Venezolanos gastan entre 20 y 180 dólares mensuales por crisis eléctrica

Venezolanos gastan entre 20 y 180 dólares mensuales por crisis eléctrica

La crisis del sistema eléctrico venezolano ha trascendido los simples racionamientos programados, generando apagones repentinos que impactan directamente en la economía de los hogares. Ciudadanos de diferentes regiones del país se ven obligados a invertir recursos económicos en equipos y alternativas para mitigar los efectos de las fallas eléctricas recurrentes. Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), el 39% de los hogares venezolanos sufre cortes de energía durante varias horas al día, siendo Barinas el estado más afectado con ocho horas diarias sin electricidad, según datos del economista José Guerra. Esta situación representa una pérdida significativa en la calidad de vida de la población y genera daños considerables para la industria y el comercio local.

Los gastos en equipos y soluciones alternativas varían considerablemente según la región y las necesidades específicas de cada familia. Bryan Granado, un joven de 22 años residente en Maracaibo, Zulia, reporta gastos mensuales de $50 para adquirir hielo, agua y un ventilador recargable, debido a los racionamientos diarios de seis horas que padece. Explica que prefiere invertir en bombillos recargables antes que en velas, ya que estas últimas tienen una durabilidad muy corta y resultan más costosas proporcionalmente. El calor extremo de la región lo obliga a priorizar equipos de refrigeración, incluso afectando su capacidad de dormir durante los apagones.

De acuerdo con el Monitor de Servicios Públicos de Cedice Libertad, el gasto promedio en mantenimiento, alquiler de plantas y compra de insumos relacionados con la falta de electricidad oscila entre 20 y 30 dólares mensuales. Sin embargo, en casos extremos donde se requieren soluciones más robustas, las inversiones pueden alcanzar los $180, como ocurrió con una familia del sector Mamonal en Valle de la Pascua, Guárico, que instaló una planta solar únicamente para cargar sus teléfonos celulares. Esta inversión inicial, aunque representaba una solución más permanente, significó un desembolso que muchas familias simplemente no pueden permitirse.

La situación se agrava considerando que el ingreso mínimo integral en Venezuela fue ajustado el 30 de abril a apenas $240 mensuales, cifra que permanece significativamente por debajo del costo de la canasta básica alimentaria, estimada en $700 al mes según el Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros. Cualquier gasto adicional relacionado con la crisis eléctrica representa una carga económica insostenible para la mayoría de los hogares, profundizando la vulnerabilidad financiera de la población venezolana y limitando el acceso a servicios básicos esenciales.

Fuente: Tal Cual — Ver nota original

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