Petro y Francia: formas moderadas y coherencia transformadora

petro_y_francia_formas_moderadas_y_coherencia_transformadora.jpg
Entornointeligente.com /

«Solo habrá un futuro si equilibramos nuestras vidas y la economía de todo el mundo con la naturaleza» .

Gustavo Petro, presidente de Colombia

Se me ha pedido comentar el discurso de Gustavo Petro en su posesión del 7 de agosto en la plaza de Bolívar frente a más de 100 mil personas, los invitados nacionales e internacionales, los integrantes del nuevo Congreso y millones de personas que lo observaron por televisión. Pienso que es necesario analizar el conjunto del evento, el contenido de sus palabras, la simbología del suceso, para avizorar el rumbo de su gobierno y de nuestra sociedad.

Observo bastante concordancia entre el contenido del discurso con el simbolismo expresado en la Plaza de Bolívar. Fue una pieza de oratoria emotiva, moderada y tranquila; de reivindicación de la lucha popular; de llamado a la unidad y a la paz; coherente con su pasado y con la historia de este país; solidaria y justa con los sectores más humildes y excluidos; latinoamericanista y ambientalista; y de gran visión estratégica hacia el futuro.

Cada uno de esos aspectos se plasmó en el evento mismo. La presencia de miles de personas que llegaron de diferentes regiones trasmitía fuerza y fiesta popular, diversidad social y étnica, rebeldía femenina y juvenil, y expresión de que el triunfo electoral y la misma posesión presidencial de Petro y Francia, son una continuidad del «estallido social» con toda su carga de movilización y protesta, de creatividad y arte, y de inconformidad y esperanza.

Y por otro lado, el escenario mismo (plaza y capitolio), la ceremonia formal (desfiles, bandas e himnos), el protocolo reglamentario (discursos, juramentos, presentación de dignidades acompañantes e invitadas), el incidente de la espada de Bolívar y demás formas propias de un evento de ese carácter, muestran la existencia y continuidad de un Estado colonial y de una «república cortesana». Y frente a esa vieja y caduca estructura estatal irrumpe «desde abajo» una democracia que se alimenta de rebeldía e irreverencia popular.

La ausencia de los presidentes de Cuba, Nicaragua y Venezuela fue compensada con la no presencia de Biden. En ese equilibrio estratégico estaban fuera de lugar el rey Felipe VI de España y el presidente Lasso de Ecuador que fueron abucheados por la multitud. No obstante, Petro sabe que el momento geopolítico es diferente al de hace varios años y que para unir a la nación y a Latinoamérica se requiere del «no alineamiento» y de mucha prudencia.

Podemos decir que la actitud y el discurso de Petro son fruto del aprendizaje que han hecho las izquierdas y progresismos latinoamericanos. Han aprendido con creces que una cosa es el entusiasmo revolucionario, los sueños insurreccionales y las buenas intenciones, y otra, muy diferente, enfrentar el poder apabullante del gran capital que no solo se manifiesta en la acción de los Estados imperiales sino también en la fuerza rutinaria del poder financiero.

Petro hace un llamado urgente a construir la unidad de América Latina. Es el eje de su visión estratégica. A partir de ese bloque regional se propone incidir a nivel global para enfrentar la crisis ambiental y la llamada «guerra contra las drogas». Son tareas absolutamente relacionadas que afectan de manera directa la vida de los colombianos y de la humanidad en general. Y así, deja ver que todas sus acciones están calculadas para impulsar ese propósito.

Podemos afirmar que la organización del evento, las formas diversas allí motivadas y expresadas, el carácter de los invitados, el tono y el contenido de su decálogo para el país, y los diversos nombramientos de ministros y altos cargos, se corresponden con esa estrategia. Tratará de avanzar con tacto y con mucho cálculo para sumar y no restar. Sabe que la tarea de industrializar y, a la vez, cambiar el modelo económico y energético de Colombia, solo será realidad en el marco de ese bloque regional que es garantía de efectiva soberanía.

No es casual entonces el nombramiento de César Ferrari en la dirección de Planeación Nacional. Su visión está plasmada en este excelente artículo que envía señales contundentes sobre las pretensiones que se ha planteado Petro y que expresó en la entrevista con Gabriel Boric al otro día de la posesión: la necesidad de la integración a todo nivel de América Latina, de contar con una moneda y un mercado común, y de impulsar una tributación progresiva para financiar la innovación tecnológica e industrial de nuestros países.

Petro una vez posesionado ha enviado mensajes contundentes a sus colaboradores y al pueblo colombiano. Llama a los nuevos funcionarios ser responsables, austeros, conectados con la realidad, a no dejarse «deslumbrar del poder» , a producir resultados concretos, a ir despacio y con buena letra. Francia Márquez, con su gira previa a la posesión se encontró con Lula, Evo, Cristina y otras personalidades de Sudamérica y seguramente trasmitió esa visión.

Las «nuevas izquierdas» y los «nuevos progresismos» de Colombia y América Latina puede que tengan formas y maneras moderadas pero después de duros aprendizajes saben que nuestras sociedades con sus procesos productivos atrasados, sus economías dependientes, sus rezagos coloniales y de repúblicas cortesanas, necesitan de esfuerzos sostenidos y consistentes para lograr transformaciones estructurales.

Y por ello, se distancian de los discursos retóricos y de los afanes poco estratégicos («antimperialistas», «anticapitalistas») que nos han dividido y nos han llevado a escenarios de enfrentamiento desigual y a derrotas inevitables. Y todo indica que nuestro pueblo -después de haber soportado una guerra instrumentalizada por el imperio estadounidense por más de 60 años- tiene la suficiente paciencia y capacidad de lucha para empujar «desde abajo» en la misma dirección. Con tolerancia y prudencia pero con voluntad y disciplina indestructible.

LINK ORIGINAL: Aporrea

Entornointeligente.com