Lapatilla julio 10 2026, 6:48 pmPosteado en: Actualidad, Región Centroccidental, Regiones, Reportajes Región CentroccidentalCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Familia Sánchez Uzcátegui A la familia Sánchez Uzcátegui no le ha tocado fácil. Enderly Uzcátegui y su esposo José Sánchez fueron deportados desde Estados Unidos a Venezuela, y sus seis hijos quedaron solos en la nación norteamericana al cuidado de unos amigos. Tras siete meses separados, y con gran esfuerzo, un ‘ángel’ los unió otra vez, llevando a los niños a su tierra natal. Pero la alegría del reencuentro familiar pronto se desvaneció con el doble terremoto que ocurrió el pasado 24 de junio en Venezuela. lapatilla.com URGENTE: Dos terremotos azotaron La Guaira y hemos preparado un reporte de información actualizada AQUÍ Esta es la historia de la familia Sánchez Uzcátegui, que huyeron del país para brindarle un mejor porvenir a sus hijos, pero que el destino le ha jugado una mala pasada. “Mi esposo cayó en julio del año pasado; a mí me detuvieron el 10 de noviembre y me deportaron el 6 de abril de este año. Mi deportación tardó porque estaba peleando, no quería regresarme por mis hijos, porque en Venezuela ya no teníamos dónde vivir. Vendimos nuestra casa para ir a Estados Unidos. Además, si me deportaban, ellos quedaban solos, porque mi esposo ya había sido deportado”, dijo la joven madre, quien tiene cuatro hijos varones de 14, 7, 9 y 2 años (el menor nacido en EEUU), y dos niñas, una de 12 años y otra de cinco años. Luego de ocho meses preparando su viaje a Estados Unidos, Enderly y su esposo José abandonaron Caracas y atravesaron la selva del Darién con sus cinco hijos. Desde 2023, vivieron entre Washington D.C. y Baltimore. Su hijo menor nació en tierra estadounidense. Detención y deportación En 2025, el ICE detuvo a su esposo en el trabajo, y a ella la arrestaron cuando llevaba a sus hijos a la escuela. A los funcionarios no les importó que llevaba a su bebé, de 11 meses, sino que se lo arrebataron y lo entregaron a su hija, en ese entonces, de 11 años. Los niños se quedaron sin su papá y sin su mamá. “Se siente mucha frustración, rabia, tristeza. Mis niños estuvieron solos durante siete meses con unas amistades”, expresó Enderly. Como millones de migrantes, después que el ICE la detuvo, le tocó estar “a la buena de Dios”. Relató que “ellos (migración en EEUU y el ICE) hacen contigo lo que les da la gana. Son millones de personas detenidas, cada caso es distinto, y ellos se vuelven un caos en atender cada caso… Uno está a la buena de Dios, no te dicen nada, cuando vienes a ver, te cambian de centro de detención o te deportan. Ni siquiera te dicen cuándo te van a deportar. Si quieres saber de tu caso y cómo solventar, tienes que tener mucho dinero. Ya me estaba enfermando detenida”. Finalmente, la deportaron. Tuvo que firmar un poder a quienes se ofrecieron a cuidar a sus hijos. La mano de Dios Para quienes tienen fe, en toda dificultad, siempre hay una mano amiga puesta por Dios. En este caso, fue un ‘ángel’ llamado Alexa, una venezolana-estadounidense que se enteró en una iglesia del caso de la familia Sánchez Uzcátegui. “El primer paso fue en la iglesia. Me pidieron que fuera el contacto principal porque se me facilitaba el idioma. Me pareció una tremenda oportunidad porque quería involucrarme. Ya había apoyado a una organización para inmigrantes en Chile. Sentí que era una emergencia, que tenía que entregarlo todo, dar lo mejor de mí para que los niños pudieran estar mejor dentro de esta situación trágica”, contó Alexa Schaeffer Quintero. De inmediato, contactó a la familia que los cuidaba.
Fuente: La Patilla Dep — Ver nota original