La crisis estructural que atraviesa la Catedral Metropolitana de Barquisimeto obedece a un problema de ingeniería mucho más complejo que las grietas en su techo hiperbólico. De acuerdo con un informe técnico del Colegio de Ingenieros del estado Lara (CIEL), presentado por su presidente, el ingeniero Julio Gutiérrez, el origen primario de las anegaciones masivas en el santuario radica en la falta de pendiente y el mal diseño de la calzada en la avenida Venezuela, infraestructura que canaliza los caudales de lluvia directamente hacia la nave central. Gutiérrez precisó que durante las modificaciones viales destinadas a facilitar el acceso masivo de la feligresía y el paso de la imagen de la Divina Pastora cada 14 de enero, se eliminaron los desniveles originales de resguardo. Al quedar la entrada principal al mismo nivel topográfico que la arteria vial y carecer de un sistema de rejillas y colectores de alto caudal, la avenida Venezuela funciona como un embudo natural. Durante precipitaciones torrenciales, el volumen de agua de escorrentía supera la capacidad de absorción perimetral e ingresa sin contención al templo, afectando baldosas, losas de piso y el área del altar. La evolución de las obras urbanas y la supresión de las escalinatas (1998–2004) La alteración de la geometría de acceso a la Catedral se remonta a la transición de proyectos urbanísticos iniciados entre 1998 y 1999 durante la alcaldía de Macario González y consolidados en el primer mandato municipal de Henri Falcón (2000–2004). El proyecto original del templo, concebido por el arquitecto Jahn Bergkamp, contemplaba una serie de escalinatas exteriores que elevaban la estructura sobre el nivel de la calle, actuando como una barrera física natural contra las corrientes de agua de lluvia. Sin embargo, entre finales de la década de 1990 y el año 2001, la administración municipal ejecutó la supresión de las escalinatas para construir una rampa continua de concreto y adecuar la explanada frontal. La ejecución
Fuente: El Informador — Ver nota original