Sin conocimientos + - EntornoInteligente
Entornointeligente.com /

26/06/2018 – Aporrea. / Sin conocimientos el hombre no sale de la esfera de los brutos y sin conocimientos sociales, es esclavo

Simón Rodríguez

Luces y Virtudes Sociales-1840

Hace dieciocho años, seis meses y unas cuantas horas. Que en ejercicio Patriótico y Revolucionario por medio del Referéndum Popular el 15 de diciembre de 1999, aprobamos y adoptamos el nuevo Marco Socio-Jurídico, establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, cuyo contenido y forma nos van dando las pautas para la refundación de la cosa pública, (República) lo que es de todas las ciudadanas y todos los ciudadanos; con la finalidad de establecer un nuevo Sistema Económico, fruto de la voluntad política colectiva como expresión de la democracia participativa, protagónica, multiétnica y pluricultural, bajo el enfoque del Libertador Simón Bolívar: “El Sistema de Gobierno más perfecto, es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social, y mayor suma de estabilidad política. (…) El gobierno republicano ha sido, es, y debe ser el de Venezuela; sus bases deben ser la SOBERANÍA del PUEBLO” (Soberanía Popular). Que en caída de cascada y por analogía jurídica las y los habitantes que hacemos vida en este ámbito territorial, llamado REPÚ;BLICA BOLIVARIANA de VENEZUELA; y, como ciudadanos y ciudadanas concientes estamos en el Deber de coadyuvar en la evolución, desenvolvimiento y desarrollo: político, económico, social y cultural del país. Generando la praxis revolucionaria para cumplir y hacer cumplir este mandato CONSTITUCIONAL Y CONSTITUYENTE. Bajo la valoración el movimiento revolucionario obrero-campesino-comunero-popular del poder político mediante la combinación de la coerción gubernamental y el consenso participativo, protagónico y corresponsable de las ciudadanas y ciudadanos en el ejercicio revolucionario de la Soberanía del Pueblo, como mandato constitucional en la descentralización y transferencia de las políticas públicas estadales y municipales a las instancias del Poder Popular Organizado. Sin obviar la simbiosis entre la coerción gubernamental –fuerza, mandato, exigencia, imposición- que establece el status para salvaguardar y conseguir sus fines como grupo o clases dominantes; por la otra parte la participación y protagonismo de las masas trabajadoras en la autogestión socio-política-económica-cultural –dirección, consenso, hegemonía- imprescindible para incorporarlas al poder político ganando la aceptación de su corresponsabilidad en el control político y lograr la legitimidad del Poder Popular.

Sin perder el enfoque político refundacional, debemos asumir con la perspectiva socialista con base científica, el pensamiento revolucionario y socio-económico del más relevante Latinoamericano-Caribeño, Simón Rodríguez: “Si los americanos quieren que la Revolución Política, que el peso de las cosas han hecho y que las circunstancias han protegido, les traiga bienes, hagan una REVOLUCIÔN ECONÔMICA y empiécenla por los campos – de ellos pasarán a los talleres de las pocas artes que tienen – y diariamente notarán mejoras, que nunca habrían conseguido empezándola por las ciudades”.

 

Retardar el proceso refundacional es un craso error político y un flaco favor al desarrollo de las fuerzas socioproductivas, colapsando el ánimo de la transformación social. Y, vacilar en activar las fuerzas socioproductivas es autoflagelarnos, en vista que para desarrollar la Economía del Pueblo se requiere de voluntad política para liberar Espacio, como son, las tierras, fábricas junto con herramientas de la ciencia y la técnica para producir el alimento, construir viviendas y vestido, entre otros bienes y servicios; si dudamos, debemos apelar al grito rebelde federal de Ezequiel Zamora: ¡Tierras y Hombres Libres! ¡Horror a la Oligarquía! ¡Elecciones Libres! ¡Poder Popular! para dar el salto cuantitativo y cualitativo, y, romper ese círculo anti-dialéctico anacrónico del subdesarrollo comunitario, municipal, estadal y nacional.

 

Por lo tanto, los revolucionarios y las revolucionarias estamos en el deber de tener conocimiento ideopolítico sobre ¿Qué son las clases sociales y la lucha de clases? ¿Qué es el objetivo común de la CLASE OBRERA? pero además saber ¿Quién es mi adversario político? ¿Qué es el Imperialismo? ¿Qué es un crimen de lesa humanidad? ¿Qué el Socialismo como fase transitoria al Comunismo Científico? para no confundirse con el enemigo ideológico y de clase, esto a su vez, nos permite precisar o definir ¿Quiénes son las o los felones del Objetivo Común?, que obviamente ya hemos trazado, que no es otra cosa, que Refundar la República para demoler el sistema de explotación y expoliación capitalista, sin pretender que la burguesía y la pequeñaburguesia se pondrán a favor de lo que debemos construir, como es el Socialismo Científico.

