Moldavia, la Venezuela en los confines de Europa - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / Rusia está de vuelta en el escenario político internacional. Por primera vez desde la anexión de Crimea y la guerra en el Este de Ucrania, Moscú acordó con la Unión Europea (UE) y Estados Unidos una acción conjunta para liberar a un pequeño país, la República de Moldavia, del estrangulamiento a manos de un oligarca demasiado poderoso. El enemigo común es Vlad Plahotniuc, el hombre más rico de la República de Moldavia y controlado por su llamado “Partido Demócrata”. Una caso sobre política, negocios y justicia.

Durante demasiado tiempo, él y su camarilla pudieron fingir un curso pro-europeo, y al mismo tiempo hacer negocios sucios con Moscú. Hasta que la Unión Europea le cortó las ayudas financieras y condicionó más pagos a la ejecución de reformas. Y hasta que Rusia misma se dio cuenta del doble juego del oligarca. Y, obviamente, hasta que Washington comprendió que Plahotniuc era la apuesta equivocada.

Presión de la UE, Estados Unidos y Rusia

Unos días antes de su caída, altos emisarios de la UE, Estados Unidos y Rusia se habían reunido en la capital moldava, Chisinau, para convencer a dos grupos políticos completamente opuestos de que cooperar era la mejor opción para librarse del corrupto oligarca. 

La alianza proeuropea ACUM y los socialistas prorrusos del presidente Igor Dodon lograron a último minuto formar un gobierno de coalición y así marcar el final de la era Plahotniuc. El hecho de que este no reconozca al nuevo gobierno con la ayuda del Tribunal Constitucional que controla, e incluso que el presidente del Estado, un antiguo aliado, sea destituido de su cargo, no es más que un acto simbólico. Una pequeña acción para impresionar a sus seguidores, nada más.

Acorralado por el exterior, el gran duque moldavo, ahora sin poder, intenta jugar una última carta de triunfo con sus pasaportes ruso y rumano. El antiguo gobierno, que todavía está en el cargo, en medio de la crisis política interna, decidió intempestivamente pasar la embajada de Moldavia en Israel de Tel Aviv a Jerusalén. Una acción para congraciarse con Washington e impresionar a Trump, pero tan evidente es su jugada que carece de toda credibilidad.

Peligro de caos como en Venezuela

¿Cómo continuará esta telenovela? Esta es una pregunta que deben hacerse, sobre todo, el nuevo Primer Ministro, Maia Sandu, y su vice, Andrei Nastase, los dos políticos más importantes de la alianza pro-europea ACUM. Empujados al poder, por la gracia de Dodon, deben actuar con rapidez y decisión para no convertirse en un juguete de los socialistas prorrusos.

La nueva alianza por conveniencia solo debe durar hasta el día en que el presidente no obstaculice la implementación de décadas de reformas retrasadas. Solo así quedará claro cuán seria es la intención de los socialistas en la nueva coalición. A cambio, la UE debe liberar las subvenciones congeladas para mejorar la vida de los habitantes de Moldavia.

La seriedad de Moscú en la cooperación con la UE y EE. UU. también está por demostrarse. La República de Moldavia debería ser solo un campo de prueba para naciones en construcción. Si el experimento Moldavia falla, existe el creciente peligro de que el caos a la venezolana se extienda a toda la región.

(jov/cp)

Transnistria: perdida en Moldavia Lucha por el reconocimiento Lucha por el reconocimiento En 1991, la URSS colapsó, naciendo 15 nuevos Estados soberanos. Transnistria, una región de habla rusa en Moldavia, no se contó entre ellos. La autoproclamada “república presidencial” tiene su propio Gobierno, fuerzas armadas, bandera, escudo e himno nacional, e incluso pasaportes, sólo válidos para Abjasia, Nagorno-Karabaj y Osetia del Norte.

Transnistria: perdida en Moldavia La URSS sigue viva Anton Polyakov nació en Tiraspol, hoy capital de Transnistria, en 1990, año en que la región declaró su independencia de Moldavia. Desde 2012 fotografía la vida diaria en Transnistria. “Para muchos, Transnistria es la continuación de un trozo de Unión Soviética”, dice el fotógrafo. Este es un retrato del futbolista soviético Alexander Veryovkin, famoso en sus tiempos activos.

Transnistria: perdida en Moldavia La intervención rusa La intervención rusa Cuando Polykov tenía dos años, el país entró en guerra con Moldavia. Una guerra que pronto terminó debido a la intervención de Rusia. “La gente aquí tiene añoranzas de los tiempos soviéticos”, dice el fotógrafo. El 9 de mayo, el “Día de la Victoria” en la Gran Guerra Patria entre la URSS y la Alemania nazi, es recordado en todo el país con reconstrucciones de batallas.

Transnistria: perdida en Moldavia Todo por la patria El Gobierno de Transnistria aspira a estar preparado también para una guerra de verdad. Entrenamiento militar básico es obligatorio en las escuelas secundarias. Todos los años tienen lugar desfiles militares y los concursos de fisicoculturismo son muy populares. Según datos de la OSCE, la región posee de 20.000 a 40.000 toneladas de armas de la era soviética.

Transnistria: perdida en Moldavia Amor por Rusia El informe de la OSCE de 2015 dice que militares rusos siguen presentes en Transnistria, a pesar de que en una cumbre en Estambul en 1999 se acordó su retirada. “La gente ve en Rusia un garante de su seguridad”, dice Polyakov. En un referéndum llevado a cabo en 2006, la mayoría de los habitantes de Transnistria votó por la independencia y una futura integración en Rusia.

Transnistria: perdida en Moldavia De mal en peor Con una población de unos 475.000 habitantes y una superficie de 4.163 km2, Transnistria es uno de los más pequeños países de Europa. Su PIB per cápita es comparable al de Nigeria, pero mayor que el de Moldavia. Los pilares de su economía son la industria pesada, la generación eléctrica y la industria textil, pero restricciones debidas al conflicto en Ucrania llevan al país al colapso económico.

Transnistria: perdida en Moldavia Engañoso paisaje bucólico En las ciudades hay trabajo, si bien mal pagado (el salario mensual promedio es de unos 180 euros), pero la vida en el campo es otra historia. “Puede pensarse que es magnífico vivir en un pintoresco paisaje, pero allí no hay ni oportunidades ni infraestructura. Como no tienen trabajo, los jóvenes emigran a ciudades rusas no bien pueden”, dice Polyakov.

Transnistria: perdida en Moldavia El imperio contraataca El futuro de Transnistria depende de Rusia, para la que la región tiene una importancia estratégica. Por eso, Rusia mantiene allí “una misión de aseguramiento de la paz”, que esencialmente supone la presencia de tropas rusas. “Transnistria no es un actor político independiente, sino un rehén de la situación política actual”, dice Polyakov.

Autor: Jan Tomes

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