Utilizar Rayos UV para potabilizar el agua: una solución que la normativa chilena no reconoce

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Fue uno de los temas conversados durante la primera reunión de Climatech, asociación de empresas que promueve el uso de tecnologías limpias para reducir el impacto ambiental. Compartir Twittear Compartir Imprimir Enviar por mail Rectificar

Durante abril ocurrió el primer encuentro de Climatech, asociación gremial que agrupa a empresas que promueven el uso de tecnologías limpias para reducir el impacto ambiental y en esta oportunidad, junto a los asociados, se invitó a otras empresas relacionadas a participar.

Dentro de estas últimos estuvieron las startups Arcom, de arquitectura y construcción modular, y Remote Waters, especializados en purificación de agua, quienes aprovecharon la oportunidad para evidenciar un problema en la normativa chilena: el reglamento de sanitización de agua solo reconoce el cloro como opción para potabilizar el agua, dejando fuera otras tecnologías más eficientes y menos contaminantes, como los Rayos UV o el Ozono.

Los sistemas con luz UV, o en combinación con otros métodos para proporcionar agua potable, cumplen con las normativas exigidas por organizaciones extranjeras de salud pública; entre ellas las de la US EPA (Agencia de Protección Ambiental de USA) y la OMS (Organización Mundial de la salud), que la reconocen como segura para el consumo humano, además es mucho más simples de instalar y de usar.

La Water Quality Association (Asociación para la calidad del agua) con sede en USA, considera a los equipos que utilizan luz UV como uno de los más efectivos métodos para la purificación del agua.

«Esto puede entregar una solución de potabilización a baja escala para los sectores rurales más remotos, que por estar aislados no tienen opción de acceder a agua potable de forma continua», afirma Natalia Sepúlveda, CEO de Arcom.

Más de 1 millón de personas sin agua potable en Chile Según la última encuesta Casen (2017), 1.431.162 chilenos no cuentan con servicios sanitarios básicos, como agua potable y/o baño en sus viviendas y, contrario a lo que se podría pensar, esta carencia no se debe solo a la disponibilidad del recurso hídrico, sino a problemas en el ámbito de la gestión y de acceso a la infraestructura sanitaria para la provisión de este recurso, principalmente en zonas rurales.

«No es viable. A menor densidad, menor el retorno: el traslado del agua es caro y no son suficientes los clientes para recuperar esa inversión», dice Pablo Cassorla, Ceo y fundador de Remote Waters.

Conscientes del problema, el 2021 las autoridades aprobaron la Ley 20.988, dejando abierta la posibilidad de incorporar nuevas tecnologías en la potabilización de agua. A pesar de este avance, el tratamiento con cloro sigue siendo la forma reconocida por los fiscalizadores para aprobar proyectos de producción de agua.

Pablo Cassorla, CEO de Remote Waters afirma que «el cloro debe ser suministrado en un rango exacto, si se excede la dosis es complicado para la salud de los humanos, por lo que es de difícil manipulación. Además, es un químico corrosivo y potencialmente peligroso en altas concentraciones».

«Los rayos UV, en cambio, se aplican a través de una lámpara que emite un haz de luz que elimina todo el material bacteriológico y no agrega químicos a la composición del agua, lo que facilita su uso. Cada lámpara dura 9.000 horas y requiere de menos insumos, por lo tanto, es más económica. Pero, a pesar de sus ventajas, sigue sin ser reconocido por la autoridad sanitaria», explica.

La tecnología de Remote Waters consiste en desalinizar y purificar el agua de mar o de napas subterráneas, usando energía solar, hasta dejarla completamente potable.

«En nuestra experiencia ofreciendo infraestructura para pequeños productores de alimentos de sectores remotos, vemos que tienen ganas de formar sus propios negocios y mejorar sus condiciones, pero sin acceso a agua no pueden obtener resolución sanitaria y menos formalizarse», añade Natalia, quien incorpora tecnologías alternativas de producción de agua en sus salas de procesos CLINbox.

Actualmente, ambas startups trabajan en el diseño de una sala de proceso modular autónoma, que incorpora un sistema sanitario sustentable (potabilización y tratamiento de aguas grises) suministrada por la tecnología de Remote Waters.

Climatech Climatech es una asociación gremial que reúne a 11 empresas cuyo foco es promover el uso de tecnologías limpias. Actualmente están en fase de expansión, por lo que el número de miembros debería crecer los próximos meses. Arcom fue una de las startups invitadas a la actividad.

«A nosotros nos encantó poder participar, porque nos encontramos con muchos emprendedores que quieren cambiar el mundo con ideas innovadoras», cuenta Natalia.

«Este primer encuentro fue para delinear los objetivos futuros por lo que trabajará la asociación, que están relacionados con mejorar las normativas chilenas para que otros actores puedan ingresar al mercado. Hay empresas con tecnologías de bajo impacto ambiental y mucho potencial, que incluso funcionan con éxito en el extranjero, que no encuentran espacio de desarrollo en el país porque la legislación no se lo permite», opina Natalia Sepúlveda de Arcom.

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