#Opinión Talvi: La saga - EntornoInteligente
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Sobre la «capacidad» de Talvi de pronosticar «futuros», ya ahondamos en artículos anteriores, lo único que no hizo fue utilizar un gorro de adivino y una bola de cristal. Lo hacía en su calidad de economista.

Y así fue por ejemplo como en noviembre de 1999 -cuando el país ya se nos iba barranca abajo con las mayorías que vivíamos dentro- dijo públicamente que nos esperaba «un futuro extraordinario».

O como que, en su opinión, en el año 2005 «El problema de estar operando de esta manera es que en ciertos carriles y decisiones se están produciendo retrocesos significativos que van a tener consecuencias inevitablemente dañinas para la inversión y para el empleo en el futuro», y el país aceleró su crecimiento a partir de allí con guarismos que fueron entre un 4,3% y 8,5% salvo entre el año 2008 y 2009 que se creció en 2,6%, datos todos que se pueden corroborar en el BCU.

O cómo luego pronosticó que «Uruguay tendrá una recesión en 2009. Si la economía global se recupera de forma más lenta, es probable que en Uruguay la recesión se extienda hasta 2010» y de allí hasta hoy tampoco dejamos de ascender ni un solo año, aunque creciera más despacio desde 2013.

En definitiva, con esos «pronósticos» como saga en la primera acepción de la palabra, se hubiera muerto de hambre, pero con título de economista de la escuela de chicago, parece que no (todo lo contrario), pues trabajaba en CERES (Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social).

Neoliberalismo y poderes económicos

Cuando nos fijamos en «CERES» resulta curioso el listado abundante de 44 empresas que, según su propia expresión, resultan socias o suscriptoras de «invalorable ayuda».

Varias muy conocidas como el periódico «El País» o «El Observador», o financieras como OCA, Unión Capital (AFAP), HSBC Bank, Itaú, Banke Heritage o Sura AFAP.

Las comerciales Portones, Tres Cruces y Montevideo Shopping, o la zona franca Zonamerica, o las agroindustriales Montes del Plata, UPM, Saman y otras 29 más.

Agrega la propia página que han contado con los apoyos financieros del BID y el BM entre otros destacados. No es que pensemos que son sabios los proverbios populares como aquel de «dime con quién andas y te diré quién eres» ¿o era «dime quien te financia y te diré quién eres»? Ni el Instituto de Economía, que es sin dudas el centro más importante de investigación del país en Economía, tiene ayudantes como esa empresa, que además se autoproclama «independiente»; ¿independiente de quién?

«CERES» fue el proyecto que Talvi «posibilitó». Hoy sus directivos curiosamente son: Ricardo Peirano, director de «El Observador» (apareció en la lista de los Panama Papers); Rodolfo Merzario (empresario del sector de bienes raíces y hotelería); Alvaro More presidente de la empresa Young&Rubicam Group; Horacio Hughes exgerente de OCA (igual que «El Observador» y «Young&Rubicam Group», «OCA» es socia o participe de la «invaluable ayuda»); Luis Viana director financiero de compañías forestales (directivo de URUFOR otra de «invaluable ayuda» y profesor en la Universidad de Montevideo); y Rodolfo Oppenheimer, socio director de Insights Mentors y Prosperitas Capital Partners.

Guillermo Tolosa, que sustituyó a Talvi, es el director ejecutivo hoy, economista que se desempeñó en el FMI. Su equipo de trabajo se conforma por 6 personas; 2 investigadores, 2 asistentes de investigación, 1 gerente de administración y finanzas y 1 coordinación general.

Salvo la coordinadora general (que es licenciada en Administración – Contador Privado por la Universidad de la República) y una de las asistentes de investigación (que es estudiante de UdelaR), los otros 4 tienen estudios y/o vínculos con la Universidad de Montevideo. ¿Habrá alguna relación con el Opus Dei? vi

En definitiva, representantes de poderes económicos rodean a Talvi, por lo que las «propuestas» talvianas, no avanzan más allá de las características recetas que se sustentan en la máxima laissez faire, laissez passer. Son las que se han introducido desde distintos modelos económicos concentradores y excluyentes en diversos lares del mundo, como el que hizo crisis en el Uruguay del 2002, y al cual Talvi y el partido colorado continúan aferrándose.

Ya se demostró que lo peor que puede sucederle a un país en estas fases del ciclo económico, es dejarlo al libre albedrío mercantil, dónde impera la ley del más fuerte. Al respecto, nada habla más acertadamente que el descalabro argentino de los últimos días, modelo respaldado también por otra figura del Partido Colorado, el Dr. Sanguinetti.

La cuestión es que, en la realidad de momentos críticos, no todos pierden, algunos concentran y centralizan más riquezas, algunos pocos se favorecen con la desgracia de los muchos. Ese si termina siendo la máxima de las crisis capitalistas. Pero los neoliberales, y con ellos Talvi, acusan las causas al fósforo que pudo ser motivo, pero jamás causa de incendio en la pradera. El economista dijo, por ejemplo, que la causa de la crisis del 2002 fue el mundo y la aftosa y otros elementos externos más, jamás reconoció que el neoliberalismo en esos marcos es fatídico.

Entre errores y horrores

En economía como en todas las ciencias hay «errores» y «horrores».

Por ejemplo, las proyecciones o estimaciones de indicadores concretos, a mediano plazo suelen ser en momentos de inestabilidad muy erráticos, por más variables y proyecciones vinculantes que se tomen en cuenta con toda la dialéctica del caso.

Es muy simplista deducir de un instrumento como una proyección, la causa de un déficit fiscal.

Los déficits públicos son fundamentalmente una relación de ingresos insuficientes ante egresos entendidos como necesarios, según sean las políticas sociales y de distribuciones llevadas adelante, que, entre otras, manifiestan la esencia de un Modelo de funcionamiento económico.

Por ejemplo, hoy en Uruguay, los relacionados al déficit de la seguridad social y en ello las problemáticas de algunas cajas como la militar y la policial, pero fundamentalmente el estancamiento de una economía y de un sector privado que no produce la cantidad de empleos necesarios, disminuyendo los aportantes a la seguridad social (trabajadores o aporte por cada trabajador), y aumentando el seguro de desempleo. El mismo sector privado fue muy apoyado desde el público, con un costo fiscal solo por IRAE que superó el 1% del PBI en el 2018.

De las 44 empresas de «ayuda invalorable» a CERES, 18ix se beneficiaron con las exoneraciones de impuestos en proyectos de inversión de acuerdo a la ley 16.906 (Ley de promoción de inversiones), estimando un costo fiscal, en la totalidad del período 2005-julio 2019, solo por exoneración de IRAE mayor a los 120 millones de dólares.

De este y similares causales del déficit Talvi no habla. Por suerte el Programa del Frente Amplio para el próximo período sí lo hace, planteando la revisión de los apoyos existentes.

Las recetas neoliberales talvianas, no fueron ni son la solución, por eso no se trata de simples «errores». Hoy se trata de generar empleo de corto plazo forjando al mismo tiempo condiciones para sostenerlos en el largo plazo. La innovación tecnológica y la robótica no pueden quedar en manos de unos pocos afectando a muchos. Por tanto, es un problema de estructuras económicas y distribución de riquezas que no tiene respuesta en esa vieja escuela neoliberal, más que para los intereses de unos pocos.

LINK ORIGINAL: La Republica

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