Ramón Escovar León: Lo que la selección española de fútbol enseña a la oposición venezolana

Ramón Escovar León: Lo que la selección española de fútbol enseña a la oposición venezolana

Lapatilla julio 29 2026, 9:52 amPosteado en:  OpiniónCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Ignacio Benedetti Punceles en su libro Mi fútbol sostiene que este deporte no puede reducirse a estadísticas, fórmulas o esquemas rígidos. Es un espacio donde los jugadores deben pensar, decidir y relacionarse con sus compañeros y con el rival. La pelota se comparte y el juego se interpreta hasta convertirse en un compromiso de todos. Así, permite comprender cómo funcionan los proyectos colectivos. Detrás de cada victoria existe una idea, una estrategia y una manera de entender el trabajo en equipo. La final del Mundial entre España y Argentina dejó una enseñanza que trasciende el resultado deportivo. España no ganó solo por la disciplina de sus jugadores. Ganó porque tuvo una estrategia de juego definida. Su victoria fue consecuencia de preparación, coordinación y confianza en una manera determinada de entender el fútbol. Suscríbete aquí para hacerle seguimiento diario al rescate de Venezuela tras los sismos El equipo dirigido por Luis de la Fuente mostró que el talento individual alcanza su verdadera dimensión cuando se integra dentro de un propósito común. Cada jugador entendió su función y cada jugada respondió a una idea compartida. La fortaleza del equipo no estuvo en una figura aislada, sino en la coordinación de todos sus integrantes. En el fútbol los equipos no triunfan por reunir las mejores individualidades, sino por convertirlas en parte de un engranaje. La historia del fútbol ofrece numerosos ejemplos de esta verdad. La selección neerlandesa de los años setenta —conocida como la “Naranja Mecánica”— transformó la manera de entender este deporte. Su innovación no consistió en atacar más, sino en comprender que todos los jugadores debían participar del juego, ocupar espacios, intercambiar posiciones y asumir responsabilidades colectivas. El llamado “fútbol total” fue, antes que un sistema táctico, una concepción estratégica. El jugador debía anticipar los movimientos del contrincante y actuar en función de un objetivo superior. Johan Cruyff fue la expresión más acabada de esa idea. Fue un futbolista de talento excepcional cuya grandeza no estaba solo en su técnica, sino en su capacidad para entender y anticiparse a las jugadas de su rival. España recuperó esa concepción desde una perspectiva propia y demostró que su fortaleza estuvo en el sentido de equipo que mantuvo durante todo el campeonato. Un equipo puede tener el balón durante largos períodos sin controlar realmente el partido. En cambio, un equipo con una idea de juego definida puede utilizarlo para crear espacios, imponer condiciones y obligar al rival a responder. La final también enseñó la importancia de conservar la identidad frente al adversario. Argentina planteó un partido intenso, físico y disputado. España pudo haber abandonado su estilo y entrar en la dinámica de la confrontación; sin embargo, supo mantener la calma. No permitió que el rival definiera la manera cómo debía jugar. Un equipo que renuncia a su identidad porque el adversario impone otras condiciones termina jugando el partido que el otro quiere. Henry Kissinger explicó esta idea en su ensayo Soccer Imitates Life, publicado en The Washington Post en 1986. Sostuvo que la estrategia consiste en conservar la iniciativa y obligar al adversario a reaccionar frente al propio plan, en lugar de limitarse a responder al suyo. Esa enseñanza trasciende el fútbol y resulta aplicable a la política venezolana. Durante años, la oposición ha enfrentado un adversario que ha utilizado el control institucional, la represión, el dominio de los medios de co

Fuente: La Patilla — Ver nota original

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