Pagar para que te mientan - EntornoInteligente
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Voy de mentira en mentira, buscando mentiras y viviendo de las mentiras. Incluso, pago para que me mientan, y me mienten desde las miles de oficinas de prensa de los gobernantes y subgobernantes, que se gastan los impuestos diciéndonos que sus administraciones son maravillosas, con publirreportajes, avisos pagos, o columnistas comprados. Me bombardean con cifras imposibles de comprobar y con frases felices, porque la felicidad y la búsqueda de la felicidad son algunas de las grandes mentiras de los últimos tiempos. Un negocio. Pago para que me mientan en las películas, en los noticieros, en las revistas y los periódicos, que son igual de mentirosos que la ficción, y sigo pagando para que me sigan mintiendo los opinadores y esa nueva especie de sabelotodos que los periodistas han decidido llamar “expertos”. Voy de mentira en mentira, eligiendo algunas, desechando otras e indignándome con aquellos que creen que sus mentiras son creíbles.

No he hecho más que pagar para que me mientan. Les pago a los políticos, y cada día que pasa les pago más, y cada día que pasa mienten más y peor. Por momentos me siento en la feria del descaro, en una vulgar feria de descarados que me bombardean con falsas promesas y con aún más falsas realidades. Que Colombia es el país más feliz del mundo, que en Colombia son más los “buenos” que los “malos”, que bajó la tasa de desempleo, que subió la calidad de la educación, que no hay paramilitares, que las guerrillas están derrotadas, que el narcotráfico es asunto del pasado, que hay cobertura de salud para todos los colombianos, y una eterna lista de afirmaciones que se difunden por todos los medios posibles con el dinero, ese sí, de todos los colombianos. Mentiras y más mentiras, y del otro lado del estrado, silencio y más silencio, obediencia y más obediencia, y pagos y más pagos.

Les pago a los profesores para que me reciten manuales en los que ni siquiera creen, y para que me cuenten una historia amañada, escrita desde los ministerios y las entidades oficiales de cultura. Les pago a los curas para que me prometan una vida eterna, y ellos me la prometen con absoluta convicción, y les pago a los rockeros de los bares más perdidos de Bogotá para que me den amargos bofetones de realidad. Les pago a los bancos para que me mientan con sus pormenorizados e inentendibles extractos, y les pago a los abogados para que me mientan en su jerga de mentiras y para que, por supuesto, mientan por mí. Les pago a librerías de segunda mano para leer mentiras literarias de primera, cuando las mentiras eran un arte y el arte mismo era mentira, y de vez en cuando, cada vez menos, me pago un trago de ron para mentirme y soportar con mis mentiras todas las otras mentiras.

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2019-09-14T18:30:00-05:00

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Pagar para que te mientan

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LINK ORIGINAL: El Espectador

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