La catástrofe del 24 de junio pasado no solo cobró más de 3500 vidas, hasta la fecha, sino que destruyó sectores clave como vivienda y vialidad. Óscar Torrealba y Asdrúbal Oliveros advierten que la reconstrucción superará la capacidad financiera del Estado. Ambos expertos coinciden en que la recuperación económica dependerá de un estricto consenso político, transparencia institucional y ayuda internacional. Caracas. El horizonte macroeconómico de Venezuela para 2026 se ha derrumbado tras el doblete sísmico del 24 de junio pasado. Con pérdidas estimadas entre los 6700 y los 14.900 millones de dólares en los escenarios más conservadores, el desastre sepulta el proyectado crecimiento del 4 % al 6,5 % previsto por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Además, afecta la previsión de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Mientras la cifra oficial de víctimas fatales asciende a 3535 personas, según el reporte oficial hasta este 6 de julio, y los daños en infraestructura amenazan con desbordar la capacidad financiera del Estado. Además, la reconstrucción nacional entra en una carrera contrarreloj que dependerá críticamente de la transparencia institucional y de la ayuda global. Estas proyecciones iniciales, calculadas por organismos multilaterales y firmas de análisis financiero, evidencian que el segundo semestre del año se consagrará por completo a la reconstrucción, lo que anula la viabilidad de cualquier pronóstico previo a la catástrofe. Ante esta realidad, los economistas Óscar Torrealba y Asdrúbal Oliveros coinciden en que el fenómeno telúrico desarticula por completo cualquier plan de expansión estimado para la economía venezolana durante este año. Fotografía: Armando Díaz. Pérdidas incalculables “Toda esta tragedia ha desnudado una serie de problemas; entre ellos, el tema estadístico. El Estado venezolano no cuenta con la capacidad técnica, institucional, moral ni económica para atender esta calamidad, lo que se traduce también en la ausencia de capacidad para medir el impacto del doblete sísmico. Por lo tanto, hay una enorme dispersión en el cálculo de los daños”, aseguró Óscar Torrealba, economista y profesor universitario. En este sentido, el especialista explica que el costo económico real podría oscilar desde el 4,6 % del Producto Interno Burto (PIB), unos 6500 millones de dólares. Además, podría llegar hasta el 33 %, que representa la estimación máxima reportada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), equivalente a unos 37.000 millones de dólares. “Con estos cálculos de las Naciones Unidas podemos presumir, utilizando una metodología de aproximación, que el PIB de nuestro país podría estar rondando los 110.000 o 120.000 millones de dólares”, explicó. Torrealba añadió que, más allá de los deterioros estructurales visibles, otra variable crítica es el costo de la reconstrucción. Este es un monto que suele superar significativamente al de los daños iniciales. “La dispersión es demasiado grande y es difícil hacer proyecciones cuando no hay estadísticas. Yo no tengo una estimación personal, pero si hubiese transparencia en las cifras, para los economistas sería mucho más fácil generar conclusiones en esta materia”, sostuvo. Foto: RTVE.es Aliados para Venezuela Para Torrealba, la recuperación nacional dependerá “indiscutiblemente” del auxilio internacional que se logre canalizar y de la voluntad de las principales fuerzas políticas del país. “La ayuda para un país que sufrió un terremoto y que tiene una estimación de daños que ronda los 9000 millones de dólares —lo que supera con creces la capacidad financiera del Estado— pasa obligatoriamente por la comunidad internacional. Sin embargo, la situación política exige que haya una auditoría de acompañamiento y una especie de consenso con la sociedad civil para que se involucren en la fiscalización de la ayuda, por una razón muy clara: la corrupción”, alegó. Asimismo, detalló que un requisito indispensable para que las entidades multilaterales
Fuente: Cronica Uno — Ver nota original