Durante años, Alex Saab fungió como el operador financiero de confianza de Nicolás Maduro, encargándose de sortear las sanciones estadounidenses, negociar acuerdos internacionales y mantener el flujo de recursos mientras la economía venezolana se desmoronaba bajo la presión de la comunidad internacional. Como empresario estrechamente vinculado al régimen, Saab desarrolló un conocimiento profundo de la estructura y los mecanismos del imperio financiero del ex mandatario venezolano, convirtiéndose en una figura central para la supervivencia económica del gobierno.
Ahora, mientras Saab regresa a custodia federal en Miami para enfrentar nuevos cargos de lavado de dinero, investigadores estadounidenses examinan la posibilidad de convertirlo en una de sus armas más valiosas contra Maduro. Fuentes familiarizadas con las investigaciones en curso revelaron que fiscales y agentes federales han mostrado un marcado interés en el exministro, considerando que posee información detallada sobre las operaciones financieras clandestinas que permitieron al régimen evadir sanciones internacionales.
Este interés de las autoridades estadounidenses coincide con el impulso de una segunda investigación criminal contra Nicolás Maduro, desarrollada en el sur de Florida y centrada, al menos parcialmente, en posibles delitos financieros. La pesquisa con sede en Miami, que lleva varios meses en marcha, abre la puerta a que el ex presidente venezolano enfrente cargos adicionales a los de narcoterrorismo y delitos con armas de fuego que ya tiene pendientes ante una corte federal de Nueva York.
La potencial cooperación de Saab con las autoridades estadounidenses podría revelar detalles sin precedentes sobre cómo Maduro y su círculo cercano utilizaron estructuras de testaferría para ocultar activos, blanquear dinero y mantener operaciones comerciales ilícitas a nivel internacional. Este escenario representa un giro significativo en las investigaciones contra el régimen venezolano, donde un funcionario que alguna vez protegió los intereses financieros de Maduro podría ahora convertirse en su principal acusador ante la justicia estadounidense.
Fuente: La Patilla — Ver nota original