Una visita al siglo XIX, el encuentro poliédrico de lo que fueron los mexicanos - EntornoInteligente
Entornointeligente.com /

Los taxis eran multados si buscaban pasaje fuera de su sitio, el barrio Candelaria de los Patos era la zona citadina de fiebre y hambre, y las mujeres demostraban su dignidad al vestir falda y mantilla, son algunos datos sobre el México del siglo XIX que nos regala José Luis Trueba en su libro Una visita al siglo XIX , donde recupera crónicas de autores como Ignacio Manuel Altamirano, Guillermo Prieto y Francisco Zarco. El título, editado por Loqueleo, recuerda las guías de forasteros, es decir, aquellos libros que durante el periodo decimonónico ofrecían a los viajeros información sobre las ciudades, señalando los lugares emblemáticos que debían visitar.

“Es una guía de forasteros porque llegas a una ciudad que ya no está, que ya no se parece pero que la puedes recorrer a través de estas crónicas. Ése es el sentido de la historia, del pasado: ir a pasear, ir a chismear y meterte donde no te importa”, comenta José Luis Trueba (Ciudad de México, 1960).

Los cronistas que aparecen en el libro son reconocidos escritores del siglo XIX: Ignacio Manuel Altamirano, Juan de Dios Arias, Marcos Arróniz, Hilarión Frías y Soto, Manuel Gutiérrez Nájera, Manuel Payno, Guillermo Prieto y Francisco Zarco.

“La selección fue absolutamente personal. Soy un gran lector de periódicos del siglo XIX, me puedo pasar tardes enteras leyéndolos y pueden ser desde El recreo de las familias hasta La ilustración potosina . Entonces, junté algunas historias sólo por el gusto de tenerlas, después revisé el material y quedaron las que incluyo en el libro”, platica Trueba.

Una de las crónicas que recupera el autor es Una visita a Candelaria de los Patos , de Ignacio Manuel Altamirano, texto que critica el abandono en que las autoridades tienen a los pobladores de esa zona del centro de la Ciudad de México.

“Pues bien, hasta esa región de miseria y muerte parece que no llega el cuidado de los integrantes del Ayuntamiento de la Ciudad de México (…) Hasta allí tampoco llega el lujoso carruaje del médico (…) tampoco llega el ángel de la caridad”, escribió Altamirano.

José Luis Trueba destaca que estas crónicas tienen pasajes picarescos como los pleitos en vecindades, pero también hay críticas.

“Se nos ha olvidado que el siglo XIX no es como lo platican, de pronto uno escucha a la parte política hablar de los grandes periodistas del siglo XIX y sí, pero le ponían una sopapina a Benito Juárez. Por ejemplo, Francisco Zarco se enfrentó a Juárez y a la Iglesia. En el siglo XIX el periodismo fue muy combativo y no dejaba títere con cabeza, por muy benemérito que fuera Juárez”, comenta.

Trueba destaca que cuando invita a la gente a pasear al siglo XIX no es para juzgar ni para hacer moral, “es entender de dónde venimos para poder tomar una decisión a futuro, una decisión en nuestro presente”.

ACTUALIZACIÓN. Algunos retos que enfrentó José Luis Trueba al hacer el libro fueron: que los textos tuvieran una lectura legible, hacer anotaciones al pie de página para contextualizar y buscar ilustraciones de la época.

“En el siglo XIX, la orografía, la puntuación y acentuación era distinta a la que hoy tenemos. Por eso, hice una modernización de toda la ortografía. Esto es bien importante porque el libro no es para expertos y sí para un lector común y corriente, entonces si dejas la original ortografía los pones a partir chayotes”, expresa.

Otro reto que tuvo el autor fue explicar palabras y costumbres que ya no existen, para lo cual incluye un glosario y citas al pie de página. Una visita al siglo XIX también incluye litografías de  la época.

“Se me ocurrió que estaría padre que cada texto fuera acompañado de un grabado de aquella época que mostrara un cachito de lo que cuenta el cronista. El texto de Francisco Zarco habla de la ciudad de noche, entonces el grabado que aparece es la Catedral Metropolitana de noche, hecho por Casimiro Castro. Todo este material gráfico fue más fácil conseguirlo en Estados Unidos que en México, aquí es complicado tener los derechos de autor y en Estados Unidos es un trámite que se hace rápido”, señala.

HISTORIA NO MORAL. En opinión de Trueba, hay dos tipos de narrativas de la historia: la que enjuicia y la que crea mármoles. Y ambas, generan una historia moral.

“Una es la narrativa que busca convertir la historia en un tribunal y juzga a la gente. Eso me parece tonto por una razón muy simple: están bastante muertos tanto el juzgado como la víctima. Otra historia es aquella que quiere convertir a las personas en bronce y mármoles”, comenta.

Trueba propone asomarse al pasado de México con ganas de entenderlo. “Si yo me acerco al pasado con ganas de entenderlo existe la posibilidad de que empiece a descubrir en ese tiempo algunas de mis señas de identidad y ciertas tradiciones, con las que se puede estar o no de acuerdo”.

 

LINK ORIGINAL: Cronica

Entornointeligente.com

Ir a Smart Reputation

Publicidad en Entorno

Allanamiento a las oficinas de EntornoInteligente

Adscoins

Smart Reputation