Álvaro Pérez Miranda se ha convertido en el único venezolano en Estados Unidos que lidera simultáneamente dos restaurantes galardonados con una estrella Michelin. La Guía Michelin Florida 2026 ha ratificado por tercer año consecutivo a Ogawa, en Miami, como referencia indiscutible de la alta cocina japonesa, manteniendo su estrella. Simultáneamente, Emelina, su nuevo restaurante en Palm Beach, ha obtenido su primera estrella Michelin, consolidando así un logro extraordinario para el empresario venezolano en el competitivo mercado gastronómico estadounidense.
Ogawa representa un modelo de excelencia sostenida basado en técnica, sensibilidad y consistencia operativa. Bajo la dirección del chef Masayuki Komatsu, el restaurante ha desarrollado una experiencia íntima y multisensorial centrada en la cocina y la hospitalidad japonesa, con una filosofía donde el producto, el ritmo del servicio y la confianza del comensal en el formato Omakase forman parte de una misma narrativa de precisión. La ratificación de su estrella por tercer año consecutivo no es circunstancial, sino el resultado de una disciplina profesional afinada durante décadas.
Para Pérez Miranda, el verdadero reto no radica en alcanzar un reconocimiento, sino en merecerlo todos los días. Mantener una estrella Michelin durante tres años consecutivos significa que el equipo comprende que la excelencia no puede depender del estado de ánimo, la temporada o la atención mediática, sino que se trata de una conducta y una filosofía de vida. Esta mentalidad ha permitido que Ogawa establezca estándares de calidad consistentes en el tiempo.
Emelina, ubicado en el distrito Flamingo Park de Palm Beach, irrumpe en la Guía Michelin con su primera estrella y un carácter completamente distinto. Bajo la dirección de los chefs Osmel González y Camila Salazar, propone un menú de degustación único que reimagina la tradición culinaria cubana desde un lenguaje contemporáneo, abierto y global. El restaurante responde a una pregunta provocadora: cómo se desplegaría la cocina cubana vista desde la libertad, el diálogo con otras culturas y la abundancia creativa, depurando los sabores de origen y conectándolos con influencias internacionales sin perder emoción ni memoria.
Fuente: Banca Negocios — Ver nota original