Un motín en el Instituto Judicial de Barinas (Injuba), en el sur de Venezuela, ha generado una crisis penitenciaria que resultó en la destitución del director Elvis Macuare Guerrero. El amotinamiento, que contó con el apoyo de familiares de los reclusos, fue desencadenado por denuncias de torturas, tratos crueles y condiciones deplorables en la cárcel. Los presos, desarmados, se subieron a los techos del penal quemando colchonetas y pidiendo auxilio con pancartas que decían "SOS" y "no más torturas". La Guardia Nacional rodeó inmediatamente la instalación en actitud amenazante, mientras que familiares reportaron el lanzamiento de bombas lacrimógenas, disparos contra los reclusos y varios heridos.
Las denuncias documentadas incluyen prácticas brutales y sistemáticas contra los internos. Según reportes del Observatorio Venezolano de Prisiones, aproximadamente 1.200 hombres y 100 mujeres se declararon en huelga de hambre. Entre las violaciones documentadas están baños de agua helada con corriente eléctrica, golpizas constantes, requisas violentas, robo de pertenencias y la negación arbitraria de visitas familiares. El 14 de mayo anterior, familiares denunciaron que hombres encapuchados ingresaban a las celdas para golpear a los presos, mientras se les negaba alimentación. Este episodio previo causó la sustitución del anterior director Robert Cabezas por Macuare, quien ahora ha sido destituido tras el motín.
Las autoridades han reaccionado con medidas paliativas ante la gravedad de la situación. El general Guiseppe Cacioppo, secretario de seguridad ciudadana del estado Barinas, anunció la inminente llegada del ministro de Asuntos Penitenciarios, Julio García Zerpa, para atender la crisis. El Ministerio Público ha abierto formalmente una investigación penal por las denuncias recibidas y comisionó a la Fiscal 49 nacional con competencia en Derechos Humanos para que adelante las investigaciones correspondientes. Las autoridades ofrecen a las familias una mesa de diálogo para canalizar las demandas de los presos.
El motín del Injuba ha generado gran revuelo en la región llanera de Barinas y expone nuevamente la crítica situación del sistema penitenciario venezolano. La rebelión fue caracterizada por familiares como una protesta legítima y pacífica, considerando que los reclusos se encontraban completamente desarmados. La rápida destitución del director y la apertura de investigaciones penales representan un reconocimiento oficial de las irregularidades denunciadas, aunque los familiares y organizaciones de derechos humanos mantienen vigilancia sobre si estas medidas resultarán en cambios reales en las condiciones de encarcelamiento.
Fuente: El Pais — Ver nota original