Durante más de una década, Venezuela experimentó una de las mayores olas migratorias del mundo, pero un fenómeno menos visible aunque creciente ha comenzado a observarse en los últimos meses: venezolanos que regresan al país o se preparan activamente para hacerlo. Según la encuesta ENCOVI de la Universidad Católica Andrés Bello, el 7% de los venezolanos que emigraron ha regresado ya al territorio nacional. No se trata de un retorno masivo ni de un movimiento organizado, sino de una tendencia gradual impulsada principalmente por factores familiares, profesionales y por la percepción de que ciertos sectores económicos comienzan a mostrar señales de actividad y recuperación.
Este cambio de percepción ha sido reforzado por anuncios empresariales significativos, como el del Grupo Cisneros a través de su CEO Adriana Cisneros, quien informó sobre la intención de invertir mil millones de dólares en proyectos de telecomunicaciones, infraestructura y desarrollo empresarial. Aunque estos anuncios no son directamente causantes de regresos individuales, para analistas como Tomás Páez, coordinador del Observatorio de la Diáspora Venezolana, refuerzan la idea de que algo está cambiando en el país. Páez señala que existe un deseo afectivo creciente por parte de los migrantes de volver, aunque aclara que su regreso definitivo dependerá de mejoras estructurales sustanciales en las condiciones del país.
Economistas y asesores empresariales como Asdrúbal Oliveros destacan que la clave para el éxito de quienes retornan radica en la constitución de alianzas comerciales sólidas y en la diversificación dentro del sistema financiero actual. Este cambio en la percepción, más que en los indicadores macroeconómicos, ha coincidido con un aumento notable de historias de venezolanos que evalúan volver o ya han tomado la decisión de regresar. Casos como el de Santiago Giner, quien decidió regresar para reencontrarse con su familia y reconstruir su vida en Venezuela, ilustran un tipo de retorno motivado primordialmente por razones afectivas y personales.
Otros casos, como el de Edgar Gutiérrez, demuestran que hay profesionales que planifican su retorno con proyectos ya estructurados, combinando motivaciones personales con oportunidades económicas. Estos regresos ponen rostro humano a una tendencia que, aunque estadísticamente modesta, representa un cambio significativo en la narrativa de la migración venezolana. La convergencia de factores emocionales, familiares y de oportunidades económicas emergentes sugiere que el retorno podría intensificarse en los próximos años, siempre que se consoliden las mejoras institucionales y económicas que estas personas requieren.
Fuente: Banca Negocios — Ver nota original