Lapatilla junio 26 2026, 6:08 amPosteado en: Actualidad, Internacionales, NacionalesCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Integrantes de equipos de rescate trabajan este jueves, en un edifico afectado por un terremoto en la zona de Altamira en Caracas (Venezuela). Al menos 235 muertos y 4.300 heridos han sido reportados por las autoridades de Venezuela pasadas las 24 horas de dos terremotos, de magnitud 7,2 y 7,5, que afectaron principalmente a Caracas y al estado cercano La Guaira, mientras continúan las labores de búsqueda de supervivientes y el Gobierno sigue evaluando los daños materiales. EFE/ Boris Vergara Cuando dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron al norte de Venezuela este miércoles, las imágenes comenzaron a multiplicarse en cuestión de minutos en los medios de comunicación: edificios desplomados, fachadas desprendidas, estructuras dañadas y miles de personas con miedo a retornar a sus viviendas ante el riesgo de un derrumbe. En algunas ciudades como La Guaira, el movimiento dejó centenares de inmuebles con daños relevantes y reabrió el debate de por qué algunos países, como Chile y México, parecen resistir mejor que otros. Por Maolis Castro / elpais.com Venezuela atraviesa un plan de TRES FASES, déjanos tu correo y te actualizaremos al momento Uno de los ejemplos más recientes se remonta al 16 de septiembre de 2015, cuando un terremoto de magnitud 8,4 golpeó el centro norte de Chile. Pese a la fuerza del movimiento, las viviendas destrozadas fueron relativamente pocas en comparación con otras catástrofes sísmicas registradas en el mundo. Pero también está el terremoto del 27 de febrero de 2010, donde solo se desplomó un edificio (Alto Río) en la ciudad de Concepción, en la región de Biobío, como consecuencia del movimiento telúrico. Los arquitectos, ingenieros y expertos en sismología coinciden en factores aplicados en ambos países para enfrentar los grandes temblores: normativas estrictas, fiscalización rigurosa y sistemas constructivos diseñados para absorber la energía sísmica. Rubén Boroschek, profesor del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Chile, advierte que cualquier comparación entre terremotos debe considerar diferencias relevantes, como el tipo de sismo y la proximidad de las zonas pobladas al epicentro. Aun así, sostiene que la principal ventaja chilena tiene raíces históricas: la adopción temprana, entre 1906 y 1910, de sistemas constructivos diseñados para resistir terremotos. Según explica, el uso de muros estructurales ha permitido limitar el colapso de los edificios y reducir los daños en elementos no estructurales, como fachadas y divisiones interiores. “Nuestros edificios están llenos de muros resistentes a sismos. Uno puede cortar el muro en la base y el edificio muy probablemente siga en pie. Si hace lo mismo con los edificios de vigas y columnas (pórticos), muy utilizados en Venezuela, el colapso es muy probable”, afirma. En Venezuela, unas 200 personas han quedado atrapadas entre los escombros de los edificios, 2.227 familias se encuentran damnificadas y 250 estructuras están “afectadas o perdidas”, según un balance dado a conocer por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, y hermano de la presidenta interina, Delcy Rodríguez. Mientras las autoridades venezolanas evalúan el alcance de los daños y el estado de sus infraestructuras, la experiencia chilena muestra que la magnitud de un terremoto, por sí sola, no determina el nivel de destrucción. Sergio Barrientos, director del Centro Sismológico Nacional (CSN) de la Universidad de Chile, señala que también influyen factores como la distan
Fuente: La Patilla — Ver nota original