Miedo, angustia y frustración cuando estás a 7.000 kilómetros de tu casa en Caracas

Miedo, angustia y frustración cuando estás a 7.000 kilómetros de tu casa en Caracas Me siento culpable porque, al terminar de escribir esta crónica, me iré al trabajo con total normalidad, mientras allá, en el que fue mi nido, siguen aumentando las muertes Regala esta noticia Añádenos en Google Dos damnificados deambulan entre los escombros de una de las viviendas dañadas por los terremotos, en la localidad de Catia La Mar, en el estado costero de La Guaira. (Efe) Andrés Gerlotti Slusnys Madrid 25/06/2026 Actualizado a las 20:10h. Me despierto y mi teléfono está inundado de mensajes. Ese siempre es el preludio de las malas noticias. «¿Tu familia está bien?», «¿Cómo está tu gente en Venezuela?», me preguntan. Espero que sí, no lo sé. ¿Qué carajo ha pasado? Parece que la tierra se … sacudió violentamente. Hay varios muertos. La última mañana que recuerdo así fue la del 3 de enero. Toda la ciudad se había levantado con los misiles y las detonaciones de los helicópteros estadounidenses que acababan de entrar en Caracas. Todos menos mis familiares, que no me contestaban los mensajes. Aún no se sabía que habían capturado a Maduro, pero estaba claro que era una operación militar contra la dictadura. Reinaba la desinformación y yo quería celebrarlo, pero tenía miedo de que uno de esos misiles hubiese caído sobre mi gente. Más tarde, cuando mis padres se despertaron, me dijeron con toda la tranquilidad del mundo que no se habían levantado porque pensaron que las explosiones eran los fuegos artificiales de Nochevieja que le habían sobrado a algún trasnochado. Noticia relacionada La Guaira, el estado más afectado, aún no contabiliza víctimas Ludmila Vinogradoff

Fuente: ABC Espana — Ver nota original

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