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Entornointeligente.com / Hace unos días arribó al Perú una momia de un infante de la época precolombina. La repatriación se hizo gracias a una labor de años seguida por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Durante décadas, este símbolo de nuestro patrimonio estuvo exhibido en un museo de Corpus Christi, Texas, Estados Unidos.

10/2/2019

Tras un buen tiempo de disputa legal, la administración de ese museo accedió a la devolución de dicho material, que ahora está en custodia de los expertos de nuestro Ministerio de Cultura. Este hecho –la devolución concertada– muestra el cambio de mentalidad que se está produciendo entre las personas encargadas del cuidado de material arqueológico foráneo. Revisando noticias más allá de lo relativo al Perú, se verán otras devoluciones similares o pedidos que se encaminan a ello. La lógica de este cambio de actitud es superar cierta ideología colonialista que hacía ver a determinados países como más capaces de cuidar el legado de nuestros ancestros. El caso más emblemático para el Perú fue el de los objetos hallados en Machu Picchu por Hiram Bingham. La Universidad de Yale, finalista de la expedición de Bingham, tardó casi un siglo en ponerse de acuerdo con el Estado peruano y aceptar devolverlos. Pero, mientras este positivo cambio de actuar se está dando en el mundo, aún en el Perú encontramos casos de negligencia contra nuestro patrimonio. El año pasado fue noticia de portada el hallazgo de numerosos sacrificios rituales de niños en época preincaica en una zona del balneario de Huanchaco. Dicha información dio la vuelta al mundo por lo espectacular y por el cambio en los paradigmas sobre los antiguos peruanos. Hace unos días, otra noticia circuló sobre este centro arqueológico. Una vecina contrató maquinaria pesada para hacer un camino hacia su casa, ruta que atravesaba el lugar de los descubrimientos. Aunque las autoridades actuaron a tiempo y el daño fue mínimo, fue una alerta sobre la escasa empatía que algunos ciudadanos tienen respecto a nuestro patrimonio. Recordemos que hace pocos años, cuando se festejaba haber determinado que el complejo arqueológico Paraíso en San Martín de Porres pertenecía a la misma cultura que Caral, la ciudad más antigua de América, también se vivió un episodio similar. Maquinaria pesada echó abajo miles de años de historia atesorados en una pirámide. Una estructura que había resistido terremotos y fenómenos de El Niño desapareció en un abrir y cerrar de ojos. Flaco consuelo es decir que esa pirámide representaba una porción reducida de la Huaca Paraíso. El hecho concreto es la falta de sensibilidad de algunos que buscan sacar provecho al corto plazo. Felizmente, no es el caso de todos. Recordemos la odisea de Luis Burgos, director del Museo Max Uhle en Casma, durante El Niño Costero del 2017. Él arriesgó su vida para proteger el patrimonio de su institución. Iniciativas hay varias para que la ciudadanía se identifique con nuestro pasado. Hacía unas semanas escribíamos en esta página sobre la importancia de que el cuchimilco, figurina de cerámica profusamente hecha por la cultura Chancay, se usara de inspiración para la mascota de los Juegos Panamericanos Lima 2019. Debemos aprender a valorar nuestro pasado. No basta con el discurso de las autoridades. También depende de las personas de a pie entender que esas huacas, esos cerámicos o esos textiles que nos legaron nuestros ancestros son parte de nuestro tesoro como país. Es responsabilidad de nosotros saberlos cuidar para el disfrute de las futuras generaciones.

LINK ORIGINAL: El Peruano

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