EL ESPIRAL DIALECTICO E HISTÔRICO.-

Cuando en 1847, los jóvenes Carlos Marx y Federico Engels, la Liga de los Comunistas en un Congreso efectuado en noviembre de ese año, les encomendaba preparar el Programa teórico práctico (Manifiesto) del Partido Comunista. Ya, para aquel momento histórico, el 2 de febrero de1847, Simón Rodríguez un hombre con 78 años de vida; redactaba lo siguiente:

“Gobernar lo menos que se pueda: dejar a cada uno que haga lo quiera, si la ley no lo prohíbe, porque el hombre, al entrar en sociedad, se reserva ciertas libertades; para reprimir el desorden castigando al que delinca etc. etc. etc. etc.

Máximas hermanas del … “cada uno para sí”.

Industria! Comercio! Banco! Crédito Público!

En boca de unos pueblos que apenas empiezan a salir del cascarón… ¿no será presunción?

Cuidado!

En el sistema antieconómico (llámese SISTEMA, si se quiere) de concurrencia o de oposición, el productor es víctima de consumidor, y ambos lo vienen a ser del capitalista especulador.

Las libertades mal entendidas, de hacer cada uno lo que quiera en su taller o en su campo, dan a la casualidad lo que debiera esperarse del cálculo: hacen del agricultor y del fabricante instruidos unos optimistas, y de los ignorantes unos agoreros: los primeros atribuyen sus pérdidas a la fortuna, y los segundos a lo que les dicen o a lo que se les antoja decir.

Por máxima reguladora de la Economía

Los productores se han de consultar

para no producir más de lo necesario.

En la producción superflua está la desgracia del hombre: por ella pierde y se empobrece: la pobreza lo somete a condiciones duras, y, al fin la miseria lo vende al capitalista”.

Simon Rodríguez

Extracto sucinto de mi obra sobre la Educación Repúblicana-1847.

Ciento setenta y un años (171) han transcurrido, de estos pensamientos cruzados en el tiempo pero en espacios distantes, con el propósito de liberar al género humano de la explotación y expoliación capitalista.

Comparemos con perspectivas de establecer el sistema económico socialista, lo escrito por el viejo topo Latinoamericano-Caribeño, Simón Rodríguez; con lo establecido por los jóvenes del Manifiesto del Partido Comunista:

“La industria moderna ha transformado el pequeño taller del maestro patriarcal en la gran fábrica del capitalista industrial. Masas de obreros, hacinados en la fábrica, son organizados en forma militar. Como soldados rasos de la industria, están colocados bajo la vigilancia de toda una jerarquía de oficiales y suboficiales. No son solamente esclavos de la clase burguesa, del Estado burgués, sino diariamente, a todas horas, ESCLAVOS de las maquinas, del capataz y, sobre todo, del burgués individual, patrón de la fábrica. Y este despotismo es tanto más mezquino, odioso y exasperante, cuando mayor es la franqueza con que proclaman el lucro como su fin”.

Carlos Marx-Federico Engels

Manifiesto del Partido Comunista – Burgueses y Proletarios – 1848

 

El proletariado revolucionario, no puede entramparse en lo psicosocial de la existencia histórica heredada, y, ni permitir ser instrumentos del engaño teorético de la socialdemocracia burguesa y pequeñaburguesa; pero además no debe dejarse envolver en la diatriba pseudo-revolucionaria entre chavista y no chavista, mientras el enemigo ideológico y de clase, como la contrarrevolución endógena y exógena viene trabajando y ganando terreno en retroceder la rueda de la historia, recomponiendo el sistema de explotación y expoliación capitalista; soslayando la lucha de la Clase Obrera, imponiéndoles obstáculos para que los medios y objetos de producción no pasen a propiedad social del proletariado.

 

 

REVOLUCIÔN SOCIAL PARA AVANZAR EN LA RUPTURA CON EL CAPITALISMO.-

 

Toda la experiencia adquirida en esta casi dos décadas de haberse aprobado la Carta Magna Bolivariana, el Movimiento Revolucionario Popular, ha observado el rechazo del Estado Burgués reformista, burocrático y corrupto, en no ceder espacio para la organización y el ejercicio del Poder Popular. Donde este instrumento del poder político de la clase dominante (burguesía) de forma develada y descarada utiliza la supraestructura para reprimir a los luchadores y luchadoras del Movimiento Obrero-Campesino-Comunero-Popular; generándole atropellos físicos, psicológicos y privaciones de libertad arbitrariamente, metodología antiobrera de los cuerpos represivos de los gobiernos socialdemócratas liberales antipopulares.

