PERÚ: La era de la integración - EntornoInteligente

El Peruano / En estos últimos años, la demanda marítima del Perú a Chile ante la Corte Internacional de La Haya ocupó prácticamente toda la agenda política internacional, al punto que no hemos puesto atención ni valoramos la excelente evolución de las relaciones con Ecuador.

El ministro de Defensa, Pedro Cateriano, y su homóloga ecuatoriana, Fernanda Espinoza, se reunieron en Lima durante la última semana para planificar el desarrollo de proyectos conjuntos entre los Servicios Industriales de la Marina (Sima) del Perú y los Astilleros Navales Ecuatorianos (Astinave), y para conversar temas de interés mutuo.

Como resultado de esta inquietud,  ambos ministros aprobaron el Plan Operativo Anual (POA), que consolidará nuestras relaciones en temas de seguridad y defensa. Este plan es un ejemplo de cómo dos países que tuvieron un conflicto bélico hoy pueden cooperar como naciones hermanas.

Mas no solo las percepciones de amenaza entre los países cambian. También lo hace el mundo. Hoy, en nuestro continente, un conflicto armado es impensable, pero  tenemos otras amenazas comunes que debemos encarar en forma conjunta.

El Perú y Ecuador ya realizaron operaciones conjuntas contra el tráfico de drogas. Esta amenaza transnacional busca aprovechar las debilidades de los estados en las zonas fronterizas de los países de América Latina. Y la frontera con nuestro vecino del norte no es la excepción.

Lima y Quito ratifican que continúan trabajando en el tema del contrabando, que evade impuestos y crea distorsiones económicas en ambos países. Tanto el tráfico de drogas como el contrabando están relacionados con otras nuevas amenazas: la explotación de la minería ilegal y la tala de árboles. Estas actividades tienen en común la presencia del crimen organizado, que afecta la seguridad de los pueblos limítrofes.

El POA también contempla continuar con el arduo trabajo del desminado fronterizo, un triste recuerdo del conflicto de 1995. Esta es una prioridad, ya que esta arma no discrimina víctimas. Los pueblos fronterizos son los más afectados por las minas.

Estas iniciativas para encarar las nuevas amenazas en forma conjunta crean un ambiente de confianza que influye positivamente en las áreas política y económica. 

Por ejemplo, ambas naciones ya tuvieron siete reuniones de gabinete binacional para tratar problemas de integración fronteriza, como es la construcción de carreteras, el desarrollo y la salud de los pueblos de la zona de integración fronteriza, que comprende ocho provincias ecuatorianas y las regiones peruanas de Tumbes, Piura, Loreto, Cajamarca y Amazonas. En forma conjunta suman cerca de cinco millones de habitantes.

Lo mismo sucede en la parte económica. El filósofo Immanuel Kant, en su libro La paz perpetua, decía que dos países debían incrementar su comercio para ver consolidada la paz. El comercio bilateral pasó de una decena de millones de dólares en 1996 a más de 2,900 millones de dólares hoy. El comercio también nos hace crecer el espíritu de confianza, indispensable para cualquier proyecto de integración.

Esta familiaridad se traduce también en el aumento del número de turistas ecuatorianos que llegan al Perú. En 2013, el Perú recibió un 18.3% más de turistas ecuatorianos que el año anterior.

Ahora los ministros de Defensa del Perú y Ecuador planean la realización de un encuentro tripartito con Colombia para bosquejar un esquema de colaboración entre los tres países que sufrimos amenazas semejantes a nuestra seguridad.

No existen dudas de que los conflictos ya los dejamos en los libros de historia, para entrar en una verdadera era de la integración entre nuestros pueblos.

Con Información de El Peruano

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