Pilsen Rock 2020: la edición virtual empieza a las 22.00 y tendrá a El Cuarteto de Nos, La Vela Puerca, Niña Lobo y más bandas - EntornoInteligente
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Pilsen Rock 2020: la edición virtual empieza a las 22.00 y tendrá a El Cuarteto de Nos, La Vela Puerca, Niña Lobo y más bandas 18 de julio de 2020 · Escribe Ignacio Martínez en Música 10 minutos de lectura Suscribite o ingresá Accedé a 10 artículos gratis por mes con la suscripción gratuita.

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Ingresá Accedé a 10 artículos gratis por mes con la suscripción gratuita. Suscribite gratis ¿Ya tenés suscripción? Ingresá ¿Se acuerdan del Pilsen Rock? El último fue en Montevideo, en 2010, pero quizás todos lo recuerden por sus seis ediciones anteriores, en Durazno. La primera fue en 2003, entre los coletazos de la crisis del año anterior y las primeras detonaciones de la gran explosión del rock uruguayo, que en términos de masividad no tuvo parangón, ni antes ni después. Al principio fue con entrada gratuita, luego con tres tapitas de Pilsen y 50 pesos; ahora vuelve a ser gratis y tendrá lugar acá, allá y en todos lados, porque será “virtual”.

“Esto sólo pudo ocurrir gracias a una pandemia”, dice Marcos Hecht, director de Pardelion, la productora encargada de la realización audiovisual del evento. El Pilsen Rock “virtual” arrancará hoy a las 22.00 –terminará cerca a la 1.00– y se podrá ver por streaming , a través del canal de Youtube de Pardelion, Canal 10, y además se podrá escuchar por Del Sol FM, para los más nostalgiosos de los medios tradicionales.

Hecht cuenta que con la gente de Pilsen estuvieron conversando desde que arrancó la emergencia sanitaria en Uruguay –aquel viernes 13 de marzo– sobre la posibilidad de hacer algo para “sumar”. Al principio, para ayudar al Fondo Coronavirus y luego pensando en el sector de la música, que desde aquella fecha quedó absolutamente parado y recién ahora empieza a despertar, muy tímidamente. “Pasamos por mil ideas, desde ir a la casa de cada uno los músicos hasta trabajar con artistas de afuera. Todo esto llevó a lo que va a ser el Pilsen Rock, que de alguna forma es la mejor versión a la que llegamos, viendo todo lo que sucede afuera”, dice Hecht.

El director de Pardelion hace un paralelismo entre el surgimiento del festival en los albores de este siglo y la resurrección de hoy. Comenta que la primera edición, en 2003, fue en “un momento en que había algo por lo que valía la pena juntar a la gente y celebrar la música”. Ahora volvió para “poder darle visibilidad al sector, llevar música a la casa de la gente y generar un marco de expresión para las bandas que no pueden tocar”.

La grilla es corta y tiene una mezcla de bandas grandes –las de siempre, que estuvieron en el festival original– con sangre nueva y refrescante. A saber, No Te Va Gustar (NTVG), La Vela Puerca, El Cuarteto de Nos, Niña Lobo y Eli Almic & DJ RC, más algunos artistas invitados. El evento apoyará la campaña del colectivo Uruguay es Música, que da soporte a los trabajadores de la industria musical “más afectados” y busca reactivar los espectáculos.

Hecht señala que si bien el evento no tiene costo de “entrada”, el público puede hacer donaciones para apoyar al sector y que se puedan generar shows, ya que hoy “se puede armar un show para poca gente, pero es para perder plata, no cierra por ningún lado”. También se transmitirá en el autocine AeroLife –ahí sí, con entrada– y se podrá comprar merchandising –remeras y afines–; parte de lo recaudado irá también para apoyar al sector. “Es para poder devolverle a todo el mundo de la música todo lo que la música nos ha dado siempre”, acota.

