Rodrigo Valdés: "cuando se habla de impuestos es posible pensar simplificaciones adicionales… hay que estar abierto" - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / la tercera / Dos anuncios para la economía de corto plazo: eliminar el techo de 25.000 viviendas del Programa de Integración Social y Territorial, y la construcción de la línea de transmisión Cardones-Polpaico, clave para la interconexión de los dos principales sistemas eléctricos del país. Tres de mediano plazo: una agenda de concesiones por US$ 5.500 millones, nueva Línea 7 del Metro por otros US$ 2.528 millones y una nueva fundición en la III Región, cuyo estudio fue encargado a Codelco, InvestChile, Corfo y Enami.

Para el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, la última cuenta pública de la Presidenta Michelle Bachelet fue una adecuada síntesis de las prioridades para la etapa final del gobierno, un repaso balanceado y honesto de esta administración y, sobre todo, un llamado a volver a las raíces de la coalición que la llevó al triunfo, perseverando en esa dirección.

Pero mantener el rumbo no implica cerrarse, por ejemplo, a mejoras en impuestos, aunque recomienda al próximo gobierno “esperar dos años” antes de ir por cambios al actual modelo.

La expectativa previa era que como fue la última cuenta no había tanto que anunciar.

Sería un error pensar en demasiados anuncios. De hecho, temí que nos criticarían por los anuncios económicos, porque son varios, y que nos preguntarían por qué no los hicimos hace dos años. Si es mucho o poco es una cosa de gustos, pero la cuenta tiene una visión de perspectiva que es lo más relevante.

Y para usted, ¿qué fue lo más importante?

Lo que más me gustó fue que la Presidenta nos volvió a poner en frente, con una visión de futuro, por qué hacemos lo que hacemos. Con todas las restricciones, imperfecciones, a veces errores que se pueden cometer, es muy importante volver a las bases.

¿Faltaba tener un relato?

Creo que esto reconecta con su campaña. Tuvimos un inicio de hacer muchas cosas, pasamos por un realismo sin renuncia, por períodos de acomodo, de graduar los cambios y hoy, más allá de la cuestión práctica, los números, de programas más específicos, se trata de darle un paraguas, un sentido. Si se quiere llamar relato, política, bienvenido.

¿El tono se debió a la crisis oficialista?

La construcción del mensaje lo define la Presidenta, todos tratamos de ayudar e influir, pero al final es su sello. Sólo ella podría contestar eso. Sí puedo decir que hay una vuelta del sentido de lo que estamos haciendo, orgullo por el esfuerzo y por el compromiso que es muy importante.

¿Por qué orgullo por el compromiso?

A veces se pasa por períodos en el gobierno en que las cosas no andan lo rápido que uno quisiera, hay problemas, la economía no caminó como esperábamos. Uno piensa “tanto esfuerzo y no avanzamos”. El discurso pone bien en perspectiva el esfuerzo, los avances y, en especial, por qué lo hacemos.

Pasó el realismo sin renuncia. ¿Cómo definiría esta nueva fase del gobierno?

Estamos tratando de completar lo que la Presidenta nos puso como prioridad para cerrar bien el gobierno. Nos queda tiempo, no estamos en el minuto 90, y un trecho importante en que debemos trabajar bien, organizadamente, porque no podemos hacer todo de nuevo. Es muy importante tener claro que no se puede hacer todo al mismo tiempo, pero que sí hay cosas centrales en las que avanzar.

También hubo una constante alocución de la Presidenta sobre la importancia de mantener el camino trazado, ¿por qué?

Siempre he pensado que tenemos que estar por perfeccionar las cosas. Hay mucho que es mejorable. Por ejemplo, cuando se habla de impuestos es perfectamente posible que a alguien se le ocurran simplificaciones adicionales. A eso hay que estar abierto, no cerrarse. Pero el sentido último de lo que dice la Presidenta tiene que ver con vernos enfrentados a una serie de temas de la vida pública donde cambia la lógica de “batírtelas solo” por una en que la sociedad ayuda a los que tienen habilidades o se esfuerzan más.