Ante estas secuelas reformistas neoliberales, es preciso que el pueblo trabajador asuma el deber de proponerse en cumplir y hacer cumplir el precepto refundacional que por analogía jurídica los órganos del Estado emanan del Poder Popular y a éste deben someterse; entonces como propuesta central es obligación que el pueblo organizado ejerza la Soberanía Popular como primera acción de la praxis revolucionaria; pasando a organizar completamente el aparato productivo, en que la planificación, la organización, la acumulación, el procesamiento, control social y distribución de la producción de obras, bienes y servicios no sea más dirigida por unos u otros fabricantes en competencia entre sí, sino por toda la sociedad, iniciándose por los Consejos Comunales, los Consejos de Campesinos y Campesinas, los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras, entre otro; bajo un Plan determinado y de conformidad con las necesidades de todos los integrantes de la comunidad organizada. Estos como base fundacional de las Comunas. Para romper la maniobra politiquera, populista y demagoga de pseudolideres que se aprovecha de la miseria y el hambre de los desposeídos.

En segundo lugar, la comunidad trabajadora conciente de la ciencia y la técnica abre posibilidades de ampliar la producción hasta el infinito generando las condiciones objetivas y subjetivas para echar las bases del nuevo régimen económico y por ende una nueva arquitectura social; fruto de producir nuevos medios de producción, en que cada miembro de la comunidad estará en condiciones para trabajar desarrollando sus fuerzas manuales e intelectuales, para demoler la miseria y todas las crisis generadas por el capitalismo.

En tercer lugar, la administración de la industria y de todas las ramas de la producción en general no pertenecerá a unos u otros individuos en particular. Ésta pasará a manos del Poder Popular Organizado, bajo un Plan Administrativo general con la participación de los miembros o voceros Administrativos de los Consejos Comunales, Consejos de Campesinos y Campesinas, los Consejos de trabajadores y Trabajadoras, entre otros.

En cuarto lugar, la transformación del régimen económico y orden social, cambian las relaciones de producción en consecuencia surgen las nuevas fuerzas productivas que ya no se someterán a las viejas relaciones de explotación y expoliación.

Así podrá ir formando y fortaleciendo la evolución, desenvolvimiento y desarrollo de las fuerzas socioproductivas, para dar al traste con todos estos males anacrónicos del capitalismo que no termina de fenecer y el régimen socialista que no termina de nacer.

Que con estos nuevos medios y objetos de producción en manos de la Clase Obrera se suprimirá definitivamente las calamidades que padece nuestra población, y, se traza la vía de la construcción del Socialismo Científico.

Esto es posible, si el Proletariado Revolucionario en Unidad Obrera-Campesina-Comunera-Popular, ejerce la praxis revolucionaria como artífice de su propia liberación de la esclavitud asalariada, y, asumen el Marco Constitucional junto con las Leyes del Poder Popular y rompa con el tutelaje del Estado burgués, reformista, burocrático y corrupto que heredamos; e instaure el Estado democrático, popular, revolucionario de derecho y justicia social establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Es decir, aplicar un electroshock de SOBERANÍA PROLETARIA.

 

¡VIVA LA CLASE OBRERA ORGANIZADA!

 

¡VIVA LA UNIDAD OBRERA-CAMPESINA-COMUNERA-POPULAR!

¡POR LOS DERECHOS DEL PUEBLO Y PATRIA SOBERANA!

¡PROLETARIOS DE MI PATRIA UNIOS!

 

FREDDY SUBDIAGA

 

MILITANTE DEL GLORIOSO PARTIDO COMUNISTA DE VENEZUELA

 

Si los hombres a quienes se confía el poder interpretan correctamente la realidad histórica, pueden favorecer el parto, hacerlo menos doloroso, menos doloroso o, por el contrario, frenar este o aquel progreso. Pierre Mendés Francia

V. I. Lenin

Socialismo pequeñoburgués y socialismo proletario

Escrito: 1905. Primera publicación: El 7 de noviembre (25 de octubre) de 1905 en el número 24 de “Proletari”. Fuente: Tomado de V. I. Lenin, Obras completas, tomo 12, págs. 39-48. Digitalizado para el MIA: Daniel Gaido, 2014.