Sebastián Teysera, de La Vela Puerca (archivo, noviembre de 2012). Foto: Nicolás Celaya, adhocFOTOS

Foto: Nicolás Celaya / adhocFOTOS

Los toques de cada banda ya se grabaron. Filmaron tres o cuatro tomas de cada canción y luego eligieron las mejores para transmitirlas. La movida llevó más de nueve días de rodaje, y en el caso de las tres bandas grandes (La Vela, NTVG y El Cuarteto) se filmó en las salas ensayo y grabación que tiene cada una.

Hetch dice que la idea al armar la grilla fue representar a las generaciones del viejo Pilsen y mezclaras con las nuevas camadas, por ejemplo, de hip hop, como es el caso de Eli Almic: “La música y los géneros hoy son más abiertos, están más mezclados, y está bueno dar ese espacio. Además, está Niña Lobo, que es una banda nueva: son cinco chicas y es una súper apuesta a futuro”.

Así soy yo Al Cuarteto de Nos la pandemia le cayó en medio de las mieles del exitoso tour de Jueves (2019), el último disco del grupo. Iban a tocar por primera vez en Costa Rica –tenían tres teatros agotados en San José–, Panamá y República Dominicana. Pero no pudo ser. El 15 de marzo se presentaron en el Vive Latino, un megaespectáculo en México, que debe de haber sido uno de los últimos shows musicales masivos que hubo en el universo. El grupo volvió al día siguiente a Montevideo y se metió en cuarentana por voluntad propia durante dos semanas –cada músico por separado, claro está–.

A Roberto Musso, cantante y líder del grupo, le pegó un poco la incertidumbre de no tener idea de lo que iba a pasar, y más sabiendo que el rubro musical será el último en volver del todo a la normalidad. Pero tomó la ausencia obligada de gira en forma positiva, porque aprovechó el tiempo con su familia.

“Cuando estoy acá aprovecho para dar una mano con toda la logística familiar, la escuela de la nena y todas esas cosas, y también aprovecho para componer en el estudio de casa. El día a día de la rutina en Montevideo no me cambió, pero hay más días parecidos”, cuenta Musso. Su hija, Federica, de nueve años, está en tercero de escuela, a full con las clases por Zoom, entonces el músico aprovechó para ayudarla con los deberes. “Es buenísimo estar”, acota.

El Cuarteto de Nos, el viejo y el nuevo –que ya no es tan nuevo–, siempre se caracterizó por cultivar canciones de semillas variopintas, desde las más estrambóticas y surrealistas hasta las más cotidianas y mundanas. De hecho, Federica fue la que inspiró “No llora”. Pero eso de basarse en la realidad tiene límites, al menos para Musso. “Me preguntan mucho si se viene el tema del Cuarteto sobre el coronavirus. La gente tiene esa idea de que voy a sacar unas canciones sobre eso, pero no me mueve mucho la emoción como para hacerlo. Lo dicen como si fuera un cuplé de una murga, algo más de actualidad. Además, podés hacer una canción sobre algo que está pasando y al poco tiempo ni yo ni el público tenemos ganas de escucharla”, dice.

Eli Almic. Foto: Javier Calvelo, adhocFOTOS (archivo, agosto de 2019).

De todos modos, el músico dice que obviamente la pandemia nos va a afectar a todos, a tal punto que incluso roza las letras que escribió antes de salir de gira, cuando ni se sabía la que se venía: “Cuando volví, las releí y todo este tema te las pasa por un vidrio que las difumina un poco, como que después de la pandemia adquieren otro significado”.

A diferencia de La Vela Puerca y NTVG, que el Pilsen Rock les dio un empujoncito para ser más masivos –y viceversa, porque hubo una retroalimentación constante entre el festival y las bandas–, al Cuarteto de Nos –quizá porque viene de una camada anterior, del rock posdictadura– el festival cervecero le fue esquivo. Recién participó en la sexta edición, que fue la última que se hizo en Durazno, en 2009. Musso no recuerda exactamente por qué no se presentaron en las cinco ediciones anteriores –en algunas hubo problemas de agenda–, pero tiene bien claro que la única oportunidad en que tocaron fue una de las veces que lo hicieron para más gente. “El público se perdía en el infinito”, recuerda.

