No se debe morir a 21 años // NELSON CASTELLANO - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / ENTORNOINTELIGENTE.COM / Ana Karina Gómez, con 6 meses de embarazo, murió al quedar atrapada en la línea de fuego de bandas rivales en La Vega, así lo anunciaba con pocas líneas la nota periodística. Una víctima más de los 19.000 homicidios que ocurren en un país, con una población de apenas 28 millones de personas.

Cada vez que una bala disparada por un hampa desatada y sin límites, otro venezolano ve su vida cegada, en esta ocasión a un bebé le negaron su derecho a venir al mundo y una madre llora sin consuelo la muerte de su hija y de su futuro nieto.

Cómo no reaccionar con indignación ante la indiferencia de un régimen que observa sin reaccionar cómo los índices de homicidios alcanzan niveles de horror, ostentando el récord que de los 19.000 asesinatos anuales, 3.488 tuvieron lugar en Caracas, lo que representa uno de cada cinco homicidios que se cometen en el país.

Los índices señalan 108 casos por cada 100.000 habitantes, lo que nos hace caminar por las calles de la capital con la angustia de saber que la bala que te mata, no tienes tiempo de oírla.

No podemos silenciar que este régimen tiene 14 años armando sus milicias y distribuyendo equipos de guerra que terminaron en manos de antisociales. Hordas motorizadas que le garantizaban aterrar la población, disolver manifestaciones, amedrentar periodistas, opositores y medios de comunicación.

Ellos en su “tiempo libre” se han organizado en otras “empresas”, en muchos casos asociados con agentes del orden. Lo que demuestra el deterioro de los valores y las instituciones nacionales, que ha traído como consecuencia que quienes deberían estar velando por el cumplimiento de la ley son responsables de innumerables hechos delictivos.

Ana Karina Gómez conversaba con una amiga, cuando antisociales de bandas rivales decidieron dirimir sus diferencias a tiros y en plena calle. La joven de 21 años esperaba su primer hijo, se convirtió en la mujer número 78 asesinada en lo que va de año en Caracas.

Era una joven normal, tranquila y sin problemas conocidos, la menor de dos hermanos. Residía con su madre, abuelos y un hermano. Ingresó sin signos vitales en el Pérez Carreño y con seguridad su caso quedará impune.

Desde hace años este régimen, que continúa de forma ilegítima, tiene una deuda con la sociedad, esa deuda se cuenta con vidas humanas, con venezolanos, con hogares destruidos, con viudas y huérfanos.

Una indiferencia que nos sobrepasa, por los 14 años de responsabilidad que tienen al haber permitido que Venezuela superara los índices de muerte de un país en guerra, por haber destinado una gran cantidad de recursos en comprar armas y no en sembrar la paz. Por permitir una violencia generalizada que afecta a todos los sectores de la sociedad.

Todo forma parte de esa trágica inacción con la que el régimen ha enfrentado el problema de la violencia, a pesar de reconocer la existencia de millones de armas ilegales. Por ello la oposición venezolana ha acusado al Ejecutivo de ser incapaz de contener la delincuencia y apoya a la ciudadanía en sus exigencias por “un país sin violencia” y sin víctimas inocentes.

Finalmente la Asamblea Nacional aprueba una ley sobre el desarme, esta llega con 200.000 muertos de retraso. Recordar la cifra no tiene intenciones amarillistas, es un grito de cólera profunda, frente a la indiferencia y la irresponsabilidad, esperemos cumplan la nueva ley y la hagan cumplir. Aspiramos se eliminen los grupos armados, que se acabe con ese mercado que compromete los organismos del Estado y que les quiten las armas a ciertos colectivos “intocables” promovidos por ellos mismos.

La ciudadanía no aguanta más, mientras este gobierno ha tomado su tiempo para reaccionar, las victimas perdieron para siempre el suyo.

Nos concedemos el derecho a soñar con una Venezuela en la que de nuevo podamos caminar, circular, visitar, saludar, ir a una fiesta, sin miedos a la mortal bala traicionera. Con un gobierno que establezca como objetivo disminuir el índice delictivo del país, que considere que la vida de Ana Karina Gómez y su bebé eran más importantes que resolverle los problemas a Cuba, Bolivia, Ecuador o Nicaragua.

Excónsul de Venezuela en Paris

Presidente de Venezuela−Futura, Francia

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