URUGUAY: La violencia más costosa - EntornoInteligente

La Republica / Por: Isabel Villar

Durante el desayuno de trabajo convocado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Red Uruguaya  contra la Violencia Doméstica y Sexual, que tuvo lugar en Montevideo, Chistine Brendel, Directora del Programa Regional ComVoMujer” Combatir la violencia contra las mujeres en Latinoamérica, que financia la Cooperación Alemana, reveló datos sorprendentes: gracias al estudio de 2015 del Copenhagen Consensus Center, hoy se sabe que la violencia contra las mujeres en relaciones de pareja o expareja origina el más alto costo para las sociedades: casi la mitad (46,8%) de los costos de todos los tipos de violencia (11.16% del PBI mundial), 40 veces más alto que los costos del terrorismo y las guerras civiles (1,8%).

Según la Organización Mundial de la Salud, en el mundo 3 de cada 10 mujeres sufren violencia.

Desde la Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual, Teresa Herrera detalló la contribución de Uruguay a esa pandemia global: en 2013 el Instituto Nacional de Estadística constató que la mitad de las mujeres padecieron violencia de género alguna vez en su vida. Es el segundo delito más denunciado: anualmente hay más de 25.000 registros, uno cada 21 minutos, 68 por día.

El femicidio constituye el 20% del total de muertes violentas. La estadística que lleva el Observatorio de Violencia y Criminalidad del Ministerio del Interior muestra que por año se producen de 30 a 35 femicidios y la cifra no desciende. En los primeros 5 meses de 2017 hubo 13 mujeres muertas por esa causa.

En 2016,  9 niñas y niños fueron asesinados por sus padres, en represalia porque sus parejas o ex parejas los habían denunciado por violencia doméstica. Pese a la denuncia, esos hombres mantenían el régimen de visitas con su descendencia.

En algunas sentencias judiciales recaídas en hechos de violencia doméstica en relaciones de pareja, sigue leyéndose “exhórtase a las partes a llevarse bien“?

Hay solo dos refugios en todo el país para mujeres víctimas de violencia.

Varios organismos gubernamentales entienden en el tema de la violencia contra las mujeres, pero el cambio cultural indispensable está lejos de concretarse.

Si bien existe una tipificación de la violencia doméstica en el Código Penal y está vigente la Ley 17.514, primera en la materia así como diversas reglamentaciones y mecanismos institucionales, Herrera insistió en la necesidad de aprobar la Ley Integral de Prevención de la Violencia de Género que está a estudio del Parlamento desde el año pasado. También demanda criterios uniformes para la aplicación de las normas en toda la institucionalidad.

Propuesta para empresas de la RUCVDS

La propuesta de la Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual, parte de una campaña de difusión que realiza en facebook y de la convicción de que, siendo las mujeres parte de las empresas, las empresas tienen que integrar las redes que trabajan contra la  violencia de género.

“Pueden involucrarse en la prevención, con tolerancia cero y controlando su cumplimiento. Combinar la teoría de género con la teoría empresarial es igual a ganar-ganar“, afirma Herrera.

Los objetivos de la propuesta son, entre otros, que las empresas establezcan políticas internas con códigos claros; observación de la confidencialidad para atender las denuncias de las víctimas; que tomen el tema como una parte de su responsabilidad social empresarial; la capacitación del personal en la materia; la elaboración de protocolos sobre lo que hay que hacer si se detecta violencia entre sus empleados, la discusión sobre los costos que se ahorrarían. La imagen de la empresa mejorará y habrá mayor bienestar laboral, estima la Red.

El primer paso serían  talleres presenciales de sensibilización con los mandos de las empresas, donde se explicarían las ventajas que les reportaría.

Christine Brendel compara los efectos de la violencia contra las mujeres para el rendimiento de una empresa con un virus informático que afectara sus computadoras, borrara todos sus documentos y dañara las máquinas, lo que seguramente supondría una gran pérdida de tiempo y de dinero.

Para que se comprenda el nivel de sabotaje empresarial al que puede llevar la violencia contra las mujeres, la directora del Programa Regional ComVoMujer utiliza datos de estudios realizados en el marco del mismo junto con la Universidad de San Martín de Porres en Perú, Bolivia y Paraguay, países donde el programa se está implementando. Si por lo menos 5 de  cada 10 mujeres están experimentando violencia por parte su pareja o ex pareja y por lo menos 6 de cada 10 hombres están agrediéndolas, ¿qué estaría pasando en la empresa?: “Posiblemente el agresor esté acosando a su pareja por teléfono, la agredida haya faltado al trabajo porque necesitaba atención médica y el o la testigo esté dando consejos sobre dónde encontrar ayuda“. O sea, ninguno está produciendo como le correspondería hacerlo.

Brendel puntualiza que la baja de productividad a causa de la violencia contra las mujeres no proviene solo de las agredidas: los agresores son incluso mucho más costosos que ellas (más del 50%).

Si las empresas empiezan a incorporar el tema a su organización, ganan las personas y gana la empresa, asegura Brendel. Y explica: “Porque aumenta la confianza y sentimiento de seguridad del personal y genera una mayor lealtad y compromiso con la empresa. Además contribuye a asegurar la calidad de vida del personal y su salud, lo cual es algo que las empresas deben atesorar porque permite que ellas y ellos trabajen con todo su potencial y mejoresn su desempeño (?) En general, hace que las empresas sean más eficientes económicamente y competitivas en el mercado, cada vez más exigente y donde la clientela espera más de las empresas, no solo con un producto o servicio de calidad, sino con sensibilidad y responsabilidad ante problemas de la socied ad“.

