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23/06/2018 – El Peruano. / El galardonado sacerdote dominico acaba de cumplir 90 años. Es considerado uno de los principales teólogos del mundo. Es teórico de la Teología de la Liberación, pensamiento católico cristiano que pone en primera línea el trabajo y la identificación con los pobres.

23/6/2018

José Vadillo Vila [email protected] “La esperanza no cae del cielo en paracaídas, es algo que tenemos que construir”. “No hay auténtica opción por el pobre si no hay amistad con él. El pobre no es un objeto de mi ayuda, sino alguien a quien valoro igual como ser humano”.  El teólogo Gustavo Gutiérrez Merino (Lima, 1928) no ha cerrado sus reflexiones en los 15 libros que ha publicado. Ha dejado diseminados sus mensajes en un lenguaje sencillo para diversos grupos ecuménicos. Se considera cercano a Job, el personaje bíblico al que el teólogo ha dedicado un ensayo en 1986. Para él, Job destaca por su gran calidad teológica. “Job combate la idea de lo que se llama la doctrina de la retribución temporal, según la cual la persona justa y buen creyente será recompensada con la riqueza y la salud; en cambio, el injusto y pecador será castigado con la pobreza y la enfermedad. El Libro de Job rechaza tal concepción”, responde el sacerdote a Santiago Pedraglio en el libro de entrevistas Conversaciones (Lima, PUCP, 2014). Hombre de ideas En febrero, el sacerdote estuvo con un grupo en el Instituto Bartolomé de las Casas (IBLC), con ellos reflexionó sobre la visita del papa Francisco y su visión para con los pobres. “Continúa siendo un maestro”, resume la politóloga Rosa Alayza, exdirectora del IBLC. “Parte de su mensaje cristiano es seguir dando esperanza a las personas en los momentos difíciles”. A sus estrenados 90 años, Gustavo Gutiérrez es un intelectual activo y trabaja en un nuevo libro. Homenaje del papa La noche del jueves 7, cientos de feligreses llenaron la Basílica del Santísimo Rosario, de la iglesia de Santo Domingo de Lima, para la eucaristía con la que se celebraron los 90 años del sacerdote dominico, filósofo y teólogo. Junto con Gutiérrez, oficiaron la ceremonia el nuevo cardenal elegido por el papa Francisco, el arzobispo de Huancayo, Pedro Barreto, y el nuncio apostólico, monseñor Nicola Girasoli, quien leyó la carta que el papa Francisco le envió al teólogo. “[La carta] es un gesto grande de cercanía. El papa Francisco quiso hacerse presente de manera especial. No envió un mensaje de circunstancias, que normalmente se hace, sino una carta que firma personalmente, por la cercanía espiritual con el padre Gutiérrez“, subrayó Girasoli. Escribió el sumo pontífice: “Me uno a tu acción de gracias a Dios, y también a ti te agradezco por cuanto has contribuido a la Iglesia y a la humanidad, a través de tu servicio teológico y de tu amor preferencial por los pobres y los descartados por la sociedad. Gracias por tus esfuerzos y por tu forma de interpelar la conciencia de cada uno, para que nadie quede indiferente ante el drama de la pobreza y la exclusión.” Para Rosa Alayza el saludo del primer papa latinoamericano a quien sistematizó la Teología de la Liberación (1971) “no solo expresa un conocimiento directo del papa hacia el padre Gutiérrez, sino que reconoce su trayectoria y el servicio que ha sido para la Iglesia peruana, latinoamericana y universal. Hay que destacar mucho esta relación entre lo que hizo Gutiérrez a lo largo de estos años y lo que hoy nos dice el papa Francisco. Hay muchos puntos en común, que, en lo medular, mucho tienen que ver con los procesos de la Iglesia en América Latina. Se refiere a “la opción por los pobres”, que es sello latinoamericano desde fines de los sesenta de la Iglesia católica, en la cual Gutiérrez gravitó como figura vital, tanto como teólogo como asesor de obispos: su Teología de la Liberación puso la acción por los pobres en el ombligo de la acción y el pensamiento católico-cristiano. Teólogo, pastor y profeta Durante la homilía, el sacerdote Jorge Álvarez Calderón, quien conoce hace más de setenta años a Gutiérrez, destacó sus cualidades de “teólogo, pastor y profeta”. “Su papel fue clave. Nos hizo ver que la liberación no venía solo de los partidos políticos, sino también que lo que necesitaban los pobres y el mundo era una voz profética; que la fidelidad a Dios no se puede hacer olvidándose de los pobres y tratando de superarlo. Eso nos ayudó muchísimo para nuestra pastoral”, dijo. Álvarez Calderón recordó que fue Gutiérrez, por medio de sus reflexiones, quien mostró a más de una generación de sacerdotes que el Jesús de Nazareth descrito en el capítulo 4 del Evangelio de Lucas “es un Galileo despreciado, en el que Dios se encarna para llamarnos a ser humanos. Y Gustavo nos ayudó a entregar nuestras vidas para dar vida a los pobres”. Es un año singular para la Iglesia católica latinoamericana: son los 90 años de Gutiérrez y se canonizará al obispo salvadoreño Ôscar Romero. Ético y tolerante En 2003, el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades galardonó a Gutiérrez y al periodista polaco Ryszard Kapuscinski; este último fue corresponsal en África, Asia y América Latina. El jurado resaltó el común denominador de su “coincidente preocupación por los sectores más desfavorecidos y por su independencia frente a presiones de todo signo, que han tratado de tergiversar su mensaje, el jurado considera que Gustavo Gutiérrez y Ryszard Kapuscinski son dos modelos éticos y admirables de tolerancia y de profundidad humanística”. Gutiérrez cultivó amistad con el novelista y antropólogo José María Arguedas. Ambos se identificaron con los sectores marginados, que por esos años eran los migrantes andinos. De su acercamiento al autor de Todas las sangres habla el ensayo Entre calandrias (1990). En esa línea, en 1973 el sacerdote fundó el IBLC, como espacio de reflexión desde las ciencias sociales y la fe cristiana “para comprender los procesos que había en el Perú, con cambios políticos y por la presencia de los migrantes que estaban formando los pueblos jóvenes”, dice Rosa Alayza. Desde el IBLC, Gutiérrez propició una mirada multidisciplinaria para buscar soluciones a los problemas. Lo que predicaba con el ejemplo: en sus libros está presente la mirada del teólogo que investiga y se nutre de las ciencias sociales, la psicología y otras. ¿La sociedad y la Iglesia peruana han reconocido debidamente al padre Gutiérrez? “Él ha sido más reconocido afuera que acá; hubo situaciones complicadas, pero ese tiempo ya pasó. En Gustavo hay una fidelidad a la Iglesia. El cómo cambiar un mundo tan injusto, de carencias, ver qué se puede hacer cada día sin dejar de reconocer la dificultad. Pero en el fondo, dice, eso es una mirada cristiana: puede haber una esperanza”.

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