URUGUAY: ¿Cuál es el legado intelectual de Ramón Díaz? - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Observador / Por Academia Nacional de Economía* El Dr. Ramón Díaz nació en 1926 y falleció en 2017. Fue abogado, periodista, profesor y servidor público. Su prolífica carrera periodística le llevó a fundar la revista Búsqueda y a ser columnista del diario El Observador. Ocupó el cargo de subsecretario del Ministerio de Industria y Comercio, de director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y de presidente del Banco Central del Uruguay. Fue profesor de la Universidad de la República y de la Universidad de Montevideo. Su equilibrio, su ponderación, su racionalidad, siempre presentes y su manera de ser, siempre jugándose por sus ideas, influyeron en varias generaciones de estudiantes. Publicó numerosos trabajos, en el país y en el extranjero. Su principal obra es Historia Económica de Uruguay. Fue el único sudamericano presidente de la Sociedad Mont Pelerin. Fue presidente de la Academia Nacional de Economía del Uruguay desde el año 2000 hasta el 2006. El 10 de noviembre de 2009 esta Academia le realizó un homenaje por su labor y trayectoria.

En el año 2017, la Academia decidió realizar un ciclo llamado: “Contribución de las ideas del Dr. Ramón Díaz al pensamiento económico del Uruguay”. La primera de estas mesas redondas se desarrolló el 7 de setiembre en la Universidad ORT y en ella los panelistas Horacio Bafico, Hernán Bonilla y Alfonso Ramos se centraron en los aportes de Díaz a la Historia Económica nacional.

Horacio Bafico se refirió a Ramón Díaz, como a una de las personalidades más importantes del país. Destaca que su abordaje de la Historia es desde la óptica de un economista y así descubre para nosotros la pujanza de lo que estaba pasando en el país antes de 1875. Comenta que en el libro de Historia Económica de Ramón Díaz, se distinguen algunas grandes líneas de cuál es la base de políticas económicas exitosas: necesaria estabilidad macroeconómica, incentivos adecuados en los que la gran política micro es la comercial y que el Estado al menos “no moleste”. Señala que uno de los grandes aportes de Díaz fue empezar a decir -en momentos en que nadie hablaba de eso- que un país chico sólo puede crecer si se abre al mundo y que es necesario atacar el tema del monopolio y el funcionamiento general de las empresas estatales.

Hernán Bonilla considera que Díaz es el intelectual más importante del siglo XX ya que cambió el clima de las ideas en Uruguay y contribuyó al desarrollo de importantes políticas públicas. Entiende que el país está mejor hoy de lo que estaba cuando Ramón Díaz comenzó a batallar por las ideas de la libertad. Destaca que fue un hombre excepcionalmente inteligente, culto, intuitivo, con una curiosidad intelectual insaciable.

En materia de Historia Económica, señala que Díaz diferenció claramente los períodos de auge y declive del país y alineó su análisis detrás de la explicación de por qué Uruguay estaba en los primeros lugares en PBI per cápita del mundo en el siglo XIX y luego comenzó un declive. Contra las hipótesis habituales de historiadores como Barrán y Nahum, contrapone la evidencia empírica y señala que desde el fin de la Guerra Grande a 1875, Uruguay vivió lo que él llamó “La Gran Expansión”, basada fundamentalmente en una concepción liberal del quehacer económico. Díaz entiende que Uruguay se arrepintió en pleno vuelo y comenzó un modelo estatista desde 1875, que se agrava en el gobierno de Batlle y Ordóñez.

Alfonso María Ramos Inthamoussu señala la coherencia de la actividad del Dr. Díaz al frente de diversos organismos públicos, su formación en Derecho y en Economía, su incansable interés por la filosofía griega y por los filósofos de los siglos XVIII y XIX y su laboriosidad inaudita. Subraya igualmente, el descubrimiento de Ramón Díaz en relación a la prosperidad vivida por el país en 1852-1875. Comenta que el Dr. Ramón Díaz en su libro señaló que “en determinado momento de la historia, los uruguayos se enamoraron de su país”. Y esa base de un sueño idílico de país está en el gobierno de Batlle y Ordóñez. Ramos entiende que fue posible que soñáramos con eso por una conjunción de factores que se dieron entre 1896 y 1914: buen período económico y términos de intercambio muy favorables. Ramos comparte algunos datos del período señalado por Díaz como de gran prosperidad: entre 1830 y 1870, la población se multiplicó por diez, pese a las guerras civiles que se dieron. Se recibían corrientes de inmigrantes y era tal la pujanza del país que Alberdi calificó a Uruguay como “la California del Sur. En 1870 el PBI per cápita uruguayo era 60% superior al de Argentina y en 1903-1905, la relación se invierte y es Argentina quien supera en 37% el PBI per cápita uruguayo. En 1860 el país tenía 3 millones de lanares y en 1868, 16 millones de lanares. Entiende que la obra de Ramón Díaz es un desafío valiente que desmitifica un relato habitual en nuestra historia económica y nos invita a seguir investigando y a preguntarnos: ¿de qué Uruguay vale la pena que nos enamoremos?

Conclusiones. El aporte de Ramón Díaz a la Historia Económica nacional fue clave en la interpretación de los hechos sucedidos en el país desde su independencia y constituyen una pieza fundamental para analizar la calidad de las políticas públicas de cada momento, a la luz de los resultados obtenidos en términos de crecimiento económico y prosperidad de los uruguayos.

*http://www.acadeco.com.uy/files/2017_1mesaredonda_transcripcion.pdf

URUGUAY: ¿Cuál es el legado intelectual de Ramón Díaz?

Con Información de El Observador

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