Nichos a 200 dólares para despedir a “mi príncipe”: “No han hecho más que ponernos obstáculos. Tampoco nos han dejado velarlo”

Tragedia en VenezuelaNichos a 200 dólares para despedir a "mi príncipe": "No han hecho más que ponernos obstáculos. Tampoco nos han dejado velarlo"Las familias de La Guaira intentan dar sepultura a sus víctimas: el traslado hasta el cementerio desde la morgue a pie de mar puede llegar hasta los 400 dólares a sumar al precio del nichoCompartir ComentarDespedidas en los nichos del Cementerio General del Sur, en La Guaira.D. LOZANODaniel Lozano CaracasCaracasActualizado Lunes, 6 julio 2026 – 00:11"Mi príncipe". "Mi amada". "El amor de mi vida". Una familia caraqueña despidió a tres de los suyos, víctimas de la gran tragedia del los terremotos en el Día de San Juan, con epitafios grabados sobre el yeso del nicho que les acoge para siempre desde la madrugada de ayer. Usaron un palito fino para el último mensaje en un ritual que rebosaba dolor y lágrimas. Pese a que no es una tradición muy venezolana, familias de La Guaira entierran estos días a sus gentes en los nichos del popular Cementerio General del Sur, el que tantas leyendas esconde. El mismo camposanto que durante años fue víctima de los saqueadores, que profanaban tumbas para buscar oro, placas de bronce o para arrancar cráneos que sirvieran para rituales de brujería, santería y palería. El mismo cementerio que acoge al Malandro Ismael, el santo de los ladrones, y a María Francia, venerada por los estudiantes. Unos y otros acuden a las dos tumbas en busca de favores para sus correrías o para los exámenes. Es la misma necrópolis que alberga a la élite de la revolución, encabezada por el padre de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, o el dirigente Aristóbulo Istúriz, además del diputado Robert Serra, convertido en héroe bolivariano tras ser torturado y asesinado por un antiguo escolta y amante para robarle la caja fuerte. La zona de los entierros de la catástrofe de La Guaira nada tiene que ver con la parte VIP: es una de las más humildes del cementerio, donde

Fuente: El Mundo — Ver nota original

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