Puso el tema tributario como ejemplo de no sesgarse. Todas las candidaturas han planteado volver atrás en el tema, ¿qué opina?

Le recomendaría a cualquier persona esperar dos años. Antes de cambiar algo que aún no sabemos cómo llegó a régimen, esperemos, porque además cambiar algo en transición es más complejo. Y respecto de ideas de simplificaciones, por qué cerrarse. En lo tributario no hay una verdad absoluta. Hay gente que dice que un país sólo puede desarrollarse con sistemas integrados y no es así.

Algunos economistas advierten que los impuestos no se deben cambiar cada dos o tres años y usted se ve menos ortodoxo…

Digamos que en el presupuesto inglés todos los años cambian algún tributo. Es buena la estabilidad, pero siendo pragmáticos. El tema tributario, como me dijo un amigo, es como un bonsái: requiere ajustes habituales, pero no se trata de sacarle una rama entera y ponerle una rama distinta. Esas cosas pasan cada cierto tiempo, pero el tema de los estímulos, de simplificar los modelos, bueno, creo que no hay que cerrarse.

Pensiones: sin gran aspaviento ¿Por qué el mensaje dedicó tan poco tiempo al proyecto de pensiones?

La Presidenta no iba a repetir todo lo que dijo en cadena nacional, donde lo explicó con bastante detalle. Pero sí hizo dos anuncios muy importantes: la institucionalidad que tendrá el manejo del 5% y el uso del Fondo Solidario de Cesantía para mitigar el efecto de lagunas previsionales por desempleo.

¿Por qué el rango constitucional?

Se trata del diseño institucional que da más garantías de la seriedad, seguridad, profesionalismo con que deben manejarse los fondos y por eso es que la Presidenta escogió una reforma constitucional que tiene quórum de 3/5 para crear esta nueva institución, similar al Banco Central en su autonomía.

¿También para asegurar que nuevos gobiernos no reviertan dicha institucionalidad?

No tiene que ver con amarrar algo. Al revés, nos va a costar más tener los votos para hacerlo. Podríamos haber hecho un servicio público, lo que requiere mayoría parlamentaria en ejercicio, pero pensamos que eso podía no dar suficiente garantía de que se están cuidando los ahorros de los chilenos.

¿Asume que se complicará el trámite?

Espero que sea al revés, en la medida en que la gente se convenza de que no hay letra chica, que esto es serio. Se decía que el Estado no será capaz, entonces, bueno, ¿eso quiere decir que el Banco Central funciona mal? ¿Qué el Estado no puede tener organismos como el Servel o como el Consejo para la Transparencia, que son constitucionalmente autónomos?

Se podría pensar que es para dilatarlo…

Lo que dilata el trámite legislativo es no tener los votos y esperamos que este diseño nos lo facilite. Podría haber sido una empresa pública, un servicio con cierta autonomía, con un gobierno colegiado, pero todas esas variedades tienen pros y contras.

¿Confía entonces en que puede aprobarlo?

Hemos hecho trabajo prelegislativo por mucho tiempo, al proyecto le hemos dado una reflexión muy larga y tenemos el compromiso de intentar sacarlo en este gobierno. Pero reconocemos que no depende sólo de nosotros y que en un año electoral se hace difícil, porque el incentivo a la diferenciación es más grande. Ahora bien, quien se oponga tendrá que explicar por qué no quiere una reforma que mejora las pensiones muy pronto y también en el largo plazo, que mantiene incentivos correctos sobre el funcionamiento del sistema y que tiene un organismo autónomo detrás.

¿Cuánto cuesta la nueva entidad?

