PARAGUAY: El culto a la última hora - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / Ultima Hora / El paraguayo de modelo tradicional -léase aquel que imita  lo peor de sus antepasados- es un enamorado de resolver las cosas a última hora.

Si cuenta con un mes para solucionar un problema, lo recordará en el día vigésimo séptimo. En la siguiente jornada pensará en alguna estrategia para enfrentar la situación y en el día 29 moverá cielo, tierra, mar e infierno para salir a flote.

Y saldrá a flote. Vai vai, a lo Paraguay, peichapéichante… pero emergerá airoso.

Como no le importa la calidad del resultado y sabe que a su contraparte -si lo tuviese-, tampoco, cualquier cosa que haga será tenida por buena.

La repetición inveterada le ha dado un prestigio social al ultimahorismo. Y ha generado justificaciones que sus cultores consideran un dogma de la Santa Madre Iglesia.

Una de ellas es que lo que se hace a última hora sale mejor. Sube la adrenalina y se encienden hasta las neuronas quemadas.

Esa actitud es una crítica implícita a la planificación. “Ñaprogramárô voiete, katuete osê vai”, pontifica el enemigo de la previsión.

Además de estar amparado en su conformismo y en el de los involucrados en el asunto, el ultimahorista de raza tiene a su disposición otro recurso: el de la prórroga.

Lo del 30 siempre puede pasar al 10 del mes siguiente y el lunes puede mutar en jueves. En materia de postergaciones, siempre se puede negociar.

Por eso, en la cultura paraguaya media, no es extraño que los muchachos se hayan desesperado -supuestamente, porque el paraguayo simula desesperarse, pero raras veces se desespera de verdad- con el fin del plazo para conseguir chapas definitivas y cédula verde, iniciándose hoy el control de documentos en la vía pública.

Ya tuvo a su favor la prórroga y también tuvo a su favor que durante meses enteros muy pocas moscas volaban en los talleres de verificación.

No aprovechó, sin embargo, su oportunidad. Muchos de los que en los últimos días del año que acaba de expirar formaban parte del ejército de 20 cuadras que aguardaba un milagro para verificar sus rodados decían que no cumplieron con el requisito porque “isimaspéna”. Esto puede leerse en paraguayo que no les calentó que el plazo corriera inexorablemente.

Lo que subyace en esa actitud es que, en realidad, confiaban en los políticos irresponsables que, una vez más, les daría el beneficio de una prórroga de la prórroga.

Menos mal que, aunque sea a medias, se equivocaron.

Con Información de Ultima Hora

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