Si bien el evento ya fue grabado, Roberto señala que es bueno que el público sepa que los toques son de un registro en vivo, sin sobregrabaciones ni playback y cosas por el estilo. Donde sí hay edición es en la imagen, pero tampoco es tanta porque por cuestiones del protocolo pandémico no hubo más de dos cámaras. En el caso del Cuarteto, su presentación se grabó en el estudio de Santiago Tavella, bajista del grupo, con escenografía, luces y ambientación para la ocasión.

La experiencia del “toque virtual” es nueva para todos y no entra en las categorías de la “vieja normalidad”. Se graba en una sala o estudio, pero no es un ensayo ni un disco, es un toque pero sin público, y tampoco es un videoclip. Es otro lenguaje, parecido pero distinto. Por eso el grupo estuvo maquinando más de lo normal la parte escénica. “¿Qué hago? ¿Miro a la cámara y digo ‘muchas gracias’ a la gente que no sé si está aplaudiendo?”, se pregunta Musso.

Es por esto que para el cantante tampoco tiene “mucho sentido” interpretar hits de la banda de esos que desparraman mucha adrenalina, para hacer pogo, porque la gente puede estar escuchando parada, sentada o tirada haciendo yoga. A eso hay que sumarle –o restarle– que la presentación de cada banda no será de más de 40 minutos. El Cuarteto tocará nueve canciones, cuatro de las cuales serán del último disco. Y sí, no va a faltar “Yendo a la casa de Damián”, el máximo hit de El Cuarteto 2.0. Y no, al ser sólo nueve ni nos animamos a preguntarle a Musso si entrará alguna de El Cuarteto 1.0…

Sangre nueva Niña Lobo es un grupo integrado por cinco músicas jóvenes que por una simple cuestión generacional no vivieron el Pilsen Rock original in situ sino de refilón, por su impacto cultural. Julia Guerriero, baterista de la banda, recuerda la época en que veraneaba en Piriápolis y tenía compilados de canciones registradas en el Pilsen Rock en aquellos CD que venían en sobrecitos. “Lo veía como algo medio lejano, sabía que no podía ir porque tenía nueve años. Después, cuando empecé a estudiar Gestión Cultural, me di cuenta del impacto social y cultural que había tenido el Pilsen Rock, todo el trabajo de marca y todo lo que había significado para varias generaciones”, dice.

La baterista cuenta que al ver lo que significó el Pilsen Rock con sus compañeras de banda se sienten “súper emocionadas” de poder participar, porque saben que es un fenómeno que trasciende las generaciones. Pero no todo es color de rosas. Guerriero acota que, desde “una óptica más afilada”, el festival cervecero desplegó algunos aspectos culturales que son criticables, como el espacio de la mujer: “El lugar de las pibas fue muy complicado, porque era o la groupie que estaba abajo o la musa megapura que estaba arriba… El Pilsen dejó una imagen del rockero que para mí en 2020 ya es obsoleta, no funciona, porque la gente necesita otra cosa de la imagen del artista, bajarlo del pedestal. Necesitamos otro tipo de conexión y de sensibilidad”, sostiene.

Camila Bustillo (guitarra y coros), otra integrante de Niña Lobo, recuerda que cuando de chica, por 2004, iba a visitar a sus familiares en Sarandí del Yi, por la ruta veía muchos jóvenes haciendo dedo y no terminaba de entender qué era eso. Concuerda con lo expuesto por su compañera de banda y agrega que la imagen de la estrella de rock es algo que todavía queda porque sigue habiendo gente que dice que tal o cual banda del Montevideo Rock –donde ellas también iban a participar– o del Pilsen “no son rock”. “El género musical hoy en día es tan amplio… A nuestra música le han puesto un montón de géneros: garaje rock, surf rock, indie, pop; acepto todo, pero ¿qué somos? Para mí ahora el rock es algo tan amplio que ya es un tema de actitud, de transmitir un mensaje, de conectar con la gente y tratar de expresar un sentimiento”, dice.

