Rescatan con vida a un guardia de seguridad que estuvo 8 días bajo los escombros después de los terremotos de Venezuela – BBC News Mundo

Rescatan con vida a un guardia de seguridad que estuvo 8 días bajo los escombros después de los terremotos de Venezuela – BBC News Mundo

Fuente de la imagen, Getty Equipos de rescate de siete países -Venezuela, Chile, Costa Rica, El Salvador, México, Portugal y Estados Unidos- lograron rescatar a un hombre que sobrevivió a los dos terremotos que sacudieron Venezuela hace más de una semana. Los equipos de emergencia localizaron el sábado al guardia de seguridad Hernán Gil bajo los escombros de un estacionamiento de varias plantas en Catia La Mar, en el estado de La Guaira, pero solo en las últimas horas habían logrado establecer contacto visual con él. A pesar de haber estado sepultado bajo escombros muy inestables y a nueve metros de profundidad durante 8 días, los rescatistas afirmaron que Gil, de unos 40 años, mantenía el buen ánimo e incluso alentaba a los que intentaban salvarlo. Su esposa ha calificado su supervivencia como "un milagro", aunque el trabajo no fue sencillo. Algunas secciones de los conductos de acceso construidos para llegar hasta él se derrumbaron en varias ocasiones, lo que puso de manifiesto los peligros que esta labor implicaba tanto para los rescatistas como para el propio Gil. "Tengo 22 años de experiencia y este rescate es el más complejo y más técnico que me ha tocado abordar", dijo a BBC News Mundo Ezequiel Gallardo, oficial de enlace de los bomberos de Chile. Se ha confirmado la muerte de casi 2.300 personas en los terremotos que afectaron a Venezuela el 24 de junio, y decenas de miles siguen desaparecidas. Fuente de la imagen, BBC News Mundo Gil fue localizado tres días después del terremoto Final de Más leídas ImprobableEl nuevo podcast de BBC Mundo sobre un amor que triunfó contra todo pronóstico Episodios Fin de Podcast Wagner Leiva, jefe de respuesta a emergencias de la Cruz Roja costarricense, recordó el momento: "Estábamos retirando y cortando unas losas cuando nos avisaron que parecía haber alguien con vida (…) bajamos al sótano y uno de nuestros compañeros, tras llamar y escuchar, detectó que efectivamente alguien estaba respondiendo". Durante la última noche de su encierro entre las ruinas, los equipos de búsqueda habían logrado finalmente establecer contacto visual con Gil. En unas imágenes grabadas por una pequeña cámara introducida entre los escombros donde se encontraba atrapado, se escuchó a un bombero chileno pedirle a Gil que gire la cabeza hacia la cámara. Tenía un ojo enrojecido y llevaba puesta una mascarilla, que los rescatistas le habían hecho llegar previamente a través de un pequeño hueco para protegerlo del polvo y los escombros generados por las tareas de rescate. El bombero también le pidió que se colocara unas gafas protectoras para resguardar los ojos mientras los rescatistas continuaban retirando con cuidado los escombros que lo rodeaban. El guardia de seguridad se encontraba de servicio en una pequeña caseta de hormigón, situada en el sótano del estacionamiento adyacente al centro comercial Galerías Playa Grande en Catia La Mar, cuando se produjeron los dos terremotos consecutivos. Al parecer, la caseta formó una especie de coraza a su alrededor, protegiéndolo de las 140 toneladas de escombros que se desplomaron a su alrededor y sobre él. Leiva declaró a la agencia Reuters que, dada la naturaleza precaria de las labores de rescate, tuvieron que proceder con mucha lentitud. "Con el paso de los días logramos llegar hasta él y darle agua. Pasaron casi tres días hasta que pudimos darle el primer sorbo. Anoche, aproximadamente a las 22:00 (hora local), logramos establecer contacto físico con Hernán". Fuente de la imagen, MIGUEL GUTIERREZ/EPA/Shutterstock Ricardo Arias, de la Cruz Roja costarricense, informó que al hallar a Gil bajo las ruinas, este se encontraba estable. Añadió que, además agua de entregarle agua habían logrado colocarle una vía intravenosa. Arias comentó que Gil parecía haberse salvado milagrosamente de quedar aplastado cuando el centro comercial se derrumbó. "Nos ha dicho que no tiene ni siquiera una uña aplastada", afirmó. "El habítaculo donde el trabajaba funcionó como una suerte de

Fuente: BBC Mundo — Ver nota original

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