Lapatilla julio 15 2026, 3:02 pmPosteado en: Actualidad, Nacionales, Terremoto VenezuelaCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Yeferson Seijas se sienta con su madre, Elizabeth Pacheco, dentro de la tienda de campaña donde se han alojado desde que los terremotos desplazaron a su familia, antes de partir hacia la práctica de béisbol en La Guaira, Venezuela, el sábado 11 de julio de 2026. (Foto AP/Ariana Cubillos) El viento levanta polvo mientras las nubes se desplazan sobre un estadio de béisbol abandonado al pie de la sierra que separa las comunidades costeras de Venezuela de la capital, Caracas. Los jóvenes jugadores se saludan con abrazos y chocan las manos, sin importar los uniformes que vistan, y también derraman lágrimas por los amigos que pueden entrenar y por los que no. Por AP Suscríbete aquí para hacerle seguimiento diario al rescate de Venezuela tras los sismos El rostro sereno del campocorto Yeferson Seijas se endurece al atrapar la pelota y lanzarla con la velocidad y precisión que lo caracterizan. Lo repite una y otra vez, creando un sonido casi rítmico de “pop-whoosh, pop-whoosh” cuando la pelota golpea su mano izquierda enguantada y su derecha la envía inmediatamente de vuelta al aire. Ninguna vacilación delata la tormenta emocional que enfrenta tras los dos poderosos terremotos del 24 de junio que devastaron su estado natal de La Guaira. Yeferson, de tan solo 12 años, ha sufrido más pérdidas que la mayoría de las personas en toda una vida. Sin embargo, a pesar de la tragedia, se considera afortunado de estar vivo. Los chicos con los que creció jugando, o contra los que competía, están
Fuente: La Patilla — Ver nota original