La exigencia colombiana de certificar áreas libres de la plaga, cochinilla rosada, golpea a los productores del estado Sucre, quienes enfrentan el desplome de los precios nacionales, el deterioro de las vías rurales y pérdidas por la inseguridad en el campo. Cumaná. Las restricciones fitosanitarias impuestas por Colombia para el ingreso de coco venezolano asfixian a los productores y provocan un impacto negativo que ya se extiende desde la Península de Paria hacia todo el territorio nacional. La crisis comercial comenzó en agosto, luego de que el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) determinó que el Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral (Insai) de Venezuela debe certificar que los cargamentos provienen de áreas totalmente libres de plagas, específicamente de la cochinilla rosada (Maconellicoccus hirsutus). “El territorio venezolano no está libre de esta enfermedad y por ello, actualmente no se permite el paso legal del producto”, explicó Beltrán Carballo, técnico y asesor de los productores del eje pariano, en el estado Sucre. Foto: Cortesía Beltrán Caraballo Comercio binacional y mercado interno Esta traba en la frontera paralizó el principal pulmón comercial del sector. Anteriormente, el comercio con Colombia movilizaba 80 % de la producción local. Sin embargo, al cerrarse esta vía, el mercado interno se saturó rápidamente debido a la baja capacidad de procesamiento de las industrias nacionales. Como consecuencia directa la comercialización interna se desplomó y obligó a los agricultores a vender su producto muy por debajo del precio ideal para evitar la pérdida total de las cosechas. En el estado Sucre la producción de coco se concentra principalmente en los municipios Cajigal, Mariño y Valdez, zonas que hoy absorben el impacto económico de la medida. Foto: Cortesía Beltrán Caraballo Vialidad e inseguridad La restricción fitosanitaria no llega sola, se suma a una cadena de problemas estructurales que arrastra el sector agrícola en la región, como el d
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