La transformación digital del transporte público venezolano ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad tangible. Movi, una plataforma de cobro digital y gestión operativa impulsada por Bancamiga, está redefiniendo la manera en que se mueve la ciudad. Su propuesta se diferencia por priorizar la experiencia de todos los actores involucrados: desde los dueños de unidades hasta los pasajeros, pasando por conductores, cobradores y fiscales. El proyecto ha logrado integrar de manera coherente un ecosistema completo que funciona de manera sincronizada para optimizar el servicio de transporte urbano.
Lo más notable de Movi es su origen genuino en las calles. Según explica Johan Canzanese Velázquez, CEO del proyecto, la plataforma no fue concebida en una oficina de tecnología, sino que nació desde el corazón del ecosistema del transporte. Su desarrollo se remonta a 2018, años dedicados a comprender profundamente la complejidad operativa del sector. El equipo pasó tiempo en las calles conversando con conductores, fiscales, cobradores, dueños de líneas y pasajeros. Esta inmersión permitió identificar que el problema central no era meramente de infraestructura, sino de la ausencia de herramientas digitales verdaderamente adaptadas a la realidad operativa del transporte público venezolano.
La seguridad de las transacciones es una prioridad absoluta de Movi. La plataforma opera bajo un esquema de múltiples niveles de seguridad que garantiza transparencia y respaldo formal. Todas las transacciones están cifradas de extremo a extremo, pero lo más importante es que Movi no maneja dinero en efectivo digital propio. En su lugar, se apoya en los sistemas de pago bancarios venezolanos ya regulados: Pago Móvil, transferencias bancarias y domiciliación. El dinero nunca sale del sistema financiero formal del país y los fondos están respaldados por Bancamiga, una entidad regulada por la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario. Esto contrasta significativamente con las billeteras digitales no reguladas que operan sin respaldo formal.
Además de la seguridad financiera, Movi implementa trazabilidad e identidad verificada en todas las operaciones. Cada operador (conductor, fiscal, colector y propietario) debe pasar por un riguroso proceso de registro que garantiza una trazabilidad completa de cada transacción. Todas las operaciones quedan registradas con fecha, hora, usuario, unidad y monto exacto. La digitalización del cobro elimina también el riesgo del manejo de efectivo a bordo, un factor clave de inseguridad tanto para los operadores como para los pasajeros. Este enfoque integral busca transformar no solo la tecnología, sino la confianza en todo el sistema de transporte público.
Fuente: El Universal — Ver nota original