#Opinión Los desaguisados de un desesperado - EntornoInteligente
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Lo paradójico es que, mientras denuncia al Frente Amplio por haber roto presuntamente el pacto ético y difundir supuestas mentiras, incurre en terribles desaguisados y falsedades que lo descalifican y lo sitúan en una incómoda posición.

Talvi tiene claro que la intención de voto hacia su candidatura no ha parado de caer según todas las encuestas, luego de haber emergido triunfante en la elección interna colorada.

Obviamente, se cuida de no atacar al Partido Nacional, porque es consciente que la colectividad blanca sería su socia en un eventual gobierno de coalición conservador.

Ahora, su estrategia es descalificar los supuestos «espejismos» del discurso progresista. En ese contexto, no dudó en poner en cuestión la tasa de desocupación que, a su juicio, es bastante más alta que la que marca la estadística oficial.

Como si se tratara de un mero principiante o de un torpe estudiante universitario, afirmó que el índice de desempleo sería de casi un 13% si no hubieran ingresado 70.000 empleados públicos más durante los gobiernos del Frente Amplio, como si los estatales no fueran trabajadores.

Su cuestionable razonamiento fue radicalmente refutado y hasta ironizado por destacados economistas, quienes se mofaron ácidamente de los dislates del candidato colorado.

Uno de los expertos que comentó los disparates de Talvi fue el economista Daniel Oddone, quien -con indisimulable sorna- se preguntó: «¿qué hubiera pasado si el mundo fuera plano y Colón se hubiera caído por el borde de la tierra?». Asimismo, criticó los «disparates de los análisis contrafácticos».

No menos duro fue el economista socialista y ex ministro Daniel Olesker, quien sentenció que, como profesor de Economía Laboral grado cinco de la Facultad de Ciencias Económicas, «si un alumno contesta de esa manera pierde el examen».

Redoblando la apuesta, Talvi afirmó que si no hubieran ingresado esos funcionarios al Estado, el actual déficit fiscal sería de apenas un 1,8% del Producto Interno Bruto.

Lo real que es que no son 70.000 funcionarios públicos sino 68.000 nuevos vínculos laborales con el Estado. Los que afectivamente ingresaron son 46.000 nuevos funcionarios.

En muchos casos, se trata de meras regularizaciones de personas que ya trabajaban en el Estado con contratos precarios o bien como becarios o pasantes, sin ningún derecho. Esas insólitas situaciones sucedieron durante décadas en los gobiernos de derecha, cuando los empleados entraban «por la ventana» o por acomodo político y no existían concursos como si sucedió durante los quince años de gobierno del Frente Amplio.

Además, de los nuevos vínculos laborales con el Estado el 80% son docentes, lo cual está asociado, por ejemplo, a la universalización de la Educación Inicial, a la ampliación de los espacios educativos y el tiempo pedagógico, a la proliferación de cientos de nuevas opciones en la educación técnica y tecnológica y a la reducción de la cantidad de alumnos por grupo.

El resto de los nuevos trabajadores ingresaron a la salud, a la Policía y al Ministerio de Desarrollo Social, secretaría de Estado que creó el Frente Amplio para atender la emergencia social devenida de la devastadora crisis provocada por el último gobierno de coalición blanqui-colorado.

No satisfecho con sus obtusas definiciones, afirmó que los resultados educativos eran mejores cuando había cincuenta alumnos por grupo hacinados en un salón de clase.

Sus comentarios sostienen el discurso de falacias de la derecha en el sentido que la educación durante los gobiernos de los partidos tradicionales tenía una mejor calidad, pese a que no existe ninguna evidencia fáctica, empírica ni estadística que avale esa grosera falacia.

Al respecto, corresponde recordar los dos informes de la Cepal de la década del noventa, que revelaban la ruinosa situación de la educación uruguaya. En tal sentido, por entonces la tasa de egreso de la Educación Media era diez puntos menos que la actual.

También afirmó que sobran 100.000 funcionarios públicos, corroborando su reconocida aversión contra el Estado y su afinidad con las privatizaciones y el paradigma de mercado.

Por supuesto, este burgués egresado de la Universidad de Chicago, funcional a los intereses del gran capital y las corporaciones empresariales, es famoso por sus horrores en materia de previsiones económicas.

En efecto, en 2005 Talvi anunció que las medidas económicas del Frente Amplio afectarían el clima de negocios y originarían caída del empleo. Sin embargo, la inversión creció de 148 millones de dólares al año entre 1994 y 1998 a U$S 1.188 millones entre 2005 y 2008. En 2007 fueron U$S 1.223 millones y en 2008 U$S 2.044 millones. Respecto al empleo, entre el 2005 y el 2008 se crearon 200.000 nuevos puestos de trabajo.

Asimismo, pronosticó en 2009 una recesión de larga duración en Uruguay. Empero, el PBI creció un 8,5% en 2010 y un 5,7% en 2011.

¿Es realmente confiable para el electorado un neoliberal disfrazado de batllista y acérrimo enemigo del Estado que perpetra estos errores y horrores?

LINK ORIGINAL: La Republica

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