¿Qué está pasando en la vía Bogotá-Villavicencio? - EntornoInteligente
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La vía que de Bogotá conduce a Villavicencio ha tenido constantes cierres desde el fin de semana pasado debido a una serie de deslizamientos de lodo y piedras que ocasionaron las fuertes lluvias de esta temporada del año.

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En los últimos días se han adelantado trabajos de remoción de escombros y limpieza a diario y desde primera hora, pues continuamente se reportan nuevos derrumbes. El concesionario, Coviandes, dijo que dispuso de más de 20 volquetas, retroexcavadoras y cargadores para despejar la vía , procedimiento que hace parte del plan de contingencia activado.

Estas acciones han permitido el paso alterno en los sitios críticos kilómetros 58+000 (entrada a Guayabetal) y 64+200 (sector Los Picos), aunque también han presentado problemas los kilómetros 0, 46, 63 y 82. En dos de estos puntos, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), a través de Coviandes, viene adelantando obras de mitigación, aunque los demás están previstos en el futuro cercano.

El vicepresidente de la ANI, Carlos García, explicó que las labores consisten en un anclaje sobre la ladera con sistema de recubrimiento con maya en el kilómetro 46 y en un terraceo con geomembranas en la parte de superior de la montaña del kilómetro 64. “Hasta ahora han dado muy buen resultado, pero todavía no se intervienen totalmente. Esperamos que esté terminado en junio para que esa situación no se presente de nuevo” , dijo.

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Para estas obras se han invertido más de $6.000 millones que corresponden a los recursos que el concesionario entregó como compensación por demoras en Chirajara. Además, se tienen $30.000 millones de vigencias futuras aprobadas por el Ministerio de Hacienda que se transferirán próximamente al Instituto Nacional de Vías (Invías) para que haga las obras definitivas (túneles falsos) por licitación pública.

El viceministro de Infraestructura, Manuel Gutiérrez, aseguró que “los puntos críticos seguirán siendo monitoreados de manera permanente para mantener las condiciones de seguridad de los usuarios y residentes de las zonas aledañas”.

La vía estuvo totalmente cerrada dos días de manera preventiva. También se ha restringido el paso en puntos específicos varias veces a lo largo de esta semana. Según el último reporte (5:22 p. m.) la movilidad quedó reestablecida, aunque en los kilómetros 58 y 64 se da paso alterno.

La gobernadora del Meta, Marcela Amaya, pidió que se agilizaran los trabajos porque los perjuicios que se vienen causando por el cierre ascienden a $50.000 millones diarios. A esta alerta se sumaron los transportadores de carga. Los agremiados a la Federación Colombiana de Transportadores de Carga por Carretera (Colfecar) reportaron pérdidas cercanas a los $2.300 millones en solo tres días por la baja facturación de mercancía y los sobrecostos al tomar rutas alternas.

Según el Gobierno, la vía mueve en ambos sentidos 1,5 millones de toneladas de carga cada año entre hidrocarburos, semovientes y productos agropecuarios. Los transportadores reportan 876,8 toneladas diarias.

La Sociedad de Ingenieros del Meta ha detectado 21 pasos peligrosos, la mayoría de ellos en la vía nueva y los atribuyen a factores como cambios en el uso del suelo, deforestación, explotación de canteras, nuevas condiciones climáticas y factores geológicos, además de los generados por la construcción de las nuevas obras que se acometen en la doble calzada.

En su defensa, Coviandes explicó que la zona “presenta una inestabilidad geológica agravada por factores ajenos , en especial, las actividades industriales de terceros sobre la meseta de Mesa Grande, que afectaron los suelos impidiendo la adecuada absorción de las lluvias y el flujo natural de las escorrentías” y negó que el deterioro sea causa por sus labores de construcción.

Las autoridades han recomendado a los vehículos de pasajeros y de carga (hasta cuatro ejes) a utilizar la vía alterna Transversal del Sisga que cruza por Bogotá (Cundinamarca), El Sisga (Cundinamarca), Machetá (Cundinamarca), Guateque (Boyacá), Santa María (Boyacá), San Luís de Gaceno (Boyacá), El Secreto (Casanare), Aguaclara (Casanare), Paratebueno (Cundinamarca), Cumaral (Meta) y Restrepo (Meta).

Otra vía alterna es el corredor Bogotá (Cundinamarca), Tunja (Boyacá), Sogamoso (Boyacá), Aguazul (Casanare), Tauramena (Casanare), Monterrey (Casanare), Barranca de Upía (Meta), Paratebueno (Cundinamarca), Cumaral (Meta) y Villavicencio (Meta).

Sin embargo, la Superintendencia de Transporte advirtió que el viaje por las vías alternas puede tomar hasta 10 horas, lo que significa que los precios de los tiquetes pueden variar. Del mismo modo, el presidente de Colfecar, Juan Carlos Rodríguez, señaló que el costo habitual de operación vehicular por la vía normal de Bogotá a Villavicencio es de $1.609.854, pero sube a $3.358.338 por las rutas alternas.

Para reforzar la conectividad aérea, como segunda opción, Avianca y Easyfly colocaron más sillas y frecuencias temporalmente. La Aeronáutica Civil indicó que a la fecha estas tres empresas aéreas, con 46 vuelos adicionales, prestan servicios para mitigar el impacto frente al cierre de la vía.

Vale la pena recordar que en agosto del año pasado se vivió una situación crítica cuando se presentaron 15 derrumbes en una semana. El seguimiento de Colfecar además da cuenta de que el año pasado la vía se cerró 462 veces, principalmente entre junio y agosto, así que “lo peor podría estar por venir”.

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LINK ORIGINAL: El Espectador

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