El marxismo es, entre las distintas doctrinas del socialismo, la que ha adquirido hoy predominio completo en Europa; y la lucha por la implantación del régimen socialista se despliega casi íntegramente como una lucha de la clase obrera, dirigida por los partidos socialdemócratas. Mas este predominio completo del socialismo proletario, que se basa en la doctrina del marxismo, no se ha consolidado de golpe, sino después de una larga lucha contra todas las doctrinas atrasadas, contra el socialismo pequeñoburgués, el anarquismo, etc. Hace unos treinta años, el marxismo no predominaba todavía ni siquiera en Alemania, donde prevalecían, hablando con propiedad, opiniones de transición mixtas, eclécticas entre el socialismo pequeñoburgués y el socialismo proletario. Y en los países latinos, en Francia, España, Bélgica, las doctrinas más difundidas entre los obreros avanzados fueron el proudhonismo [96] , el blanquismo [97] y el anarquismo, que expresaban claramente el punto de vista del pequeño burgués y no del proletario.

¿A qué se debe esta rápida y completa victoria del marxismo precisamente en los últimos decenios? Todo el desarrollo tanto económico como político de las sociedades contemporáneas y toda la experiencia del movimiento revolucionario y de la lucha de las clases oprimidas han confirmado cada día más la justedad de las ideas marxistas. La decadencia de la pequeña burguesía había de acarrear ineluctablemente, tarde o temprano, la desaparición de todo prejuicio pequeñoburgués. El desarrollo del capitalismo y el enconamiento de la lucha de clases en el seno de la sociedad capitalista fueron la mejor agitación en pro de las ideas del socialismo proletario.

El atraso de Rusia explica, lógicamente, la gran consistencia que tienen en nuestro país diversas doctrinas atrasadas del socialismo. Toda la historia del pensamiento revolucionario ruso durante el cuarto de siglo último es la historia de la lucha del marxismo contra el socialismo populista pequeñoburgués. Y si el rápido crecimiento y los sorprendentes éxitos del movimiento obrero ruso han dado ya al marxismo la victoria en Rusia también, por otro lado el desarrollo de un movimiento campesino indudablemente revolucionario -sobre todo después de los célebres levantamientos campesinos de 1902 en Ucrania- ha reanimado hasta cierto punto el populismo, senil y decrepito. El viejo populismo, remozado con el oportunismo europeo de moda (el revisionismo, el bernsteinianismo y la crítica de la teoría de Marx) constituye todo el bagaje ideológico original de los llamados socialistas-revolucionarios. De ahí que la cuestión campesina ocupe el lugar central en las disputas de los marxistas tanto con los populistas puros como con los socialistas-revolucionarios.

El populismo fue, hasta cierto grado, una doctrina íntegra y consecuente. Se negaba el dominio del capitalismo en Rusia; se negaba el papel de los obreros fabriles como luchadores avanzados de todo el proletariado; se negaba la importancia de la revolución política y de la libertad política burguesa; se pregonaba la inmediata revolución socialista, basada en la comunidad campesina [98] con su pequeña hacienda. De toda esta doctrina íntegra hoy no quedan más que retazos; mas para comprender conscientemente las disputas presentes e impedir que se conviertan en un altercado es necesario tener siempre en cuenta las bases populistas generales y fundamentales de los extravíos de nuestros socialistas-revolucionarios.

El hombre del futuro en Rusia es el mujik, pensaban los populistas, y esta opinión se desprendía inevitablemente de la confianza en el carácter socialista de la comunidad rural y de la desconfianza en los destinos del capitalismo. El hombre del futuro en Rusia es el obrero, pensaban los marxistas, y el desarrollo del capitalismo ruso tanto en la agricultura como en la industria confirma más y más sus opiniones. El movimiento obrero en Rusia ha hecho ahora que se le reconozca; por lo que se refiere al movimiento campesino, todo el abismo existente entre el populismo y el marxismo sigue manifestándose hasta hoy en la distinta comprensión de este movimiento. Para el populista, precisamente el movimiento campesino refuta el marxismo, es un movimiento a favor de la revolución socialista inmediata, no reconoce ninguna libertad política burguesa, y parte de la pequeña hacienda, y no de la grande. Para el populista, en suma, el movimiento campesino es un movimiento verdaderamente socialista, auténtica y directamente socialista. La fe populista en la comunidad rural y el anarquismo populista explican por completo la ineluctabilidad de estas conclusiones.

