resonancia en los territorios fronterizos, donde la realidad de la crisis vecina es palpable en la vida cotidiana de sus habitantes.

Norte de Santander, especialmente su capital Cúcuta, representa el epicentro de esta polarización electoral. Esta región fronteriza ha sufrido intensamente las repercusiones de las sucesivas crisis binacionales y vive cotidianamente las consecuencias de la situación política y económica de Venezuela. Hace cuatro años, Cúcuta votó de manera contundente en contra de la tendencia nacional, otorgando más del 80% de sus votos a Rodolfo Hernández en la segunda vuelta presidencial, rechazando así el proyecto de izquierda de Gustavo Petro que ganó a nivel nacional.

Esta cifra de rechazo aumentó significativamente en municipios cercanos como Villa del Rosario, donde Hernández obtuvo el 86.6% de los sufragios, demostrando que la proximidad geográfica con Venezuela fortifica el voto conservador y genera desconfianza hacia proyectos de cambio político. Para la izquierda colombiana, conquistar o mantener presencia electoral en la frontera norte representa uno de los mayores desafíos, dado que la experiencia directa con la crisis venezolana ha generado en estos territorios una particular receptividad hacia los mensajes de derecha que advierten sobre los riesgos del giro político hacia la izquierda.

Fuente: La Patilla — Ver nota original

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