 

Cuatro áreas prioritarias que apoya el BID

En materia de violencia contra las mujeres, el BID trabaja en cuatro áreas prioritarias: Modelo de servicios integrados de calidad, Apoyo integral a planes nacionales, Evaluación de programas prometedores y escalables e Inclusión en la agenda de seguridad ciudadana y justicia.

Servicios integrados

Implica un apoyo a los gobiernos de la región para ofrecer servicios integrados, que atiendan las múltiples necesidades de las mujeres que quieren romper el ciclo de violencia.

Ciudad Mujer, creado por el gobierno de El Salvador con apoyo financiero del BID, ofrece bajo un mismo techo servicios para el empoderamiento de las mujeres, atención a las sobrevivientes de violencia, capacitación e intermediación laboral, servicios de salud sexual y reproductiva” los más demandados-. El modelo incluye promover en instituciones como Policía, Fiscalía, Forenses el uso de un lenguaje común, coordinación de sus servicios y conocimientos para evitar la revictimización. En el centro hay cuidado infantil de tres meses hasta 12 años mientras las madres utilizan los servicios. Ya está concedido el segundo préstamo de 30 millones de dólares. También se apoya un nuevo módulo para mujeres jóvenes, con actividades de prevención de la violencia contra las adolescentes en centros educativos.

Este modelo de servicios integrados se está adaptando en otros países: en Honduras gracias a  un préstamo de 20 millones de dólares y en República Dominicana. En México está en ejecución Ciudad de las Mujeres. En otros países se está en la etapa de diseño de los servicios: Centro de Equidad de Género y  Centro Ciudad Mujer en Colombia; Villa Mujer en Perú; Ciudad Mujer en Bolivia y Servicios Integrados de Empoderamiento de la Mujer en Paraguay.

Apoyo a planes nacionales

El BID financia la implementación de los ejes centrales de los planes nacionales contra la violencia hacia las mujeres y la realización de actividades de conocimiento para promover la incorporación de buenas prácticas internacionales.

Está trabajando con el gobierno de Argentina en el Plan Nacional de Acción para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres 2017-2019,  vía préstamos que deben ser utilizados para financiar elementos estratégicos del mismo.

Evaluación de programa prometedores

Hay pocas evaluaciones rigurosas que identifiquen buenas prácticas en la prevención de la violencia contra las mujeres en América Latina y el Caribe. El BID invierte recursos en esta área, eligiendo programas prometedores que incluyen cambio de normas sociales a nivel comunitario y atención a las sobrevivientes.

Desde 2011 se evalúa el impacto de algunos como Ciudad Mujer, del Salvador, en el que se encontró que tras un año de funcionamiento sus usuarias utilizaron en promedio un 43% más los servicios públicos que las mujeres que no acudieron a ese centro.

Amor, pero del bueno,  de México, es un programa de convivencia escolar y prevención de la violencia de género entre adolescentes, basado en la formación y promoción de acciones de sensibilización en la comunidad escolar. La evaluación encontró que consiguió reducir la violencia en el noviazgo más de un 50% y aumentó en 19% el conocimiento de las y los jóvenes sobre los recursos e instituciones que apoyan esa lucha.

La Línea 123-Mujer de Colombia atiende casos de violencia física, psicológica y económica contra las mujeres y brinda apoyo legal y sicológico. Allí se constató que a mayor rapidez en la atención, mayor reducción de la violencia hacia el futuro: un 25% menos de eventos de violencia íntima en la pareja y mayor bienestar psicológico de las mujeres.

Inclusión en agenda de seguridad ciudadana y justicia

El cuarto programa prioritario del BID es la Inclusión en la agenda de seguridad ciudadana y justicia.

La violencia urbana afecta predominantemente a varones jóvenes, las mujeres tienen más probabilidades de sufrir violencia sexual e íntima en la pareja, lo que contribuye a que niñas y niños que la presencian tengan comportamientos agresivos al crecer, perpetuando el ciclo de la violencia.

El BID apoya a países como Paraguay para fortalecer las capacidades de la policía, mejorar la infraestructura de respuesta y reeducar a maltratadores, mediante un préstamo de 20 millones de dólares.

En Jamaica, el Ministerio de Seguridad Nacional está implementando un préstamo de 55 millones de dólares aportados por el banco para promover la convivencia pacífica, incluyendo modelos de crianza positiva y fortalecimiento de los servicios de apoyo a las sobrevivientes de violencia.

El Ministerio del Interior de Guyana, con un préstamo de 15 millones de dólares del BID, busca reducir la violencia a nivel comunitario mediante la promoción de masculinidades positivas, potenciando la coordinación interinstitucional y reformando las estaciones de policía para una mejor atención. También desarrolla programas de rehabilitación para mujeres privadas de libertad.

 

DATOS

Costos para las sociedades

Violencia de pareja o ex: 48% (11% PBI mundial)

Maltrato infantil: 37%

Violencia interpersonal: 13%

Terrorismo y guerras civiles: 2%

Otras violencias: 1%

Víctimas:

3 de cada 10 mujeres en el mundo

50% de las uruguayas (INE, 2013)

URUGUAY: La violencia más costosa

Con Información de La Republica

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