Perestroika sin glásnost en Venezuela y Cuba, por Ernesto Hernández Norzagaray

Perestroika sin glásnost en Venezuela y Cuba, por Ernesto Hernández Norzagaray

X: @Latinoamerica21 En la década de los 80, Mijaíl Gorbachov vio el agotamiento del modelo soviético y la incapacidad para suministrar los bienes que la población rusa necesitaba. Implementó, entonces, una apertura que buscaba modernizar una economía estancada mediante cierta descentralización e introducción limitada de mecanismos de mercado. Y así, después de dar mayor autonomía a las empresas estatales, abrió espacios para pequeñas iniciativas privadas. También se dio mayor libertad de expresión, acceso a información antes censurada y debate público sobre los problemas de la decadente URSS. Era un modelo inédito que buscaba hacer más eficiente el sistema económico y aumentar la participación ciudadana y la transparencia gubernamental. Paradójicamente, ambas reformas contribuyeron al debilitamiento del sistema soviético. Ese conjunto de reformas económicas y políticas, conocido como perestroika, no logró resolver los problemas económicos. Mientras que la glásnost, una política cuyo objetivo era reformar el sistema soviético eliminando la estricta censura y permitiendo la libertad de expresión, el debate público y el acceso a la información, hizo posible expresar críticas acumuladas durante décadas de persecución de los críticos del régimen. La combinación de crisis económica, demandas democráticas y movimientos nacionalistas aceleró la desintegración de la Unión Soviética en 1991, a la que le sobrevino un periodo de gran inestabilidad social y política. Sin embargo, este giro al mercado internacional y a la democracia liberal fue visto por los líderes de China y Vietnam como un error, porque abrió simultáneamente la economía y la política. Al contrario, estas naciones asiáticas impulsaron reformas económicas profundas (con una inversión privada limitada, mercados competitivos, exportaciones y creación de riqueza privada) pero mantuvieron un sistema de partido único, control de medios de comunicación, supervisión de organizaciones sociales y restricciones a la oposi

Fuente: Tal Cual — Ver nota original

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