La Corte Internacional de Justicia (CIJ) realiza esta semana en La Haya una serie de audiencias cruciales para resolver la antigua disputa territorial entre Venezuela y Guyana sobre la región del Esequibo. Durante los alegatos, el representante venezolano Samuel Moncada declaró que los derechos históricos de su país sobre este territorio son "irrenunciables" y que Venezuela está decidida a defenderlos por medios pacíficos. El caso representa uno de los conflictos fronterizos más críticos de América Latina, con potencial para desencadenar tensiones militares entre ambas naciones.
La disputa tiene raíces que se remontan al siglo XIX, pero se intensificó dramáticamente en 2015 cuando la empresa ExxonMobil descubrió enormes yacimientos petrolíferos en aguas profundas frente a las costas de Guyana. Este descubrimiento convirtió a la nación caribeña en el país con las mayores reservas de crudo per cápita a nivel mundial, elevando significativamente las apuestas del conflicto. El territorio en disputa, conocido como Esequibo, abarca más de 160.000 kilómetros cuadrados y representa más de dos tercios del territorio actual de Guyana, aunque Venezuela lo reclama como propio.
El núcleo de la disputa radica en la determinación de dónde debe trazarse la frontera internacional legítima entre ambos países. Los jueces de la CIJ deben evaluar la validez del tratado de 1899, establecido durante el período colonial británico, que fija la frontera actual. Venezuela argumenta que la frontera debe ubicarse según un acuerdo de 1966 firmado antes de la independencia de Guyana, sosteniendo que el río Esequibo, situado más al este, debería ser el límite natural, como lo era en 1777 bajo el dominio colonial español.
Para Guyana, el caso tiene una importancia existencial que va más allá de lo territorial. El ministro de Relaciones Exteriores guyanés, Hugh Hilton Todd, enfatizó ante los jueces que perder el Esequibo significaría la desaparición de Guyana como nación, privando al país de más del 70% de su territorio y sus habitantes. Venezuela, sin embargo, rechaza estas caracterizaciones como "interpretaciones erróneas flagrantes" y "presentaciones deliberadamente engañosas" de los hechos, manteniendo su posición de que busca resolver el conflicto dentro del marco legal internacional sin amenazar la soberanía guyana.
Fuente: NTN24 — Ver nota original