Se sumerge a buscar su sustento - EntornoInteligente
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De pequeño, Lerry Vega salía de pesca con su padre y aunque era algo que disfrutaba, jamás imaginó que varios años después se sumergiría 40 pies en las profundidades del mar para conseguir su sustento.

Y es que Vega decidió dedicarse a la pesca submarina, una práctica compleja que combina la excitación de la caza con los elementos del buceo y que algunos se atreven a catalogar como arriesgada o peligrosa. Se basa mayormente en pasar desapercibido y permanecer quieto en la profundidad a la espera de que algún pez se acerque a una distancia en donde resulte fácil capturarlo.

“Desde los siete años mi padre me llevaba de pesca, de vara y nylon. El también buceaba y le gustaba hacer pesca submarina, así que me crecí viendo eso. Como era niño no me dejaba hacerlo, pero veía su pasión y quería ser así. Una vez con la edad, me preparé. Mi papá me enseñó hasta cierto punto, pero quise ir más allá. Seguí creciendo y adquiriendo técnicas”, comentó el joven pescador.

Vega contó a  EL VOCERO  que su pasión por la pesca submarina comenzó como un pasatiempo con el que intentaba retar sus capacidades y buscar un refugio que lo alejara por un momento de la realidad que vivía en ese entonces. Pese a que actualmente es su único ingreso, confesó que jamás imaginó que podía hacer del mar su oficina.

“Es algo que me gusta, así que no lo veía como un trabajo. Cuando empecé, que lo hacía de vara, las amigas de mi abuela comenzaron a pedirme pescado. Se lo vendía y pensé que podía hacer lo mismo con el carrucho, la langosta y peces grandes. De ahí en adelante, me di cuenta de que podía montar un negocio”, acotó.

El intrépido pescador detalló que tiene una cantidad sustancial de clientes fijos, así como un pequeño restaurante al que le suple. Estos logran deleitarse con la pesca de Vega, quien ofrece cojinúa de altura, jureles, sierra, sama, pargo, mero, capitán, chapín, pulpo, carrucho, langosta y langostinos. Tanto los vende enteros, como en ruedas o filetes.

“Esto es lo que ofrezco hasta el momento. Me encantaría poder suplirle pescados y mariscos a más restaurantes, pero se haría difícil. No tengo bote y comprarlo es muy costoso. Nado un par de millas desde la costa para sumergirme y pescar a pulmón. Yo sigo en lo mío, enfocado y se que algún día podré comprarme uno”, comentó

Según explicó, ante la falta de un bote, nada un par de millas desde la orilla de la playa para sumergirse unos 30 a 40 pies. “Estando allí, tengo que esperar en el fondo como estilo cacería y con un rifle arpón. Una vez da un buen blanco, se le dispara la lanza. Luego nado de vuelta y ayudado de un ‘boogie’ lo traslado a la orilla”, mencionó.

Su pasión por esta modalidad de pesca es tanta que ha llevado su trabajo a las redes sociales, donde comparte fotos y videos de sus pescas. En Instagram cuenta con 1,500 seguidores y sus publicaciones han hecho que innumerables negocios lo procuren para ver si puede suplirle pescados y mariscos.

“Las redes han sido una forma de darme a conocer. Siempre ando con una cámara que puedo sumergir y publico fotos y videos de mi trabajo en Instagram. Me han escrito de México, España, Italia, Brasil y otros lugares felicitándome y diciendo que mi trabajo es impresionante. Eso me motiva a seguir trabajando por más”, sentenció.

Confesó, además, que su sueño, además de adquirir un bote, es poder establecer “la Pescadería de Lerry”, donde pueda vender pescados y maricos frescos a un mayor número de clientes, pero también almacenar más pesca para suplir grandes cantidades a restaurantes y hoteles alrededor de la Isla. A Lerry lo pueden encontrar en Instagram como @lerryspearfishing.

LINK ORIGINAL: El Vocero

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