Dependerá mucho de cómo se determine su detalle: puede ser muy barata en su operación si es poco sofisticada o un poco más cara si tiene una política de inversión más compleja. Podrá tener un capital semilla o ayuda estatal inicial, pero debe ser autosostenible en el tiempo. La reforma sí tiene un costo directo para el Estado como empleador, porque deberá pagar la cotización adicional de los empleados públicos y además, tendremos una pequeña baja en la recaudación por efecto de las cotizaciones en la base tributaria de las empresas.

¿Cuántos son esos funcionarios públicos?

El Estado emplea más o menos a un quinto de la fuerza asalariada si sumamos al personal municipal, profesores, etc., pero tiene una participación muy baja en el mundo de los independientes. En el gobierno central hay algo menos de 30 mil trabajadores permanentes a tiempo completo a honorarios.

¿Por qué no incluyeron a las Fuerzas Armadas en la reforma? El subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, dijo que lo harían.

Sí, pero no en este momento. Hay un tema bien de fondo con las pensiones de las FF.AA. que es inseparable de pensar en la carrera militar y eso requiere una mirada más profunda. Es un tema que deberemos abordar en algún momento, pero insisto en que no podemos hacer todo al mismo tiempo. Debemos ser bien responsables sobre lo que podemos hacer para enviar un proyecto en julio; sería la reforma más grande al pilar contributivo desde que se creó e incluso más grande en régimen que el Pilar Solidario.

Lo que no fue: el crecimiento ¿Le complica no legar nada en cuanto a crecimiento, ganar o recuperarlo?

Navegamos con un período difícil de la economía mundial en particular y la caída del precio del cobre. Es súper simple: tres años atrás, el Fisco recibía dos puntos del PIB en ingresos del cobre, hoy recibimos casi cero; seis años atrás recibíamos casi cuatro puntos. Cuando eso desaparece es un estrés.

En cuatro años se frenaron economía y empleo.

Los números son los números y muestran que tendremos un período de crecimiento más bajo que en períodos previos, no una recesión como sí otros países latinoamericanos que tuvieron shocks parecidos a los nuestros: de credibilidad política por enredos del dinero en la política, en el precio de sus exportaciones… Vamos a pasar este período con un aumento del desempleo muy bajo, muy menor a lo histórico, y en el empleo que no es el que nos gustaría, pero que es bastante respetable dado el bajo crecimiento.

En su mayoría, cuenta propia. ¿Le molesta?

Es que eso se ha exagerado un poco.

¿Por qué?

Tres números. El último año de Sebastián Piñera se crearon 50.000 empleos asalariados y desde que partimos hemos creado, en promedio, 43.000 al año, medido por el INE. Ahora, medido por el SIL (Sistema de Información Laboral), el último año del gobierno anterior se crearon 107.000 empleos por año, nosotros 99.000 promedio por año. Es cierto que hay mucho empleo por cuenta propia, pero también se ha creado asalariado. Si me hubieran dicho cuatro años atrás ‘este es el cuadro de crecimiento’, habría esperado un desempeño del mercado laboral peor. ¿Cómo hemos logrado ese desempeño? Con distintas políticas, con subsidios que han aumentado fuertemente, con mucha inversión en capacitación y, una parte no comprendida del trabajo nuestro, con una contención del aumento de los salarios importante.

Le insistimos en la calidad del empleo…

Efectivamente, creció mucho y seamos claros: nos gustaría tener empleos no por cuenta propia en los números que hemos tenido. ¿Cuánto de esto es fenómeno de volatilidad estadística y cuánto es algo profundo? Es una pregunta abierta y lo menos que quiero parecer es autocomplaciente. Hemos tenido un período difícil, que hemos manejado y estaría bastante más contento si tuviéramos más crecimiento y más empleo asalariado.

El último presupuesto La Presidenta recalcó el manejo fiscal responsable del gobierno pese al ciclo, las necesidades, presiones, ¿fue un guiño a usted?

