Romperse las piernas para ser más alta: el negocio clandestino que atrapa a miles de jóvenes chinas

Romperse las piernas para ser más alta: el negocio clandestino que atrapa a miles de jóvenes chinas

El mercado negro de la estaturaRomperse las piernas para ser más alta: el negocio clandestino que atrapa a miles de jóvenes chinasUna investigación destapa una red de clínicas subterráneas entre China, Laos y TurquíaCompartir ComentarPacientes sometidos a cirugía de alargamiento de extremidades en un centro quirúrgico subterráneo.Jiemian NewsLucas de la CalCorresponsal ShanghaiCorresponsal ShanghaiSEGUIR AUTORActualizado Viernes, 3 julio 2026 – 01:37Hubo un momento en el que Wu Shuang, una joven china de apenas 1,54 metros de estatura, llegó a convencerse de que el mayor problema de su vida cabía en una regla: le faltaban seis centímetros para alcanzar el metro sesenta. Pensaba que esos pocos centímetros la alejaban de mejores oportunidades laborales, de relaciones sentimentales e incluso del respeto de quienes la rodeaban. Así que tomó una decisión extrema. Buscó una clínica clandestina donde estuvieran dispuestos a romperle deliberadamente las piernas para hacerla más alta.Su historia aparece en una extensa investigación publicada esta semana por el medio chino Jiemian News, que destapa un floreciente mercado negro de cirugías de alargamiento de extremidades. El reportaje revela una red clandestina que conecta ciudades chinas como Kunming y Nankín con clínicas subterráneas en Laos y Turquía, donde miles de jóvenes pagan grandes sumas de dinero para ganar entre cinco y diez centímetros de estatura a cambio de someterse a una de las intervenciones ortopédicas más agresivas que existen.La técnica nació para tratar graves deformidades óseas y diferencias de longitud entre las piernas. El procedimiento consiste en fracturar el fémur o la tibia y colocar un dispositivo metálico que va separando lentamente los dos fragmentos del hueso. Cada día, mediante pequeños ajustes de apenas medio milímetro o un milímetro, el organismo se ve obligado a generar nuevo tejido óseo para rellenar el espacio creado artificialmente. El proceso puede prolongarse durante varios meses y exige una rehabilitación diaria, fisioterapia intensiva y una enorme resistencia física y psicológica. Los pacientes pueden elegir entre un fijador externo -una especie de jaula metálica anclada al hueso mediante tornillos que atraviesan la piel- o un clavo intramedular implantado dentro del hueso, mucho más caro, pero también con menor riesgo de infecciones.En países donde esta intervención estética está regulada, como España, Estados Unidos, Alemania o Corea del Sur, los candidatos deben superar estrictas evaluaciones médicas y psicológicas antes de entrar en quirófano. China, sin embargo, prohibió en 2006 su utilización con fines exclusivamente estéticos, limitándola a pacientes con malformaciones congénitas, tumores, traumatismos o infecciones que provocan importantes diferencias entre las extremidades. Pero la prohibición no acabó con el negocio. Simplemente lo empujó a la clandestinidad.La investigación describe una organización perfectamente estructurada. En un extremo están los cirujanos que siguen practicando estas operaciones de forma ilegal. En el otro aparecen los llamados yituo, intermediarios especializados en captar clientes. Muchos de ellos son antiguos pacientes que nunca lograron recuperarse por completo de sus propias operaciones y que encontraron en el reclutamiento de nuevos aspirantes una forma de ganarse la vida. Por cada persona derivada estos intermediarios pueden cobrar comisiones que oscilan entre los 15.000 y los 80.000 yuanes (entre unos 1.800 y 9.700 euros), dependiendo de la clínica y del tipo de intervención.La captación se desarrolla casi por completo en grupos cerrados de WeChat, la aplicación de mensajería más utilizada en China. Allí circulan fotografías del antes y el después, vídeos de pacientes dando sus primeros pasos tras la operación y testimonios cuidadosamente seleccionados que presentan la intervención como una inversión segura para mejorar el futuro. La publicidad rara vez habla del dolor, las infecciones o las secuelas perm

Fuente: El Mundo — Ver nota original

Related Articles

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore