Este domingo marcó el cierre de las campañas presidenciales en Colombia con dos eventos simultáneos de gran envergadura. Iván Cepeda realizó un acto multitudinario en Barranquilla donde apeló a sus raíces caribeñas y reiteró su objetivo de ganar en primera vuelta, presentando los ocho puntos principales de su programa de gobierno. Durante su discurso, calificó como "opción fascista" a Abelardo de la Espriella, haciendo alusión a patrones políticos similares a los que enfrentó previamente con el expresidente Álvaro Uribe.
En paralelo, Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático, cerró su campaña en el Movisor Arena de Bogotá ante aproximadamente 12.000 personas. El evento comenzó con cautela pero terminó con una multitud entusiasmada aclamando a la candidata uribista. Valencia contó con el respaldo de su numeroso equipo político, consolidando así su presencia en la recta final de la contienda electoral.
Inmediatamente después de concluir su evento capitalino, Valencia viajó a Panamá para reunirse con la líder opositora venezolana María Corina Machado, a quien describió como una heroína en la lucha por la libertad. En un video grabado tras el encuentro, al que también asistió María Claudia Tarazona, viuda de Miguel Uribe, Valencia manifestó su determinación política afirmando: "No vamos a caer en el abismo hondo por el que se fue Venezuela", evidenciando su posicionamiento contra modelos políticos que considera fallidos.
Por su parte, Carlos Caicedo, exgobernador del Magdalena y exalcalde de Santa Marta, anunció este lunes su renuncia a su aspiración presidencial para adherirse a la campaña de Iván Cepeda. Su movimiento, Fuerza Ciudadana, se integra así a la Alianza por la Vida, la coalición electoral que respalda al candidato del Pacto Histórico de cara a la primera vuelta electoral prevista para el domingo 31 de mayo. Adicionalmente, el Ministerio de Defensa ha ofrecido mil millones de pesos por información que permita prevenir atentados contra los candidatos, reforzando las medidas de seguridad electoral.
Fuente: El Pais — Ver nota original