Una marcha contra el sistema carcelario en Quito - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / hoy / Desde las 10:00, un grupo de 30 personas del Comité de Familiares, Amigos y Amigas de Gente en Prisión se dieron cita en el parque Gabriela Mistral, frente al Ministerio de Justicia, en el norte de Quito.  Su objetivo era exigir que se revise la situación de los internos y sus familias en el Centro de Rehabilitación Regional Cotopaxi. “Mi hijo tiene dos hijas, pero solo una de ellas puede visitarlo, mientras la otra se queda afuera en espera del siguiente mes para ver a su papá -relató Mariana Collaguazo, abuela de las niñas-. Esto, porque el número de visitas se restringe a dos personas”. Ella clama por respuestas e indica con su cartel rojo levantado: “Estar en la cárcel no significa carecer de derechos. El martirio no rehabilita”… Lo más complicado para Mariana es el gasto por transporte que realiza para visitar a su hijo, recluido en el Centro de Rehabilitación de Cotopaxi. “No puedo dividirme para trabajar y cuidar a mis dos nietas”. Con este criterio coincide Ana Silva, otra de las marchantes, que, al escuchar a Mariana, asiente con la cabeza. Su compañera indica que las visitas a los presos “se han convertido en motivo de conveniencia por parte  del Estado”. Ana siente que los vínculos familiares se cortaron. Su esposo tiene cuatro años recluido por errores del pasado. Para  ella, las ocho horas de visita que tenía en Quito le permitían elegir cuánto tiempo disponer para visitar a su esposo. Ahora, esto le resulta difícil, porque el horario de visita se redujo de ocho horas a 90 minutos. Una cámara trata de enfocarla; ella pide que no lo haga. Tiene miedo de que su aparición dificulte más la estancia de su familiar en el centro penitenciario. “El Ministerio de 'injusticia' -así lo llaman ellas- es el que hace y deshace con nuestros horarios de visita”, aseguran. “La entidad no toma en cuenta que trabajamos”. Clara Merino, del Comité de Víctimas de la Comisión de la Verdad, resalta que los detenidos se han convertido en magos cuando se trata de mantener a sus familiares. Merino dijo que la discriminación y la tortura todavía se mantienen, pero al nombrar otros hechos, los dedos de sus manos se le acaban. Según ella, los futuros traslados de las internas imposibilitarán que las reclusas entablen lazos afectivos para su estabilidad emocional con sus hijos, pues solo se les permite estar junto a ellas durante los tres primeros años de vida. Milton Vargas, asesor jurídico de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos, señala que las denuncias de los familiares de privados de libertad se deben a las malas condiciones y a la falta de organización en los nuevos centros de reclusión del país. El modelo de gestión, las normas de convivencia y las condiciones de salud de los detenidos en Latacunga son sus principales preocupaciones. La hora de las entrevistas ha quedado atrás. Lissette Coba, integrante del Comité, toma el megáfono e invita a dos familiares a entregar el documento. Diez policías con uniformes antimotines las esperan. Su ingreso al Ministerio de Justicia se realiza sin inconvenientes, y después de cinco minutos muestra el documento de recibido a las cámaras. Su siguiente sede es el edificio del Ministerio de Salud, en la avenida República del Salvador. Son las 12:00 y la movilización hace su arribo. Tres motorizados los acompañan y les piden que pongan sus pancartas en la área verde y no en el asfalto. La entrega del documento va acompañada de una actualización de la situación en la cárcel de Cotopaxi. Lissette Coba señala que los familiares indican que los recluidos a ratos pierden la noción del tiempo, que les dicen que la comida es poca y que ahí no pueden generar actividades de sustento para sus familias lo cual les promueve una actitud de violencia hacia sus compañeros. Frente al Ministerio, los pocos transeúntes y funcionarios escuchan sus palabras. Seis burócratas salen del edificio, toman fotos y observan. Tres agentes de seguridad municipal llegaron al lugar, preguntaron el motivo de la marcha y se retiraron. No se quedan a escuchar a la intérprete de saxofón que despide la iniciativa con una melodía triste. El Comité de Familiares y Amigos de Gente en Prisión se reúnen cada miércoles en la Plaza Grande, de 15:00 a 17:00. Esta vez no lo harán. La caminata ha disminuido sus fuerzas, pero prometen reencontrarse la siguiente semana. (Red. HOY)

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