Estados Unidos ha dado un paso significativo al flexibilizar las sanciones contra el Banco Central de Venezuela (BCV) y otras tres entidades financieras públicas. La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) levantó parcialmente las restricciones impuestas en 2017, que habían excluido prácticamente a Venezuela del sistema financiero internacional. Esta decisión llega apenas tres meses después de cambios políticos en el país, confirmando una nueva relación entre Washington y el gobierno interino venezolano.
La medida se concreta a través de la licencia general número 57, que autoriza transacciones de servicios financieros con determinados bancos y personas vinculadas al gobierno. Según declaró Delcy Rodríguez, ministra del ejecutivo interino, "la banca pública ya puede tener acceso al sistema financiero internacional". Esta apertura representa un cambio sustancial en la política exterior estadounidense hacia Venezuela después de años de aislamiento financiero. El gobierno interino espera que esto sea el primer paso hacia un levantamiento completo de las sanciones económicas.
Para la economía venezolana, las implicaciones son profundas y multidimensionales. Por mandato legal, todas las divisas obtenidas por la venta de petróleo y otros minerales deben ingresar al BCV. Aunque Washington había permitido la venta de estos recursos bajo supervisión, el dinero resultante permanecía bloqueado por otras sanciones. Ahora, con acceso al sistema financiero internacional, el banco central podrá manejar y distribuir estas divisas de manera más efectiva. El economista José Guerra, exdirector del BCV, calificó esto como "un paso muy importante, fundamental para el ordenamiento de la economía".
El impacto inmediato se sentirá en el mercado cambiario venezolano, que ha enfrentado años de inestabilidad. La desaparición de los bancos corresponsales internacionales había impedido que el BCV realizara transferencias y operaciones en el exterior, generando presión sobre el tipo de cambio. Con la nueva licencia, el banco central tendrá más acceso a dólares para inyectarlos al mercado, lo cual debería contribuir a estabilizar la tasa de cambio y mejorar las condiciones de compra y venta de divisas para los venezolanos. Esta estabilización es crucial para que los ciudadanos puedan acceder a moneda extranjera y reducir la presión inflacionaria que ha caracterizado la economía del país en los últimos años.
Fuente: BBC Mundo — Ver nota original