Venezuela 2026: balance y desafíos de la reconstrucción nacional, por Pedro Carmona Estanga

Venezuela 2026: balance y desafíos de la reconstrucción nacional, por Pedro Carmona Estanga

Lapatilla julio 06 2026, 7:09 amPosteado en:  OpiniónCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn No pretendo redundar en cuanto se ha escrito con posterioridad a la tragedia sufrida por Venezuela el pasado 24 de junio, tras dos potentes terremotos ocurridos simultáneamente, que representan la mayor calamidad natural de toda su historia, y ciertamente muy superior en víctimas humanas y materiales al terremoto de Caracas de 1967, y al destructivo deslave ocurrido en la misma zona del litoral central en diciembre de 1999. El balance oficial se acerca ya a 3.000 fallecidos y 17.000 heridos, mientras decenas de miles de personas continúan desaparecidas. Se estima que unas 250.000 personas han resultado directamente afectadas y que millares de viviendas y edificaciones públicas o privadas quedaron destruidas o severamente dañadas. Los daños materiales podrían ubicarse entre 8 y 10.000 millones de dólares —equivalentes a alrededor del 6 % del PIB venezolano—, aunque las estimaciones continúan en revisión conforme avanzan las evaluaciones técnicas. URGENTE: Dos terremotos azotaron La Guaira y hemos preparado un reporte de información actualizada AQUÍ El proceso de reconstrucción de los daños se extiende a la capital Caracas y a varios Estados de la región central del país, y será un proceso lento y oneroso. La dimensión más dramática de la tragedia no radica únicamente en el elevado e irreparable número de vidas perdidas, sino en los centenares de miles de venezolanos que han quedado sin vivienda, sin empleo o medios de subsistencia, enfrentados ahora al enorme desafío de reconstruir sus vidas virtualmente desde cero. La generosa solidaridad internacional se hizo presente en la etapa de rescates y en la atención de la emergencia, y a ello debemos gratitud, con nobles ejemplos de países que respondieron haciendo caso omiso a consideraciones políticas o ideológicas. También es de destacar la ayuda ofrecida por instituciones y organismos multilaterales, la cual será relevante en la etapa de reconstrucción que se avecina. Desde una visión crítica, no es posible ocultar que en medio del dolor que aflige al país, ha habido personas que a manera de aves carroñeras han buscado beneficios personales, o que la canalización ineficiente de recursos sin estrategias definidas haya acarreado el desaprovechamiento del importante apoyo recibido. Existen evidencias de que en los momentos más álgidos se interpusieron obstáculos a la ayuda internacional y a la labor de los rescatistas y de los miles de voluntarios que se aprestaron a atender el grito desesperado de ayuda de los damnificados o de sus familiares, amén del intento del interinato de capitalizar políticamente la ayuda o en el manejo de los centros de acopio. Llamó la atención que el Encargado de Negocios de Estados Unidos haya insistido en afirmar que los recursos estaban fluyendo con una normalidad no coincidente con la realidad, ello sumado al sinsabor dejado en muchos venezolanos la postura del gobierno de EEUU respecto al fallido retorno al país de María Corina Machado para sumar su liderazgo a la emergencia nacional. Al respecto, pese a que la líder política ha expresado que no existe un distanciamiento con el gobierno de Trump, es visible que se han producido desacuerdos respecto a la oportunidad del regreso, por un aparente temor de que puedan producirse alteraciones en la agenda de las tres fases del proceso: estabilización, recuperación y transición. La pregunta pertinente ahora es si en el gobierno de EEUU está prevaleciendo el criterio de los grupos identificados con el “America First”, quienes pragmáticamente consideran que

Fuente: La Patilla — Ver nota original

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