Europa en guerraPutin satisface al sector más radical de Rusia y activa la "fase V-2" de la guerraLas fuerzas rusas, que ya no avanzan en el frente, lanzan decenas de misiles balísticos a grandes ciudades ucranianas mientras Zelenski pide licencias para producir misiles antiaéreos Patriot en Ucrania ComentarOlga Mudra y su hija Natalia, vecinas de uno de los barrios atacados por Rusia en Kiev.Evgeniy MaloletkaAP Alberto RojasSEGUIR AUTORActualizado Miércoles, 3 junio 2026 – 20:29Europa en guerra La logística rusa, a tiro de dron: el Hornet ucraniano amenaza todas sus carreteras Europa en guerra Los drones de Ucrania profanan el santuario defensivo de Moscú Rusia ha vuelto a castigar a la población civil ucraniana en otra noche de bombardeos masivos. Putin lanzó su blitz nocturno —el primero desde que el Kremlin pidió a los embajadores extranjeros que abandonaran Kiev de forma inmediata— con una fuerza de 73 misiles y 656 drones, con un coste estimado de unos 250 millones de euros. El balance provisional es de 21 muertos y más de 100 heridos.El ataque no acerca a Rusia a ganar la guerra ni al pueblo ucraniano a rendirse, pero permite al régimen de Moscú mantener su estrategia de terror frente al resto de Europa y, sobre todo, satisfacer a sus sectores internos más radicales, aquellos que exigen "prenderle fuego a Kiev" y que representan la principal amenaza para la popularidad de Putin en el frente doméstico.El talón de AquilesEl arma protagonista del ataque fue el misil balístico, mucho más difícil de interceptar que el de crucero, especialmente por el preocupante déficit de interceptores Patriot tanto en los arsenales ucranianos como en el resto del mundo. Rusia empleó 33 misiles balísticos Iskander, que caen sobre núcleos urbanos sin posibilidad de defensa efectiva, además de ocho hipersónicos Zircon, 27 misiles de crucero Kh-101, cinco Kalibr y 656 drones Shahed. La gran mayoría de los misiles de crucero y los drones fueron interceptados. Los de trayectoria balística, no. En uno de esos impactos murieron 15 civiles mientras dormían en sus casas en la ciudad de Dnipro.La semana pasada, el presidente Volodimir Zelenski envió una carta a Donald Trump solicitándole la venta de nuevas unidades de interceptores Patriot ante la situación de creciente indefensión. Esos misiles no han llegado y Trump no ha respondido, de la misma forma que tampoco ha dicho nada sobre el dron ruso que impactó en una ciudad de Rumanía. "Si Ucrania no está protegida contra ataques con misiles balísticos, estos ataques continuarán. Europa necesita su propia defensa antibalística para que esta guerra pueda llegar a su fin. Y la asistencia de Estados Unidos en el suministro de misiles para los sistemas Patriot es absolutamente necesaria", escribió Zelenski en X. Un herido, tras el bombardeo ruso sobre Kien.EFEResulta difícil de explicar por qué empresas como Raytheon, responsable de la fabricación del Patriot, no han elevado su producción a niveles suficientes, teniendo en cuenta que estos interceptores salvan vidas tanto en Ucrania como en Oriente Próximo. Lo mismo cabe decir de los proyectiles SAMP-T y de fabricantes como Thales o MBDA, suministrados también a un ritmo insuficiente. Ucrania ha pedido que las compañías otorguen licencias de fabricación de estos misiles a Ucrania para poder satisfacer al menos sus propias necesidades defensivas. La "fase V-2"En Ucrania denominan a estos ataques "la fase V-2 de la guerra", en referencia a los meses finales del Tercer Reich, cuando la Alemania nazi bombardeaba Londres cada noche con los primeros misiles de la historia, pura demostración de fuerza en una guerra ya perdida. Rusia no ha perdido la guerra, pero no ha conseguido ninguno de sus objetivos en cuatro años y no parece que vaya a conseguirlos en otros cuatro, con un desgaste económico y humano que amenaza sus propios cimientos. Ucrania, por su parte, no solo ha sobrevivido a la agresión: ha llevado la guerra al interior de Rusia con sus ataques en pro
Fuente: El Mundo — Ver nota original