La Presidenta puso como un tema central para el crecimiento tener una política fiscal ordenada para tener tasas de interés bajas y un tipo de cambio competitivo. Estas cosas, como son casi parte del paisaje en Chile, pierden la perspectiva comparando con otras partes del mundo. Hemos sido fiscalmente mucho más cuidadosos y debemos seguir así.

¿Qué esperar así para el Presupuesto 2018?

Bueno, nuestro compromiso es continuar la reducción gradual del déficit estructural con parámetros comparables, que es el decreto guía para la política fiscal. Eso significa que llegará el momento en que citaremos a los comités de expertos para calcular los parámetros estructurales y ahí veremos cuánto podemos hacer. Sí, en 2018 tendremos una ayuda extra de la reforma tributaria, que tiene un escalón un poco más grande que este año. También espero que el precio del cobre mantenga el mejor tono visto este año, lo que podría permitir, al menos, no rebajas.

¿Podría seguir en torno a US$ 2,5 la libra?

Para la política fiscal lo que importa más es la proyección de mediano y largo plazo y es distinto proyectar con dudas en China y el cobre en US$ 2 que con el comercio global ya establecido y el cobre a US$ 2,5 constante.

Se nota más optimista mirando el 2018.

Las últimas cifras son más malas al mirar hacia atrás, pero ese es el espejo retrovisor. El segundo trimestre está ya jugado completamente, pero Chile el próximo año y el próximo año y medio tendrá un desempeño mejor por varias razones, pero muy central es que el mundo está bastante mejor. El comercio exterior ha estado creciendo y la producción industrial en muchos países.

¿Un mejor panorama para Chile, independiente de quién llegue a La Moneda?

Es independiente con algunos límites. Los economistas no sabemos identificar perfectamente bien qué funciona, pero tenemos bastante buena idea respecto de qué cosas no funcionan. Y si alguien dice que llegará con una idea súper top de que el Estado sea dueño de todo, créanme que por muy bien que ande el mundo, no va a llegar muy lejos.

¿Qué le dicen los empresarios sobre qué hacer para sacar la economía adelante?

He escuchado ideas no tan buenas y también buenas ideas. Y en esto quiero ser bien transparente, porque, en conversaciones previas con Bernardo Larraín, antes de ser candidato, hablamos sobre lo preocupante de la burocracia, la permisología, lo pesado que se ha hecho para el Estado y el sector privado mover proyectos. Darles agilidad a los proyectos es uno de los grandes desafíos que tenemos, acortar los períodos. No se trata de ser más laxos, pero debemos tener procedimientos que permitan tomar decisiones y materializar proyectos más rápido.

¿Sintoniza entonces con el llamado de Larraín al asumir la presidencia de la Sofofa?

Claro, y créanme que buenas horas de la semana las dedico a tratar de ayudar a colegas o directamente en el gobierno a destrabar problemas que a veces nos creamos nosotros.

¿Cuál es el principal legado económico del gobierno?

Tres cosas fundamentales. Primero, la responsabilidad: nosotros no creemos en atajos. Las cosas se hacen pensando en las generaciones futuras, deben ser sostenibles. Segundo, enfrentamos dos problemas para el desarrollo de Chile: el mayor, la educación, y el menor, la energía. Cuando uno discutía de economía hace cuatro años eran temas centrales y hoy tenemos más avance en uno que en otro, uno es más complejo que el otro, pero hacerse cargo de eso es central. Tercero, navegar por un momento difícil. Me han preguntado qué opina del crecimiento y digo ‘bueno, es menor del que me habría gustado tener o lograr, pero es como dar un examen difícil’. Nos tocó un examen difícil y la nota final es, como dijo el rector Correa, de un examen de mecánica racional, no de introducción a la economía.

Rodrigo Valdés: “cuando se habla de impuestos es posible pensar simplificaciones adicionales… hay que estar abierto”

Con Información de la tercera

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