Ramón López de Mántaras: "Eso de que los robots puedan rebelarse es una tontería" - EntornoInteligente

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Nombre : Ramón López de Mántaras, científico catalán, investiga cómo dotar a las máquinas de inteligencia artificial avanzada.

Estado civil : Casado

Edad : 66

Su proyecto : trabaja en un humanoide que llegue a ser capaz de andar sin caerse y en otro capaz de aprender música.

Su tesis : “Los robots no son el peligro. El peligro son los humanos…”

Agranda los ojos como un niño asombrado ante Spiderman. Posa con un robot de juguete que sostiene en sus manos con la naturalidad de quien se retrata con su mascota. Por su casa corretea un autómata que no para de aspirar polvo por las esquinas. Y en su despacho de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde tiene su laboratorio, unos perros y futbolistas dotados con inteligencia permanecen quietos como trofeos. Él es un científico pionero, catalán de cuna, que ha conseguido colocarse entre la pírrica nómina de gurús de la inteligencia artificial en Europa y en el mundo. Ramón López de Mántaras (Sant Vicenç de Castellet, 1952) trabaja para que las máquinas aprendan . Ama el jazz , toca el piano -“hicimos un humanoide que era capaz de distinguir una melodía y tocarla”-, escribe poesía y gran parte de sus días los dedica a aquello que más le gusta: pensar e imaginar.

“A los robots no deberíamos permitirles nunca que tuvieran una autonomía total”.

La bombilla se le encendió una madrugada de verano, con 17 años. “Me quedé despierto toda la noche para ver por la tele como Armstrong llegaba a la luna”. Eran las 2.46 horas en España. Al día siguiente de aquel 20 de julio de 1969, el mundo entero se despertó con una frase que se haría legendaria: “Este es un pequeño paso para el hombre pero un gran paso para la Humanidad”. Y de alguna manera lo fue también para el inquieto adolescente . “Aquello me impresionó y el profesor de matemáticas me dijo que había sido posible gracias a la electrónica. Y me dije: Yo quiero hacer eso. Y así empecé”. Se hizo físico en Francia e ingeniero de computación en la Universidad de California-Berkeley (EEUU).

López de Mántaras empezó a despuntar a principio de los años 80, cuando la ciencia española cambió de rumbo y nombres como el del biólogo Mariano Barbacid, el neurocientífico Manuel Nieto Sampedro o el ingeniero aeroespacial Andrés Ripoll, fueron abriendo camino a gran cosecha de talentos irrepetible. Hoy tiene 66 años, el pelo cano, recuerda en el vestir, todo de negro, a Steve Jobs, el visionario de Apple , luce sonrisa de niño travieso y un currículo científico que apabulla. Es director del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC, máster en Ingeniería Informática por la Universidad de California-Berkeley, doctor en Física por la Universidad Paul Sabatier de Toulouse, Francia, y doctor en Informática por la Universidad Politécnica de Catalunya. Forma parte de diversos comités asesores de instituciones públicas y privadas en Europa y en EEUU. Y actualmente trabaja en dotar de capacidad de aprendizaje a los robots autónomos y en creatividad computacional con aplicaciones de la Inteligencia Artificial a la música.

¿Imagina un robot Picasso o un robot Beethoven? Para que eso pudiera pasar la máquina tendría que romper sus propias reglas, porque la genialidad rompe las reglas. Y los robots funcionan con reglas que no se pueden saltar. Los humanos sí y por eso surge un Miró, un Picasso o un Bach. Ha recibido, entre otros, el premio Robert S. Engelmore de la Asociación Americana de Inteligencia Artificial (AAAI), el Nacional de Investigación de la Asociación Informática de España, el Distinguished Award de la Asociación Europea de Inteligencia Artificial y el Donald E. Walker Distinguished Award de la Unión Internacional de Conferencias de Inteligencia Artificial. Antes de exponer sus ideas sobre inteligencia artificial en la Fundación Juan March, en Madrid, recibe a Crónica y lanza una primera advertencia: “Los robots no son el peligro. El peligro son los humanos” .

¿Comparte la idea, tan polémica, de un mundo de obreros-máquinas dotados con inteligencia artificial como predican Stephen Hawking o Elon Musk…? Sería una mala idea sustituir a los obreros humanos por robots. No habría paz social. ¿Quién se rebelaría primero? Los que tienen el cerebro más desarrollado, por supuesto: los humanos. Eso de que las máquinas puedan llegar a montar una revolución es otra de las tonterías que se dicen a menudo. ¿Alguna solución? La convivencia. El hombre tendrá que aprender a convivir con los robots. Y no al revés. No quedará otro camino… Nunca se habló tanto de inteligencia artificial como ahora. Robots sexuales, coches que conducen solos, lavadoras inteligentes, humanoides que hacen de mozos en los hoteles… ¿La inteligencia artificial nos hará más felices? Puede hacernos la vida más fácil, pero que nos haga más felices lo dudo. Se hace mucha literatura barata en torno a la inteligencia artificial y sus beneficios o maldades. López de Mántaras muestra ese punto de escepticismo del sabio. Y no parece que le vayan los rodeos. Va al grano. Si alguien espera de él relatos de mundos fantásticos, bucólicos o apocalípticos, de los que tanto venden hoy en las redes sociales, que se abstenga de escucharle . “Soy consciente de que muchos científicos me criticarán por las cosas que digo. No se puede hablar de mundos imposibles. Eso queda para la ficción. A la gente hay que decirle la verdad, simplemente. Luego que decida con lo que se queda o no”.

¿Y cuál es la verdad? Ya tenemos coches autónomos que aparcan solos. ¿Dónde estamos en relación a la inteligencia artificial? Estamos como hace 50 años. Hemos progresado muchísimo, es evidente. Existen robots cirujanos, extremidades robóticas que sustituyen brazos y piernas… Pero la inteligencia es mucho más que eso, es una suma de cosas. Y el gran desafío de la IA no es que una máquina vaya sola al supermercado y nos haga la compra. Sería relativamente fácil. El reto consiste en dotar de sentido común a las máquinas, una cualidad propia del ser humano, de la que muchos por desgracia carecen [sonríe] y que va más allá de la inteligencia. Póngame un ejemplo sencillo. Sentido común es saber que la fecha de nacimiento de los padres es anterior a la de los hijos. Eso es sentido común, no hace falta que alguien te lo diga. ¿Puede un humanoide aprender? Sobre esto también hay mucho mito, mucho bla, bla, bla… Un robot consigue hacer muy bien una determinada tarea, es capaz de operar con mayor precisión que la de un cirujano, por ilustrarlo de alguna manera. Pero si hace otra tarea, se le olvida la primera. Sufre lo que se llama “olvido catastrófico”. Y eso le pasa a una máquina por muy inteligente que sea, pero no al cerebro humano. Usted toca el piano y ahora está trabajando en lo que llama “creatividad computacional”. ¿Podrán las máquinas llegar a crear? De hecho, ya hay cuadros concebidos por ordenador…. Cierto. Pero lo que hacen es emular aspectos de la creatividad, que es algo muy diferente a crear. Ramón López de Mántaras: "Eso de que los robots puedan rebelarse es una tontería"

Con Información de El Mundo

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