Para el marxista, el movimiento campesino es precisamente un movimiento no socialista, sino democrático. Es en Rusia, lo mismo que ocurrió en otros países, un acompañante indispensable de la revolución democrática, burguesa por su contenido socioeconómico. Ese movimiento no se orienta lo mas mínimo contra las bases del régimen burgués, contra la economía mercantil, contra el capital. Por el contrario, se orienta contra las viejas relaciones de servidumbre, precapitalistas, en el campo y contra la propiedad agraria terrateniente como principal punto de apoyo de todas las supervivencias del régimen de la servidumbre. Por ello, la victoria completa de este movimiento campesino no eliminará el capitalismo; antes bien creará una base más amplia para su desenvolvimiento, acelerará y agudizará el desarrollo puramente capitalista. La victoria completa de una insurrección campesina solo puede crear un baluarte de la república democrática burguesa en la que se desplegará precisamente por vez primera, en toda su pureza, la lucha del proletariado contra la burguesía.

Esas son, pues, las dos opiniones antagónicas que debe comprender con claridad quien desee orientarse en el abismo que separa en el terreno de los principios a socialistas-revolucionarios y socialdemócratas. Según una opinión, el movimiento campesino es socialista; según la otra, es un movimiento democrático burgués. Por esto puede verse la gran ignorancia de que dan prueba nuestros socialistas-revolucionarios al repetir por centésima vez (comparemos, por ejemplo, el número 75 de Revolutsionnaya Rossia) que, en alguna ocasión, los marxistas ortodoxos han “hecho caso omiso” (no han querido saber nada) de la cuestión campesina. Hay un solo medio de luchar contra semejante ignorancia supina: repetir el abecé, exponer las viejas ideas consecuentemente populistas, indicar por centésima y milésima vez que la diferencia verdadera no consiste en el deseo o en la falta de deseo de tener en cuenta la cuestión campesina, en su reconocimiento u omisión, sino en la distinta apreciación del presente movimiento campesino y de la actual cuestión campesina en Rusia. Quien habla de que los marxistas han “hecho caso omiso” de la cuestión campesina en Rusia es, en primer lugar, un ignorante total, pues las obras principales de los marxistas rusos, empezando por el libro de Plejanov Nuestras discrepancias (aparecido hace más de veinte años), han estado dedicadas primordialmente a explicar el carácter erróneo de las ideas populistas en la cuestión campesina rusa. En segundo lugar, quien dice que los marxistas han “hecho caso omiso” de la cuestión campesina demuestra su tendencia a esquivar la apreciación completa de la discrepancia verdaderamente de principio: ¿es o no democrático burgués el actual movimiento campesino?, ¿está o no orientado, por su alcance objetivo, contra los restos del régimen de la servidumbre?

Los socialistas-revolucionarios no han dado nunca, ni pueden dar, una respuesta clara y exacta a esta pregunta, pues se embrollan irremisiblemente entre la vieja opinión populista y la actual opinión marxista sobre el problema campesino en Rusia. Los marxistas dicen que los socialistas-revolucionarios mantienen el punto de vista de la pequeña burguesía (y los denominan ideólogos de la pequeña burguesía) precisamente porque éstos no pueden desembarazarse de las ilusiones pequeñoburguesas, de las fantasías del populismo en la apreciación del movimiento campesino.

