Nicolás Maduro Guerra, de 35 años, hijo único del expresidente venezolano Nicolás Maduro, concedió una entrevista en Caracas días después de la captura de su padre por parte de autoridades estadounidenses el 3 de enero. En la madrugada de esa fecha, una operación militar espectacular permitió a Estados Unidos detener a Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes permanecen en el Centro de Detención Metropolitana de Nueva York. Las autoridades estadounidenses los acusan de tráfico de drogas y terrorismo. Nicolasito, como lo conocen los venezolanos, también enfrenta acusaciones de narcotráfico por parte del Departamento de Justicia de la administración Trump.
Durante la entrevista realizada en el octavo piso de una torre de oficinas en Caracas, rodeado de numerosos guardias de seguridad, Maduro Guerra admitió la dificultad emocional de la situación actual. Aunque intentó mantener una compostura inicial afirmando estar bien, reconoció llevar muchas cosas dentro y esforzarse por mantener la calma mientras defiende a su padre. El joven, quien fuera tratado durante años como heredero y príncipe del régimen chavista, ahora se encuentra en una etapa completamente diferente, centrado en la defensa legal y personal de Nicolás Maduro.
La comunicación entre padre e hijo fue restablecida un mes después de la detención, el 5 de febrero, cuando recibió la primera llamada telefónica desde prisión. Maduro Guerra relató el impacto emocional de escuchar nuevamente la voz de su padre después de ese tiempo de incertidumbre. Expresó particular preocupación por la salud del expresidente, quien siempre mantuvo una alimentación rigurosa basada en verduras y bajo consumo de azúcar. Desde su detención, Maduro ha debido consumir principalmente carbohidratos y alimentos ultraprocesados con exceso de sal, lo que genera inquietud en su hijo respecto al deterioro físico que puede experimentar.
A través de las comunicaciones telefónicas, Nicolás Maduro intenta transmitir fortaleza a su familia, instándolos a mirar hacia adelante a pesar de las circunstancias adversas. El régimen de vida carcelaria incluye períodos de ejercicio matutino y escritura durante los momentos en que el expresidente se encontraba en aislamiento. Nicolasito manifestó reflexivamente que quizás deberían haber tomado mayores medidas para proteger a su padre, evidenciando el peso emocional de los eventos recientes y la responsabilidad que siente hacia el futuro de su familia y el legado chavista.
Fuente: La Patilla — Ver nota original