NTVG. Foto: Difusión

La banda inició su camino discográfico en 2019, con dos EP (disponibles en Bandcamp, Spotify y Youtube). Cuentan que el primero, titulado como el grupo, fue hecho más que nada como una “carta de presentación”. Tiene tres canciones y las eligieron pensando en representar varios estados: una tira para arriba, otra es melancólica, y así. Pero cuando empezaron a componer más canciones eligieron un tema que fuera un hilo conductor que atravesara todas.

Así nació Migrar , con cinco canciones que, como dice su nombre, tienen que ver con viajar y lo que eso implica, sobre todo para una relación amorosa. Eso no sólo se plasma en las letras, sino también en la música, con algunas codas atmosféricas un tanto viajeras –lo grabó y mezcló Riki Musso, en una clara retroalimentación intergeneracional–. La idea surgió a partir de un viaja a Barcelona que hicieron dos de las integrantes de Niña Lobo. “Es un disco conceptual ‘flojo’, pero nos gusta decir que tiene un principio y un fin definidos. Si quisieras contar una historia dentro del EP podés hacerlo”, dice Bustillo.

Por último, la guitarrista celebra que se realice un haga por streaming de alta calidad técnica, ya que desde que empezó la pandemia hubo mucho contenido musical pero no de la mejor calidad: “Surgían cosas que estaban muy bien pensadas pero había como ocho lives de Instagram por noche y ya estabas recontra saturada de contenido y no querías ver nada”.

Llenos de magia “Es muy extraño porque te saca de la rutina, se mueven los árboles, como dice El Enano, y hubo que acomodar el cuerpo para ver a dónde caíamos parados. Creo que nos fue bastante bien en eso”, cuenta Nicolás Lieutier, bajista de La Vela Puerca, banda que tiene un doctorado en Pilsen Rock. Los comandados por Sebastián Teysera no se quedaron agobiados, estáticos ni asustados, sino que aprovecharon el tiempo sin giras para hacer música nueva. Porque muchas veces buscando el tiempo para parir canciones han tenido incluso que rechazar toques.

La banda es de las pocas privilegiadas de Uruguay que viven de la música, pero eso se transforma en una cruz sobre la espalda en plena pandemia. Lieutier cuenta que la emergencia sanitaria los afectó de manera importante porque cada mes es “una sangría y hay que levantar de algún lado”: “Algunos tenían algún ahorro o una red familiar que los ayuda. Y hasta ahora se viene subsistiendo, como todo el mundo. Pero el futuro es recontra incierto, no se sabe ni hasta cuándo va a seguir esto ni hasta cuándo puede aguantar el bolsillo”, agrega.

En cuanto al viejo Pilsen Rock, el bajista dice que “fue tremendo, quebró todo” y significó “un antes y un después”. “La marca se vio beneficiada porque justo estaba ahí, pero lo importante fue llevar a la gente a un recital gratis en el interior, que se pudiera quedar a dormir y acampar. Fue toda una experiencia. En nuestro imaginario estaba todo lo de Woodstock –salvando las distancias– y los festivales que se hacían en todo el mundo, pero en nuestro país no pasaba nada–, dice.

Por último, señala que el festival original terminó “por las razones que sean”, pero de todos modos era “imposible hacer un Woodstock toda la vida”, y agrega: “Esto es una cosa nueva, no lo compararía con aquello. Tiene el nombre y queremos rescatar algo, una reminiscencia, pero nada más”.

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LINK ORIGINAL: La Diaria

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