He ahí por qué nos vemos obligados a repetir: la b y la a se leen ba. ¿Que se propone el actual movimiento campesino en Rusia? Conquistar la tierra y la libertad. ¿Que alcance tendrá la victoria completa de este movimiento? Al conseguir la libertad, acabará con el dominio de los terratenientes y de los funcionarios en la administración del Estado. Al conseguir la tierra, entregará a los campesinos las tierras de los terratenientes. La libertad más completa y la expropiación más completa de los terratenientes (confiscación de sus tierras) ¿acabarán con la economía mercantil? No, no acabaran con ella. La libertad más completa y la expropiación más completa de los terratenientes ¿acabarán con las haciendas campesinas individuales en la tierra comunal o en la tierra “socializada”? No, no acabarán con ellas. La libertad más completa y la expropiación más completa de los terratenientes ¿acabarán con el profundo abismo existente entre el campesino rico, propietario de muchos caballos y vacas, y el bracero, el jornalero, es decir, entre la burguesía rural y el proletariado agrícola? No, no acabara con él. Al contrario, cuanto más completa sea la derrota y la liquidación del sector superior (terrateniente), más profunda será la discordia de clase entre la burguesía y el proletariado. ¿Qué importancia tendrá la victoria completa de la insurrección campesina por su alcance objetivo? Esta victoria barrera íntegramente todos los restos del régimen de la servidumbre, pero no acabará con el régimen burgués de economía, no acabará con el capitalismo, con la división de la sociedad en clases, en ricos y pobres, en burguesía y proletariado. ¿Por qué el actual movimiento campesino es un movimiento democrático burgués? Porque, al acabar con el poder de los funcionarios y de los terratenientes, crea un régimen democrático de la sociedad, sin modificar la base burguesa de esta sociedad democrática, sin poner fin al dominio del capital. ¿Cuál debe ser la actitud del obrero consciente, del socialista, ante el actual movimiento campesino? Debe apoyar este movimiento, ayudar con la mayor energía a los campesinos, ayudarles hasta el fin a desembarazarse tanto del poder de los funcionarios como del de los terratenientes. Más, al mismo tiempo, debe explicar a los campesinos que no basta desembarazarse del poder de los funcionarios y de los terratenientes. Al hacer esto es necesario, al mismo tiempo, prepararse para destruir el poder del capital, el poder de la burguesía. Y a este fin hay que propagar sin tardanza la doctrina plenamente socialista, es decir, marxista, y unir, cohesionar y organizar a los proletarios agrícolas para la lucha contra la burguesía campesina y contra toda la burguesía de Rusia. ¿Puede el obrero consciente olvidar la lucha democrática en aras de la lucha socialista, o viceversa? No, el obrero consciente se llama socialdemócrata precisamente porque ha comprendido la relación que existe entre una y otra lucha. Sabe que el único camino para llegar al socialismo pasa por la democracia, por la libertad política. Por eso tiende a la plasmación completa y consecuente de la democracia a fin de alcanzar el objetivo final, el socialismo. ¿Por qué no son iguales las condiciones de la lucha democrática y de la lucha socialista? Porque en una y otra lucha los obreros tendrán infaliblemente aliados distintos. Despliegan la lucha democrática aliado de una parte de la burguesía, sobre todo de la pequeña burguesía. Sostienen la lucha socialista contra toda la burguesía. La lucha contra los funcionarios y los terratenientes puede y debe llevarse al lado de todos los campesinos, incluso los ricos y los medios. Mientras que la lucha contra la burguesía, por tanto, contra los campesinos ricos, solo puede mantenerse con la mayor seguridad en compañía del proletariado agrícola.

Si recordamos todas estas verdades elementales del marxismo, cuyo análisis prefieren siempre rehuir los socialistas-revolucionarios, nos será fácil apreciar sus siguientes objeciones “contemporáneas” al marxismo.

“Solo Alá sabe -exclama Revolutsionnaya Rossia [99] (número 75)- para qué hacía falta apoyar en un principio al campesino en general contra el terrateniente y después (es decir, al mismo tiempo) al proletariado contra el campesino en general, en lugar de apoyar de una vez al proletariado contra el terrateniente, y qué tiene que ver el marxismo con todo eso”.

Esto constituye el punto de vista del anarquismo más primitivo y pueril por lo ingenuo. La humanidad suena desde hace muchos siglos, incluso muchos milenios, con destruir “de una vez” toda explotación. Pero esos sueños siguieron siendo sueños hasta que millones de explotados comenzaron a unirse en todo el mundo a fin de sostener una lucha consecuente, firme y múltiple para transformar la sociedad capitalista en la dirección del propio desarrollo de esta sociedad. Los sueños socialistas se transformaron en lucha socialista de millones de seres únicamente cuando el socialismo científico de Marx vinculó las aspiraciones transformadoras a la lucha de una clase determinada. Fuera de la lucha de clases, el socialismo es una frase vacía o un sueño ingenuo. Y en Rusia tenemos delante dos luchas distintas de dos fuerzas sociales diferentes. El proletariado lucha contra la burguesía en todas partes donde existen relaciones de producción capitalistas (y esas relaciones existen -dicho sea para conocimiento de nuestros socialistas-revolucionarios- incluso en la comunidad campesina, es decir, en la tierra más “socializada”, desde su punto de vista). El campesinado, como sector de pequeños propietarios de la tierra, de pequeños burgueses, lucha contra todos los restos del régimen de la servidumbre, contra los funcionarios y los terratenientes. Solo gente que desconoce por completo la economía política y la historia de las revoluciones en el mundo entero pueden dejar de ver estas dos guerras sociales, distintas y de naturaleza diferente. Cerrar los ojos ante la diferencia de estas dos guerras, recurriendo a las palabras “de una vez”, significa esconder la cabeza debajo del ala y renunciar a todo análisis de la realidad.

Carentes de la integridad de opiniones del viejo populismo, los socialistas-revolucionarios han olvidado incluso muchas cosas de la doctrina de los propios populistas. “Al ayudar al campesinado a expropiar a los terratenientes -escribe Revolutsionnaya Rossia en el mismo artículo-, el señor Lenin contribuye inconscientemente a colocar la economía pequeñoburguesa sobre las ruinas de formas ya más o menos desarrolladas de economía agrícola capitalista. ¿No es esto un paso atrás desde el punto de vista del marxismo ortodoxo?”

