URUGUAY: En la embajada de Estados Unidos falta más que un cuadro - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Observador / En la fortaleza que mira hacia la rambla presidente Wilson hay un estricto protocolo de seguridad para el ingreso que anuncia, por si alguien lo ha olvidado, que está en territorio estadounidense en Montevideo. En ese edificio de otra época –que ahora será reformado– las referencias del comienzo de una nueva administración en el país del norte permanecen esquivas.

Ya no está en las paredes de las salas de esa embajada el cuadro de Barack Obama que solía ornamentar la sede diplomática para que no quedara duda acerca de quién manda en casa. Sin embargo, aún cuando descolgaron el retrato del expresidente demócrata, cinco meses después de la asunción presidencial de Donald Trump las paredes de la embajada no exhiben todavía la imagen del nuevo hombre fuerte de Washington.

Podría suponerse que esto es apenas un desliz de la burocracia del Departamento de Estado, que se demoró más de la cuenta en enviar el cuadro. Pero una mirada más penetrante revela que la ausencia de Trump en las paredes de la embajada de Estados Unidos en Montevideo es, en realidad, una metáfora de los nuevos desafíos que enfrentan esa y otras sedes diplomáticas estadounidenses con la nueva administración.

El problema fundamental está en las dificultades que hoy tienen buena parte de los embajadores estadounidenses en el mundo para recibir lineamientos acerca de lo que el Departamento de Estado pretende. No es que haya silencio absoluto en la línea. Pero para la mayoría de los embajadores –entre ellos la embajadora de Estados Unidos en Uruguay, Kelly Keiderling- los caminos de la política exterior del nuevo gobierno republicano no constituyen un panorama claramente legible y, mucho menos, descifrable.

Y por ese motivo es que Keiderling decidió evitar el abordaje de temas políticos de forma pública. “Por ahora no hay mucho para decir”, pasó a ser la frase de cabecera de algunos representantes del gobierno estadounidense en Uruguay.

Ese silencio obligado se rompió el pasado 28 de abril cuando apareció publicada en el diario El País una columna de la embajadora en la que alertó al pueblo uruguayo sobre la amenaza nuclear norcoreana, justo el mismo día en que el secretario de Estado, Rex Tillerson, encabezaba el debate sobre este punto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y llamaba a la comunidad internacional a tomar medidas.

Un día antes, Keiderling había recibido la instrucción del Departamento de Estado acerca de la postura de Washington sobre Corea del Norte en un mensaje catalogado como “especialmente relevante”. Para la administración Trump –tal como lo fue para Obama- la maratón nuclear que está corriendo Corea del Norte es un asunto de seguridad nacional prioritario y forma parte de las principales amenazas que enfrenta ese país.

Por este motivo –y después de haber recibido el lineamiento de su gobierno- Keiderling se manifestó políticamente como no lo había hecho desde su desembarco en el país el año pasado. En la columna señala que el tiempo de las palabras ya terminó y que es momento de que la comunidad internacional empiece a actuar con medidas concretas sobre Corea del Norte.

Los dichos coinciden con el inicio de la segunda presidencia de Uruguay en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que se concretó en el inicio de esta semana.

URUGUAY: En la embajada de Estados Unidos falta más que un cuadro

Con Información de El Observador

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