María R. SahuquilloJesús Sérvulo GonzálezBruselas / Washington – 03 jun 2026 – 15:29CESTCompartir en WhatsappCompartir en FacebookCompartir en TwitterDesplegar Redes SocialesIr a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir:WhatsappFacebookTwitterBlueskyLinkedinCopiar enlaceEstados Unidos avanza en la reconstrucción del muro arancelario. El Departamento de Comercio pretende imponer nuevos aranceles de entre el 10% y el 12,5% a decenas de países tras una investigación sobre supuestos problemas de prácticas de trabajo forzado en los países que venden productos a estos territorios. La medida es la primera iniciativa seria de la Administración de Donald Trump de reactivar su política comercial basada en aranceles después de la anulación de gravámenes dictada en febrero por el Tribunal Supremo de EE UU. En la diana de las nuevas tasas están 60 países, entre ellos los de la UE, México, Reino Unido, China, la India o Japón. La medida puede reiniciar otra pequeña guerra comercial en un momento en el que EE UU tiene varios frentes abiertos en el tablero geopolítico global, con la guerra de Irán y la escalada de precios de la energía.Washington los acusa de no haber hecho suficiente por impedir la importación de productos fabricados con mano de obra víctima de trabajos forzosos. La oficina del representante comercial de EE UU asegura, en una nota publicada el martes por la noche, que eso ha provocado que los trabajadores estadounidenses tengan que ”competir globalmente en condiciones desiguales". “Es inaceptable que nuestros socios comerciales más importantes no aborden la importación de productos elaborados con mano de obra forzada”, dijo el martes por la noche Jamieson Greer, al presentar la propuesta, según un comunicado.Tras el sonoro varapalo que propinó el Tribunal Supremo a la política arancelaria de Trump a inicios de este año, la Casa Blanca aprobó unos gravámenes a la importación generalizados del 10% basándose en un artículo de la Ley de Comercio de 1974 que le obliga a ratificarlo en el Congreso. En paralelo, la oficina comercial inició una serie de investigaciones sobre los incumplimientos de decenas de países al importar productos procedentes de países o empresas que no respetaban las normas de trabajo forzoso. Las autoridades estadounidenses encontraron en el artículo 301 de la citada ley de comercio el resquicio legal para mantener su política arancelaria con independencia de los jueces y del Capitolio. Estos gravámenes no entrarán en vigor de inmediato. La norma contempla un periodo de consulta pública y alegaciones que podrán derivar en algunos cambios. Se espera que el Congreso no valide los aranceles generalizados que aprobó Donald Trump tras el revés del Supremo. Así que la Administración estadounidense deberá ajustar los plazos para evitar un periodo de vacío impositivo. El Departamento de Comercio también mantiene abiertas otras investigaciones paralelas en base al artículo 301. Analizan si algunos socios comerciales mantienen un exceso de capacidad de producción, una práctica que perjudicaría también los intereses de Estados Unidos. Se espera que los resultados de esta investigación se conozcan en las próximas semanas. El artículo 301 permite imponer tasas de hasta el 15%, por lo que los analistas no descartan que los aranceles sujetos a esta segunda investigación se acumulen junto a los del primer expediente de trabajo forzoso.La UE ha respondido de inmediato a la medida —que se basa en las regulaciones estadounidenses sobre la importación de bienes fabricados con mano de obra forzada— y ha afirmado que espera que Washington respete el acuerdo arancelario que firmó el pasado julio y que está a punto de aprobar definitivamente después de varios retrasos. El pacto, acordado para evitar aranceles aduaneros del 25% a todos los productos europeos que entraran en EE UU, marca que el club comunitario eliminaría los gravámenes sobre los productos industriales estadounidenses, mientras que Washington acordó limitar s
Fuente: El Pais — Ver nota original