¡Avergüéncense, señores! ¡Han olvidado ustedes a su propio señor V. V. [Vorontsov]! Consulten su obra Los destinos del capitalismo, los Ensayos del señor Nikolai–on [Danielson], y otros trabajos, que constituyen la fuente de la sabiduría de ustedes. Entonces recordaran que la hacienda terrateniente en Rusia reúne rasgos de capitalismo y del régimen de la servidumbre. Sabrán entonces que existe el sistema de pago en trabajo [100] , esta reminiscencia evidente de la prestación personal. Si por añadidura ojean ustedes un libro marxista tan ortodoxo como el tercer tomo de El Capital, de Marx, se enterarán de que el desarrollo de la hacienda basada en la prestación personal y su transformación en capitalista [101] no se efectuó en ningún sitio ni podía efectuarse de otro modo que a través de la hacienda campesina pequeñoburguesa. Para denigrar el marxismo, proceden ustedes de una manera sencilla en extremo y hace demasiado tiempo desenmascarada: ¡atribuyen al marxismo la opinión simplista y caricaturesca de la sustitución directa de la gran hacienda basada en la prestación personal por la gran hacienda capitalista! Ustedes razonan así: las cosechas de los terratenientes son mayores que las de los campesinos; por tanto, la expropiación de los terratenientes supone un paso atrás. Este razonamiento es digno de un estudiante de cuarto curso de bachillerato. Piensen ustedes, señores ¿no habrá constituido “un paso atrás” separar la tierra campesina, de poco rendimiento, de la de los terratenientes, de gran rendimiento, durante la caída del régimen de la servidumbre?

La hacienda terrateniente moderna en Rusia une rasgos de capitalismo y de régimen de la servidumbre. La lucha actual de los campesinos contra los terratenientes es, por su significación objetiva, una lucha contra los restos del régimen de la servidumbre. Mas intentar contar todos los casos aislados y sopesar cada uno de ellos, determinar con la precisión de un peso de boticario donde termina exactamente el régimen de la servidumbre y donde empieza el capitalismo puro significa atribuir a los marxistas la pedantería propia. No podemos saber que parte del precio de los artículos comprados a un pequeño tendero constituye el valor creado por el trabajo y que parte la estafa, etc. ¿Significa esto, señores, que deba arrojarse por la borda la teoría del valor producto del trabajo?

La hacienda terrateniente moderna une rasgos de capitalismo y de régimen de la servidumbre. Ú;nicamente los pedantes pueden sacar de aquí la conclusión de que nuestro deber consiste en sopesar, contar y registrar cada rasgo en cada caso aislado según su carácter social. Ú;nicamente los utopistas pueden sacar de aquí la conclusión de que “no hay ninguna razón” para que diferenciemos las dos guerras sociales distintas. Lo que se desprende de aquí, en realidad, es la conclusión -y únicamente ella- de que tanto en nuestro programa como en nuestra táctica debemos unir la lucha puramente proletaria contra el capitalismo a la lucha democrática general (y campesina general) contra la servidumbre.

Cuanto más desarrollados estén los rasgos capitalistas en la moderna hacienda terrateniente de semiservidumbre, mas imperiosa será la necesidad de agrupar hoy mismo en una organización independiente al proletariado agrícola, mayor será la rapidez con que aparecerá en escena, durante cualquier confiscación, el antagonismo puramente capitalista o puramente proletario. Cuanto más acusados sean los rasgos capitalistas en la hacienda terrateniente, tanto antes empujará la confiscación democrática hacia la verdadera lucha por el socialismo y, por tanto, más peligrosa resultará la falsa idealización de la revolución democrática efectuada con la palabreja de “socialización”. He ahí la conclusión que se desprende del entrelazamiento del capitalismo y del régimen de la servidumbre en la hacienda terrateniente.

Así pues, hay que unir la lucha puramente proletaria con la lucha campesina general, pero sin confundirlas. Hay que apoyar la lucha democrática general y la lucha campesina general, mas sin fundirse, en modo alguno, con esta lucha no clasista, sin idealizarla con palabrejas falaces como socialización, sin olvidarse un solo instante de organizar al proletariado urbano y al agrícola en un partido socialdemócrata de clase completamente independiente. Al apoyar hasta el fin la democracia más decidida, este partido no se dejará apartar del camino revolucionario con sueños reaccionarios y experimentos de “igualitarismo” en la economía mercantil. La lucha de los campesinos contra los terratenientes es hoy revolucionaria; la confiscación de las tierras de los terratenientes, en el momento actual de evolución económica y política, es revolucionaria en todos los sentidos, y nosotros apoyamos esta medida democrática revolucionaria. Mas denominar “socialización” a esta medida, engañarse a sí mismo y engañar al pueblo con la posibilidad del usufructo “igualitario” del suelo en la economía mercantil constituye una utopía reaccionaria pequeñoburguesa que dejamos a los socialistas reaccionarios.

