Lapatilla junio 28 2026, 6:52 amPosteado en: Actualidad, NacionalesCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Unos hombres que buscan supervivientes en lo alto de una montaña de escombros tres días después de los terremotos, en La Guaira, Venezuela, este sábado 27 de junio de 2026 Matias Delacroix (AP Photo/Matias Delacroix) “Mañana va una primera persona a hacer inspecciones, y ahí vamos a tener reportes más técnicos”, dice Rubén Boroschek Krauskopf (Santiago de Chile, 64 años). Lo afirma el viernes, como quien se excusa por no tener información en terreno del sismo que sacudió el pasado miércoles a Venezuela, pero destacando que esa primera persona que viaja es, como él, un académico del Departamento de Ingeniería Civil de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. Pablo Marín / elpais.com URGENTE: Dos terremotos azotaron La Guaira y hemos preparado un reporte de información actualizada AQUÍ Ingeniero civil doctorado en la U. de California en Berkeley, este profesor titular de la U ha enseñado Diseño Sísmico de Estructuras y Estudios Sísmicos y Geotécnicos para los Proyectos, entre otras asignaturas, y ha sido una voz requerida tras declararse la tragedia venezolana. Pregunta. ¿Qué diferencia puede establecerse entre Chile y Venezuela a partir de los sismos y su distancia de los asentamientos humanos? Respuesta. Entre más cerca esté la fuente de generación de vibraciones o de liberación de energía —de la falla sísmica, en este caso—, generalmente hay mayores intensidades de movimiento. En el caso venezolano, las fallas cruzan el territorio en varios lugares, o prácticamente en la costa, por lo que pueden tener vibraciones mucho mayores. En el caso chileno, tenemos el contacto de la placa de Nazca con la Sudamericana [donde se asienta el continente], y en ese caso los puntos más cercanos están a unos 25 kilómetros [de lugares habitados]. También hay terremotos como el de Chillán [en 1939, a 400 kilómetros al sur de Santiago], que ocurren debajo de nosotros, pero en profundidades mayores a los 60 u 80 kilómetros, y esa distancia nos protege, pero también tenemos fallas como la de San Ramón, en la Región Metropolitana [cuya capital es Santiago] y si se llega a activar, tendremos aceleraciones como en Venezuela. Y eso va a ocurrir. La suerte que hemos tenido hasta ahora es que esas fallas no se han activado tan frecuentemente. P. ¿Cuánto inciden las características del suelo? R. El suelo influye mucho. En Chile hay suelos duros o rígidos, como roca, gravas o arena, por lo que tenemos una respuesta, en general, menos dañina que si tuviésemos arcilla, que se genera mucho en Venezuela por el clima tropical. Lo otro es que somos más cuidadosos en diseñar con estructuras que resisten el tipo de terremotos que tenemos, que sufren poco daño y tienen muy poca probabilidad de colapsar. Mi percepción es que en Venezuela se usan sistemas estructurales que tienden a tener mucho daño y una probabilidad de colapso mucho mayor, como vemos en los terremotos recientes. Si en el caso venezolano se aplicara la norma al pie de la letra, podría haber menos colapso, pero siempre van a tener mucho daño, porque es algo intrínseco a la forma en que han normado y diseñado. En el caso chileno, lo que se hizo bien hace 100 años ya no nos molesta. En el venezolano, lo que se hizo mal en los años 70, por deficiencias normativas, hoy se está cayendo. P. Lo que lleva a la construcción y a las normas que la regulan. ¿Es dable pensar que, por bien que se construyan los edificios, se pueden desplomar de todos modos? R. No. Hoy en día, mientras no construyas encima de la f
Fuente: La Patilla — Ver nota original