___________________________________

Notas

[96] Proudhonismo: corriente del socialismo pequeñoburgués hostil al marxismo, a la que se dio el nombre de su ideólogo, el anarquista francés Pierre-Joseph Proudhon. Proudhon criticaba duramente el capitalismo, pero no veía la salida en la destrucción del modo capitalista de producción que engendra ineluctablemente la miseria, la desigualdad y la explotación de los trabajadores, sino en “perfeccionar” el capitalismo y eliminar sus defectos y abusos mediante una serie de reformas. Proudhon soñaba con eternizar la pequeña propiedad privada, proponía organizar un “banco del pueblo” y un “banco de cambio”, con ayuda de los cuales podrían los obreros, según él, adquirir medios de producción propios, hacerse artesanos y asegurar la venta “equitativa” de sus productos. No comprendía la misión histórica del proletariado, adoptaba una actitud negativa ante la lucha de clases, la revolución proletaria y la dictadura del proletariado y negaba con criterio anarquista la necesidad del Estado. Marx y Engels llevaban una lucha consecuente contra las tentativas de Proudhon de imponer sus opiniones a la I Internacional. La enérgica lucha de Marx, Engels y sus partidarios contra el proudhonismo en la I Internacional acabo en la victoria completa del marxismo.

[97] Lenin se refiere al programa publicado en 1874 por el grupo londinense de blanquistas que fueron miembros de la Comuna de Paris. Los blanquistas eran partidarios de una corriente del movimiento socialista francés encabezada por Louis Auguste Blanqui, eminente revolucionario y destacado representante del comunismo utópico francés. Los blanquistas, decía Lenin, esperaban que “la humanidad se libraría de la esclavitud asalariada por medio de un complot de una pequeña minoría de intelectuales, y no por medio de la lucha de clase del proletariado”. Al sustituir la labor del partido revolucionario con las acciones de un punado de confabulados, no tenían en cuenta la situación concreta necesaria para el triunfo de la insurrección y menospreciaban los vínculos con las masas.

[98] Comunidad (campesina) en Rusia: forma de usufructo mancomunado de la tierra por los campesinos que se distinguía por la rotación forzosa de los cultivos y el aprovechamiento indiviso de los bosques y los pastes. Los rasgos más importantes de la comunidad rural rusa eran la caución solidaria (responsabilidad colectiva obligatoria de los campesinos por el aprontamiento oportuno y completo de los pagos en dinero y la ejecución de las prestaciones de todo género a favor del Estado y los terratenientes), el reparto periódico de las tierras entre los miembros de la comunidad, la falta del derecho a renunciar al lote y la prohibición de la compraventa de la tierra.

El problema de la comunidad en Rusia motivo acaloradas discusiones y dio origen a multitud de escritos de economía. Dedicaban especial atención a la comunidad, sobre todo, los populistas. Barajando tendenciosamente los hechos, los populistas procuraban demostrar que la comunidad en Rusia tenía una “estabilidad” singular y protegía a los campesinos de la penetración de las relaciones capitalistas en su vida, los “salvaba” de la ruina y de la disociación en clases y, en última instancia, los llevaría al socialismo. Lenin mostró con inmensidad de datos y cifras cómo se desarrollaban las relaciones capitalistas en el campo ruso y cómo el capital, al penetrar en la comunidad campesina patriarcal, descomponía en su seno al campesinado en clases antagónicas: kulaks (campesinos ricos) y campesinos pobres.

[99] “Revolutsionnaya Rossia” (“La Rusia Revolucionaria”): periódico clandestino que la Unión de Socialistas-Revolucionarios publicaba en Rusia a partir de fines de 1900; desde enero de 1902 hasta diciembre de 1905 apareció en Ginebra como órgano oficial del partido eserista.

[100] Sistema de pago en trabajo, pagos en trabajo: reminiscencias del régimen de la servidumbre, sistema leonino de contrata de campesinos, los cuales debían trabajar con su ganado y sus aperos para los terratenientes o los campesinos ricos explotadores.

[101] Véase Karl Marx, El Capital, tomo Ill, capítulo XL, VII.

[email protected]

Entornointeligente.com

Advertisement

Nota de Prensa VIP

Smart Reputation